viernes, 3 de abril de 2020

Divagaciones de un padre - Decisión o Sorpresa

No me preguntéis por qué decidí ser padre. No lo decidí. En realidad sucedió. Y con esto no quiero decir que yo no estuviera preparado o que mi interior no me pidiera serlo. De hecho mi sueño era ser padre con 20 años. Tener trabajo y asumir otras responsabilidades que implica llevar una familia adelante no era parte del plan. Era algo paralelo y dado por supuesto, pero a la edad que deseaba tener 20 años para jugar con mi hijo cuando yo aún fuese joven no era la que se tiene cuando se va a un campamento de verano y se espera que alguien saque un mensaje secreto dirigido a tí del saco de papelitos que el monitor de turno vaciaba alrededor de una hoguera. Pero a mi edad actual si se puede hacer uno a la idea de lo que se necesita. Y no sólo es dinero o una casa. También es importante haber conocido a la futura madre de tus hijos, por no decir lo primordial. Evitaré entrar en temas tan actuales como la compra de bebés en el mercado negro o alquilar el útero de una voluntaria.

Si tuviera que decir por qué decidí ser padre, sería bastante surrealista. Básicamente fue un sentimiento que te llega de dentro... y una mujer que te lo pide con el alma reflejada en los ojos.
En mi relación podría situarme como la parte racional (aunque no siempre) y a veces de sobremanera cuidadoso. Y mi mujer sería la que hay que frenar y en muchos casos nos empuja sorprendentemente en la buena dirección. En ocasiones es una virtud de su personalidad. Otras veces es básicamente la bomba hormonal que explota en el interior de una mujer y le provoca un despiadado deseo de comer chocolate, llorar o, en lo que nos ocupa, tener un infante.
Por ello diré que fue la mezcla de esperar al mejor momento y la biología.
Cuando por tercera vez arremetió con su sonrisa, entre malévola y embelesadora, contra mi resistencia respaldada por explicaciones sobre la situación económica y las complicaciones de tener un bebé en el extranjero, caí del burro y me di cuenta de que no hay momento perfecto y que yo quería ser padre hace tiempo. Además pensé que no puede ser nada bueno rechazar y aplacar la llamada de la maternidad de una mujer joven y saludable por razones que además de vagamente analizadas no eran del todo ciertas. Básicamente había necesitado las 2 veces anteriores para entender que no había un momento mejor y mentalizarme.
¿Entonces planeamos tener un hijo? No. Basicamente lo dejamos en el poder del azar. Y no nos preocupamos cuándo era más posible ni utilizamos aplicaciones de nuestros teléfonos para calcular porcentajes. Nos dejamos llevar y nos regocijamos en la despreocupación de emprender el camino definitivo que da sentido a nuestra vida y de mayor responsabilidad que hasta mis 20 años, paradójicamente, siempre fue típico de irresponsables.
No llevo mucho tiempo conociendo al producto de mi simiente, pero mientras escribo esto en el salón , tranquilo, y él duerme en la habitación, he de confesar que, sin su presencia, puedo notar un huequito vacío que me carcome en mi interior.

sábado, 4 de noviembre de 2017

Esa península que no abre sus ojos

Igual no es un adiós. Igual es un hasta mañana.
Se trata de sentimientos encontrados...
Quizás alguien tenga que salir de la cueva para experimentar la realidad y volver después a abrirnos los ojos contándonos lo que hay fuera, más allá de las sombras medievales que refleja en la pared el fuego detrás nuestro. Figuras de coronas, de realidades tergiversadas, de amenazas pacíficas y de quimeras que se descomponen por su inestabilidad inherente.
Para que hubiera un cambio, siempre tuvo que dar alguien el primer paso. Sócrates, Zaratustra,...
Por desgracia, como costumbre de la sociedad, la reticencia al cambio causará rechazo a las enseñanzas y novedades que nos traigan desde fuera, desde la experiencia aprendida. Pero debemos acoger esas enseñanzas en el instante que estas lleguen. No aplicarlas literal e inmediatamente, sino escuchar, aprender, moldearlo a nuestra condición y aplicar lo que nos ayude a avanzar. Pues no existe experiencia negativa, sino oportunidad de aprendizaje perdida.


El problema de la península ibérica es que no sabemos ver el todo sin mirar antes nuestro ombligo. Existe odio y malestar entre las distintas etnias que componen a nuestra tierra rica en cultura, lengua y tradiciones. Y este odio es reforzado por la clase política (y, desgraciadamente, aún por sus reyes) que sabe que siempre fuimos un pueblo movido por la pasión y la sinrazón. Cuando aprendamos a disfrutar y querer nuestras diferencias, porque son la clave de nuestra idiosincrasia como conjunto, entonces, y sólo entonces, podremos vivir en una España orgullosa de ser plural, multicultural y ejemplo para todo el mundo. Sólo si dirigimos nuestra pasión en la dirección correcta.


Hasta entonces, matáos entre vosotros, "ibéricos", por iros, por prohibir irse, por quedaros. Yo, nieto de víctimas del hambre, el dolor y la miseria que dejó la guerra, aún conozco de primera mano lo que fue porque me lo contaron.
Parecerá pretencioso, pero la historia se repite. Sólo hay que dejar pasar el tiempo y olvidar. Espero que no vuelva a ocurrir.

sábado, 2 de septiembre de 2017

De la evolución natural de las sociedades su hipocresía inherente

¿Creéis que el instinto y nuestra naturaleza influye en la sociedad y como nos comportamos? Es innegable pero, ¿en qué grado?
Es cierto que el comportamiento de las personas socialmente hablando ha cambiado según la corriente filosofica y cultural que ha influído cada civilización desde tiempos remotos. Los pueblos se han mezclado y relacionado. Algunas veces por medio, por ejemplo, de comercio pacífico. Otras, desgraciadamente, por medio de las invasiones llevadas a cabo por generales o dictadores megalómanos resultando con la muerte y desgracia de miles o millones de personas. Y digo desgraciadamente porque se trata de la imposición de leyes y moral a base de sufrimiento y dolor y, en la mayoría de los casos, implicando una desigualdad política y social enorme entre los victoriosos y los vencidos. Aunque el resultado sea (según los valores de cada cual, o cada sociedad) moralmente aceptable o mejor que el anterior. Como ya digo, esto es relativo, no sólo a la sociedad, sino también a la época de la que hablemos. Si el fin justifica los medios, es algo que vosotros mismos habéis de saber. Yo no entraré en ese tema ahora mismo, pues mi objetivo no es hablar de si una sociedad es más respetuosa o menos, o si la sociedad romana era mejor que la griega o la fenicia. Me gustaría centrarme en la controversia que supone la aplicación de leyes morales en la sociedad, en si es beneficioso y sus consecuencias.

Los seres humanos somos animales. Razonamos y esto nos hace "superiores" al resto de seres vivos sobre la faz de la tierra. Y lo pongo entrecomillado porque para muchos este don o esta capacidad nos hace, a la vez, menos humanos paradójicamente. Cuando tratamos la humanidad como bondad, misericordia y ayuda al prójimo. Pero en realidad, como todo ser vivo, nuestro objetivo es la supervivencia y la transmisión de nuestros genes a las generaciones posteriores. Ahora bien, nuestra humanidad nos obliga a ser condescendientes y respetuosos con nuestros prójimos y con otras seres vivos... hasta que surge nuestro animal interior para defender nuestra estirpe, nuestra familia, nuestros intereses de supervivencia o nuestra especie. El miedo a lo desconocido tiene como consecuencia inmediata la aniquilación de aquello que nos asusta o, por lo menos, la aniquilación de la sensación misma poniéndonos a salvo de esa supuesta amenaza. Puedo estar hablando de una araña inofensiva, de mantenerse a una altura peligrosa o de una persona amenazando con un arma. Y ¿a qué viene todo esto? Las leyes fueron creadas para cumplirlas. Antiguamente estaban unidas a leyes religiosas y lo siguen aún en algunos países. Éstas se crean para una mejor convivencia en la sociedad. Para evitar que la gente robe. Mate. Explote a otras personas. Para ser exactos, para que la gente tenga miedo de robar. Matar. Explotar. Pero también para que cumplan con obligaciones impuestas por la sociedad. Para que trabajen unas horas determinadas. Para que cuiden del mobiliario público. Para que sus hijos sean educados en la cultura y moral propia de su sociedad. ¿No está penado evitar llevar a tus hijos al colegio para una educación básica? Hablamos muchas veces de sociedades libres porque pensamos (o nos hacen pensar) que somos libres y que lo que se hace, ya de un modo automático, es algo lógico y aceptado moralmente. Hasta tal punto de que se ataca y demoniza a aquel que no es igual y "hace lo que debe hacer". La sociedad misma se transforma entonces en víctima y verdugo de sus individuos.
No entraré en la posibilidad de esquivar estas leyes, hacer que tus hijos se críen en otro tipo de ambientes o que para algunos sea más fácil salir impunes después de haber cometido atrocidades, muchas veces gracias al poder adquisitivo. Son fallos (o no) de ese sistema social contruido para una convivencia pacífica. Pero funciona con la mayoría. La gente no mata, no roba o no viola. ¿Por miedo a las consecuencias sociales? ¿Quizás por supervivencia? Las consecuencias sociales influyen directamente en la supervivencia. Nadie quiere estar en la cárcel hasta la muerte, o 20 años perdiendo la juventud entre rejas.
Se puede sacar la conclusión de que la sociedad crea unas reglas en conjunto para controlarse a sí misma y suprimir su instinto natural, por lo menos hasta cierto punto.
Ahora bien, existen muchos tipos de sociedades. Muchas culturas. A cada cual más  o menos primigenia. Más o menos políticamente correcta. La cuestión inevitable es cuál de ellas es mejor para el ser humano. ¿Es mejor la que respeta nuestro instinto antes que el bienestar general? ¿Es el bienestar general algo inmutable? ¿Quién decide cuáles han de ser las consecuencias de romper este bienestar general?

Desgraciadamente nos encontramos en un mundo repleto de sociedades hipócritas que hablan de respeto al prójimo pero actúan macroscópicamente a su vez según sus propios intereses como si se trataran de individuos. Niños pequeños que luchan por conseguir la piruleta más grande y que son capaces de hacer la zancadilla a aquel que se interponga en su camino. O de aplastarle la cabeza a aquel que ya se encuentra inmóvil e indefenso tirado en el suelo. Sólo para llegar un poco más alto o evitar tener más competencia. Pero, ¿cómo es posible que existe un bienestar sabiendo que estamos destruyendo otras sociedades y con ello matando de hambre a otros individuos, violando los "derechos humanos", robando la riqueza de sus tierras,...? Las sociedades, como he dicho, se retroalimentan con su propias leyes y su moral. También se crean formas de evitar que la gente se pregunte por qué viven tan bien y otros tan mal. Por qué muere tanta gente de hambre en el mundo. La diversión, el ocio, el consumismo, las mentiras que borran el principio de conservación de nuestra propia especie sabiendo que somos tantos en el mundo. Y unas cuantas ONG que por un módico precio al mes limpian nuestros pecados y nos ayudan a lidiar con nuestro mal estar y la culpabilidad. Unos pocos invierten más y otros menos o nada. Unos arriesgan sus propias vidas y otros prefieren alegar que ayudar no sirve de nada o que el dinero se usa para otros fines que no divulgan.

Una vez mencionada esta drogadicción de las sociedades para inmunizarse contra su propia hipocresía respecto a otras, paso a los individuos dentro de una sociedad concreta y me gustaría centrarme en las costumbres.
Las costumbres, como bien se definen por sí mismas, llegan de tiempos anteriores repitiéndose y pasando de generación en generación. Muchas de ellas han cambiado muy poco, y otras son totalmente distintas o han sido eliminadas por muchas causas distintas. En lo que nos atañe, aplicaré la razón que viene por imposición social. Modificación o elminación por no ser moralmente correcta.
Por tomar un ejemplo conocido para la sociedad a la que pertenezco por nacimiento, hablaré de la tauromaquia. Es algo cultural que se lleva haciendo desde hace muchos años y supongo con muchos cambios en sus costumbres. Tiene cierta gracia que lo que muchos españoles ya no aceptamos, o incluso, criticamos fervientemente, es atractivo para otras muchas culturas y no siempre mal visto. De hecho a veces puede llegar a ser incluso alabado.
Existen leyes contra el maltrato animal, las peleas de perros o gallos. Se prohíbe matar animales para consumo humano si no se respetan algunas normas. ¿Estáis pensando lo que estoy escribiendo ahora mismo? Hubo hace tiempo alguien que escribió cuál era el modus operandi legal y, probablemente, moralmente aceptado, para matar un animal. Lo hay para utilizar fertilizantes en el campo (con consecuencias nefastas en muchas especies cuya existencia, por supervivencia, no nos interesa prorrogar. Por supervivencia. ¿Es necesaria la creación de excedentes que más tarde van a parar a la basura por no ser vendidos o consumidos? Poca gente ve lo que pasa con la basura una vez desaparece en el contenedor de su casa. Pocos saben dónde va a parar ese plástico que cubre el nuevo dispositivo, o aquella bandeja de embutido.
Reciclaje. Aquella mentira que queremos (o nos quieren) asegurar que debemos conocer y aprender. Hemos de acostumbrarnos, hacerlo día a día. Hablaba antes de la donación a una ONG o la visita a un país pobre en ayuda humanitaria como un modo para la limpieza de nuestra culpabilidad por tener todo cuando otros no tienen nada. Es decir, la expresión más clara de la solidaridad humana que aún tenemos pero por interés suprimimos gracias a otros incentivos de ocio y comodidad. Pues bien. Cuando se habla de ecología y respeto a la naturaleza, y la sociedad abre los ojos viendo la cantidad de residuos que se generan y las consecuencias de los mismos, esta misma exige de algún modo que se acabe con esto. Que se encuentre una solución. Esta solución lógicamente no ha de ser la mejor o la más respetable, por lo menos si se puede ocultar. Ni qué decir vista desde el punto de vista de una persona que vive a miles de kilómetros del lugar con una cultura distinta. Pero es una solución que respeta nuestros valores como sociedad consumista. El reciclaje. Nadie quere dejar de consumir pero sí se necesita hacer algo para el bienestar social. Ver que se toman medidas para ello. El reciclaje es una invención necesaria en una sociedad consumista que mitiga el mal estar de la mayoría y permite la continuidad de este estilo de vida, egoísta y autodestructivo.

Con los avances tecnológicos cada vez somos más conscientes de que, aunque podamos moldear cada vez más cosas a nuestra voluntad, todo tiene consecuencias. Afortunadamente algunos de los errores que se cometieron por desconocimiento de esas consecuencias se evitan activamente actualmente. O se han tomado las medidas oportunas para reducir las posibilidades de que ocurra una catástrofe. Y cuando digo catástrofe, me refiero a algo que afecte directamente a la especie humana. Paradójicamente, los avances tecnológicos van unidos a la investigación de métodos más eficientes de tener la supremacía frente a otros. Lo que supone esclavizar, robar, aniquilar a nuestros iguales para conseguir lo que nos interesa. Y esto, señoras y señores, en mi opinión, es una evolución natural equilibrada y que corresponde a la evolución social. Nadie desea una guerra, pero tampoco morir o que le quiten lo que "les pertenece". Y aquí entra de nuevo el miedo, asustar a la sociedad con el peligro de perder a sus seres queridos, lo que poseen, sus comodidades. Entonces la guerra se convierte en una forma legítima de defender tus intereses. Todo suena mejor cuando "defiendes tus principios, tu familia, tus posesiones". Pero en muchos casos se trata de "atacar para extraer los bienes necesarios de otras sociedades para mejorar o mantener nuestra comodidad, sobrevivir y que nuestros seres queridos vivan dignamente".

A diferencia de los animales, las sociedades humanas necesitan esa parte psicológica que acalle la parte racional cuando se trata de respetar los principios mas instintivos de la supervivencia.
No se trata de una sociedad enferma, se trata de grupos de animales con capacidad de raciocinio. Es algo natural y que ocurre a cualquier nivel, pues lo mismo se puede hablar de la Familia de Menganito, como del barrio de la Calle de Arriba, del pueblo de al lado, de un país, de un grupo religioso, de una sociedad de empresas o incluso de un club de amantes de los delfínidos.

Es interesante mirar atrás, leer libros o documentos o ver videos de tiempos pasados donde la realidad era distinta a la actualidad y ver las diferencias tan enormes que existen. Lo que antes nos parecía una sociedad enferma es ahora mismo normal. La manifestación de una idea que antes parecía lógica y respetable, puede ser actualmente razón suficiente para acabar preso con una de las peores condenas.
Esta evolución social resulta cuanto menos interesante. Sea la dirección que sea la que tome, siempre habrá un influencia de nuestra naturaleza en la sociedad pero difícilmente podremos borrar lo que somos y reiniciar eliminando nuestro instinto de supervivencia. Siempre existirá controversia y habrán sociedades con las que comparar y para criticar o alabar. Pero el punto al que quiero llegar es que esta evolución social, de un modo u otro, da vueltas sin fín alrededor de un punto común. Todo cambia, para bien o para mal, mejorando o empeorando la interrelación de unas comunidades con otras. Pero la supervivencia propia y de los tuyos siempre estará por encima de cualquier movimiento social, industrial, político o de cualquier otro tipo.

                  
Creo que muchos olvidan que seguimos siendo animales. Si en el renacimiento se ensalzaba la figura humana y la antropología, creo que ahora estamos en la deshumanización y el ataque a las costumbres e instinto animal. Y digo deshumanización en el sentido de que dejamos de ser animales humanos para ser ositos gusiluz veganos, asexuales y pacíficos                      
Es una vergüenza y va contranatura, el desarrollo de nuestro cerebro nos va a dar cada vez más dolores de cabeza (nunca mejor dicho)

martes, 25 de abril de 2017

De la simbiosis necesaria para la evolución social

Se trata quizás de algo infinitamente coetáneo. De algo de lo que el presente, no puede deshacerse.

Antes de seguir divagando en mi pensamiento, debería aclarar de lo que hablo para que el lector no siga, sino que me acompañe en la exteriorización de mi pensamiento.

Evolucionar y estar en continuo cambio. Esto se puede aplicar a muchas cosas. Pero ahora voy al grano y dirijo toda mi energía hacia el entendimiento de la evolución social y sus normas no escritas.
Es como una enfermedad que combatimos de continuo. Con gran esfuerzo, grandes revoluciones y choques colosales entre naciones, pero que a su vez se ven representadas en el más pequeño de los detalles que se entreven al analizar, por ejemplo, un saludo entre dos personas. Imágináos la cantidad de factores que podrían volatilizar la opinión preliminar de una persona sobre una escena concreta de la vida cotidiana si sólo cambiásemos los detalles. Un saludo entre una mujer y un hombre. Un saludo entre un extranjero y un nativo. Entre un homosexual y un heterosexual del mismo sexo. Entre un ciego y una persona sin ningún tipo de problema de diversidad funcional. Ya no hablemos de cambiar el lugar del encuentro o el tiempo que hace. Pero no quiero entrar en la parte meteorológica.

Es una enfermedad crónica que evoluciona y convive con la incapacidad de la humanidad para sentirse saciada. Pero no se trata sólo de las ansias de saber y conocer nuestra procedencia o nuestro futuro. Yo hablo más de la parte social. De cómo la rueda que es la humanidad intenta seguir adelante, porque así lo dispone su naturaleza, esa inercia de querer saber y mejorar nuestra convivencia social, ese creer saber qué es lo mejor. La lucha contra lo "anterior", lo "retrógado", y la búsqueda del bien para todos, el convivir o la mejora de la sociedad. Pero, esa rueda que gira sin parar, se frena también y tiene una fricción. La parte de la sociedad que está acostumbrada y prefiere abandonar ese ánimo evolutivo y vivir un papel más pasivo y derrotista, luchando por la estabilidad de lo que ya existe y la desaceleración de esa rueda que escarba y tiene la voluntad de seguir rodando.

Me resulta difícil encarar este problema en mi realidad diaria. Cada vez que tengo una idea moderna, que invita al cambio. Cuando alguien me influye y me "contamina" con una idea aparentemente positiva. Y me afecta tanto que intento llevarla a cabo y emplear todas mis características adquiridas por el aprendizaje que implica vivir y madurar. Pero esa misma madurez me recuerda que "una vez" ya intenté algo parecido y alguien me detuvo. O me puso una zancadilla y caí con el dolor que eso conlleva y el esfuerzo subsiguiente necesario para volver a levantarme. O simplemente veo escenas diarias a mi alrededor, escucho noticias o gente conocida, amigos o familia  que me cuentan experiencias que me desaniman y reducen mis ganas de actuar.

Volviendo a las personas que se saludan... Es totalmente desconcertante cómo los prejuicios pueden destruir tus pensamientos o tus intenciones instantáneamente. Pero por eso debemos entender que esa parte de la sociedad es como un actor que representa una obra basada en el pasado y que existe otra parte que bulle desde lo profundo desestabilizando lo cotidiano y lo corriente. Estos papeles protagonistas defensores de lo cotidiano o los revolucinarios pueden ser representados por cualquier persona o grupo teatral. Una mujer puede aún defender ser pegada por su marido como mandan los cánones de una sociedad patriarcal que subyuga a la mujer. Un hombre puede permitir ser objeto de diversión de otros machos alfa que presuponen que hay que ser duro y que tener sentimientos o mostrarlos indica debilidad. Un niño puede regalarte la mejor de las enseñanzas en un inocente comentario. Un perro que acompaña a su dueño durante toda su vida puede demostrarte el valor de la compañía.
El trabajo de un actor es recordar lo aprendido y repetirlo hasta la saciedad. Hasta que a nadie más le interese ver su obra. Hasta que quede en una anécdota, en algo que pueda inspirar nuevas historias.
Y ahí está la clave del éxito. El éxito de la evolución de nuestra sociedad se basa en conseguir que esa obra deje de representarse, dejando de prestarle atención sin olvidar qué aprendimos de ella. Fijándonos en lo que nos impulsa hacia delante tomando tierra en lo que ya conocemos y queremos cambiar. Porque, afortunadamente, o desgraciadamente, para que esa rueda siga avanzando, ha de existir rozamiento.

jueves, 23 de marzo de 2017

Aniversarios consecuentes

Cada vez más nos levantamos por la mañana y escuchamos en los medios que se trata del aniversario del ataque terrorista en tal país, o del día que hace cinco años de la bomba en la estación de cual ciudad europea. Es triste y me apena que esto ocurra cada vez más a menudo y envío mi más sincero pésame a todas esas personas que han perdido a sus familiares y amigos en estos ataques.

Pero no me he puesto a escribir esto para condenar el terrorismo. Esta vez dirijo mi atención al hecho de que todo se olvida y se repite.

¿No os habéis preguntado nunca dónde han quedado los aniversarios de otros atentados, como en el caso de nosotros españoles, los de ETA? ¿O de otros atentados o accidentes con gran número de víctimas que hayan ocurrido hace años, antes de que hayamos nacido? No es raro escuchar una noticia de un accidente, un derrumbamiento de piedras, un tren descarrilado, un accidente de coche en una curva peligrosa donde han ocurrido accidentes anteriormente o que estén relacionados directamente con otros accidentes y que sólo se vuelven a recordar, desgraciadamente, debido a los nuevos que se solapan. Pero si no ocurre nada, se trata de casos que quedan en el archivo hasta que pueden ser utilizados de nuevo como ejemplo, comparación, denuncia o con fines sensacionalistas. Pero queda una cosa clara. Se perdió su recuerdo entre papeles archivados. Unos pocos lo recordarán porque fueron afectados. Otros porque les marcó de algún modo. Otros por cercanía a lugar donde aconteció.

Una de las razones por las que pasa esto, supongo, sea el cambio de poder, los mandatarios, las leyes, los golpes de estado, las guerras,... Las guerras. ¿Qué ocurre con las guerras?
Se celebran victorias que ocurrieron hace cientos de años. Guerras que seguramente en su momento implicaron el desasosiego de la población, la tristeza y la penuria que implica un acto beligerante. Pero se trataban de guerras de amplicación de fronteras. Unos querían más, otros querían mantener lo que era suyo.
¿Se celebrarán las victorias de EEUU en Irak? No. Va contra la moral celebrar una guerra de dudosa legalidad, si es que aún existen dudas sobre las verdaderas razones por las que la guerra se llevó a cabo. En este caso se hacen grandes eventos de recuerdo a las víctimas por ataques "terroristas" como el de las torres en Nueva York. Se recuerda lo que interesa para poder controlar a las masas. Se potencia lo que refuerza la idea de que fue lo correcto provocar una guerra, invertir en defensa cantidades desorbitadas de dinero. Para controlar la ira de los que perdieron a los suyos. La ira de los patriotas. La ira de los ignorantes que se dejan llevar por los medios de comunicación y no intentan llegar a la raíz del problema por sí mismos.
En la novela 1984 se habla de como un dispositivo gubernamental controla lo que se ha de recordar y y lo que no. Básicamente, aquello que no interesa recordar, desaparece. Pero se repite con extrema asiduidad lo que se ha de odiar, lo que se ha de recordar. Y, lo queramos o no, los medios de comunicación son una espada de doble filo. Todos queremos saber la verdad, y creemos en la veracidad de tal o cual grupo de prensa. Pero, aunque sean noticias con distintas fuentes, son también controladas por uno u otro ente, cuya identidad se difumina en cuanto más profundo se investiga.

Por todo esto, cada vez que veo las autoridades políticas de uno u otro país haciendo presencia en las distintas manifestaciones o en los entierros o en los aniversarios... siento una mezcla de pena y rabia.
Son ellos mismos los que provocan esos atentados, promocionando las ideas de que hay que luchar contra un enemigo común llamado Islam, a miles de kilómetros de distancia, para que nuestra "Europa, pacífica y libre" siga manteniendo los valores de la democracia y la igualdad. Invierten en defensa con nuestros impuestos, tiran bombas pagadas por nuestros impuestos en un país que no tiene culpa de encontrarse en medio de tantos otros países con intereses propios en su tierra. Destruyen familias, pueblos, etnias. Esas familias rotas, personas que han perdido todo, se radicalizan (¿Acaso es extraña una reacción así?), enseñan a sus hijos y nietos lo que ocurrió, su experiencia personal. Ellos mismos viajan a Europa y "atentan" contra nuestra libertad matando gente "inocente" que pagó con sus impuestos las bombas que mataron a su pueblo. Incluso europeos viajan al este para aprender y volver más "radicalizados" pero con la ciudadanía europea o la nacionalidad del país donde nacieron. Pero con sus raíces claras.

Mezcla de falsedad, hipocresía, ignorancia interesada e indiferencia dirigida. Llena su voluntad de esta mezcla deleznable, asisten las autoridades políticas, los artistas, los famosos, los funcionarios, los ciudadanos. Llenos de hipocresía acuden todos a la manifestación organizada para demostrar su desprecio a los atentados, fruto de la lejana guerra que ellos mensual y religiosamente subvencionan con sus impuestos.

miércoles, 8 de febrero de 2017

Idiomas "más" evolucionados

He mantenido a menudo discusiones con orgullosos defensores de sus lenguas o dialéctos en España o en Alemania y hace poco he visto un video donde se afirmaba que el Andaluz era una evolución del Castellano y se defendía a los andaluces de la creencia popular de que un andaluz es vago, inculto, ingénuo, graciosillo,... Además se dice categóricamente que más de 400 millones de hispanohablantes en el mundo hablan andaluz por la mayoría numérica de mujeres andaluzas que había entre los colonizadores de las Américas.

Yendo por puntos, creo que ciertamente cualquiera de los "idiomas" o "dialectos" que no estén regularizados por una institución del lenguaje, como el caso del castellano con la RAE, son lenguajes que evolucionan más rápido. 
¡Ojo! No más evolucionados. Pero sí evolucionan (cambian) más rápido porque no tienen trabas que "obligan" a formar parte de un todo, y por tanto recuerdan siempre que se escribe o se dice de una forma en particular.
Me explico: Todos los idiomas evolucionan continuamente. Esto es innegable. Pero ¿quién puede medir si una lengua está más evolucionada que otra? ¿Es de verdad el andaluz una evolución del castellano? Perdón, pero eso me parece insultante. El Andaluz es, en mi opinión, una lengua romance que ha ido evolucionando paralela al castellano y a los otros lenguajes o dialectos que han convivido con él en las fronteras. Así que decir que una lengua está más evolucionada que otra, me parece una estupidez. Y añado que incluso el andaluz está influido de sobremanera por el castellano de la península ibérica porque no existe un compendio oficial (que yo sepa) que una a todas las "lenguas" andaluzas (o por separado) con normas ortográficas o de pronunciación, desgraciadamente, haciendo que evolucione de una forma totalmente dependiente del centralismo lingüístico que viene ya de años de Alfonso X el Sabio. Quiero decir, si un andaluz escribe una carta oficial o realiza un examen, escribe castellano, ya sea por obligación o por querer ser entendido por el resto de hispanohablantes.
En todos los países ocurre lo mismo. Pero al final siempre hay un idioma común que todos pueden hablar y es necesario para el entendimiento mutuo. La batalla la ganó el castellano hace tiempo. Igual que en Alemania se habla el Hoch Deutsch y en Inglaterra el inglés. Que existen otros idiomas es verdad, y me parece bien que se esté orgulloso de ello y lo respeto. Pero una cosa estar orgulloso de algo y otra menospreciar otros idiomas con el comentario "es una evolución del Castellano". Como si unos idiomas estuvieran al rebufo de otros. Se trata de una relación de evolución paralela y simbiótica.

 
Y respecto al tema de la incultura... en Andalucía han nacido muchísimos artistas, escritores, poetas,... etc que demuestran que no es una tierra de incultos. Sin embargo también es cierto que la riqueza fue repartida en andalucía (latifundios) de un modo mucho menos equitativo, lo que provocó un porcentaje más alto de analfabetismo en la población, por el trabajo en el campo y las tierras de los pocos señoritos que todo lo abarcaban. Además siempre se ha invertido más en otras regiones tirando hacia el norte que en el sur. Y se ha mantenido el vivir más del cultivo y el trabajo de la tierra que de la industria, lo que significa mucha mano de obra barata que trabaja para un patrón al que le pertenece la tierra.
Aún así, es una lengua con un vocabulario mucho más rico y posiblemente más económico a la hora de hablar que el castellano. Pero también, preguntemos a esos 400 millones de "hablantes de andaluz" si hablan andaluz. Si los propios andaluces no aguantan los acentos de sus vecinos, y alardean de tener el mejor acento, ¿cómo se atreven a decir que 400 millones de personas hablan andaluz? Ahí va mi última pregunta... ¿Qué andaluz hablan? ¿El de de Cái, el de Huerva o el de Sevilla?

jueves, 6 de octubre de 2016

Indiferencia o interés

Según mi opinión hay siempre una época donde uno se acostumbra a hacer de los desconocidos amigos temporales. De las ocasiones especiales la rutina y de los amigos la última elección.

Cada vez hago más cosas espontáneas. Me cuesta hacer planes fijos, quiero decir, planeo estar en un sitio como si se tratara de una región con cierto radio de acción. Y hago planes con la gente según me encuentre o las ganas que tenga. Esto es sólo una reacción a la costumbre actual de cancelar los planes o retrasarlos en el último momento gracias a la tecnología que nos rodea.

Llevo soltero un tiempo y he aprendido algunas cosas después de vivir sólo hasta ahora (aunque me cueste reconocerlo, se echan de menos algunas cosas de las relaciones sanas, al fin y al cabo somos seres sociales).

Quería hablar de hacer planes con la gente en general. Uno intenta asegurar que no está sólo o tener diversión en el futuro próximo, sobre todo, con el fin de relacionarse y pertenecer a la red social por medio de los planes. Es como ahorrar para comprar algo. Con esto se evita un problema, una molestia y a cambio se invierte en una amistad o en compañía para que repercuta positivamente en nuestra salud.

Desgraciada o afortunadamente creo que planear está sobrevalorado. En mis últimas experiencias (quizás debido a mi juventud o al tiempo en el que vivimos con redes sociales de todo tipo) he aprendido también que se pueden conseguir beneficios cuando reina la espontaneidad.

He conocido gente y he podido pasar más tiempo con ella, tal como yo deseaba en ese momento, sin tener que ceñirme a un horario fijo, es más, compartiendo los planes de otra persona como un observador y un participante de un juego donde se desconoce cuál es la siguiente prueba. Sin cumplir órdenes que mi anterior yo, aquél yo días o semanas menos evolucionado, creyó oportuno establecer. Que pensó que sería la mejor forma de pasar el tiempo y me llenaría de esa felicidad calculada con factores totalmente variables y nada fiables. ¡Es una locura! ¿Cómo podemos encarcelarnos con promesas y planes de por vida? Sin preguntar a nuestro yo futuro qué es lo que él necesita en ese momento. El mundo está lleno de personas, si contamos sólo el factor humano, que pueden provocar un cambio en tu pensamiento como lo provoca un trago de alcohol en tu coordinación corporal.
Tu forma de ver o vivir las cosas cambia gradualmente o de repente. Y también te ves en el momento sin tener necesariamente las ganas para hacer lo que tenías planeado. E igual no te haces la pregunta de "quién te manda hacer planes por tí mismo", y sí te culpas o te sientes mal y decides abandonar o seguir y "cumplir". Implicando que ni tú te lo pasas bien desde un principio ni tampoco los que te acompañan... aunque puedes tener suerte y llegar a pasarlo bien, pero es un riesgo que has de tomar. El punto al que me refiero es al mal comienzo en sí y a todo lo que puede cambiar la situación respecto a cómo nos la habíamos imaginado antes. Debido a una gran cantidad de variables como el factor ambiental, los cambios bruscos, la salud, las noticias y novedades, la salud de los tuyos, el ánimo de aquellos a los que quieres...
¿Para qué vas a hacer planes que oprimen tu libertad y causan estrés y dolores de cabeza? ¿Merece la pena? ¿Nunca habéis tenido la sensación de haber hecho un plan tan lejano que con el tiempo se ha convertido en ideal y cuando llega el momento te esperas mucho más de lo que realmente de deberías esperar, suponiendo un fiasco?

He notado que últimamente tengo miedo a "quedar" con demasiado preaviso. Si me preguntan contesto que no sé si podré. Como mucho digo que es "mi intención" acudir o me apetece... Pero quién sabe "si pasa algo antes". ¿Miedo? ¿Desconfianza de la gente? ¿Falta de planes que realmente te gustaria hacer? Quizás sea más una defensa de las esperanzas rotas. De que las personas tengan en sus manos tu estado de ánimo. No quiero alegrarme porque voy a ver a alguien. He tenido suficiente de estar sólo al final porque no viene la gente con la que he quedado o que rompan filas antes de tiempo. Prefiero no quedar. La ventaja es clara. Puedo hacer lo que quiera cuando quiera, quizás con un esfuerzo temporal y económico más alto. Desventaja puede ser que la gente deja de contar contigo... ¿no?

En las condiciones en las que me encuentro, las ventajas son más. O mejor dicho, las desventajas se convierten a su vez en ventajas. Como he dicho, somos animales sociales. Necesitamos sociedad y tenemos miedo a perderla porque implica desasosiego, intranquilidad.

Cuando eres tan espontáneo, la gente te tacha de incalculable, difícil de "pillar", inestable. Pero siempre hay conexiones, gente con la que te entiendes mejor y te valora. O simplemente gente que sí desea estar contigo y compartir contigo su existencia. Por egoísmo, por naturaleza, por interés o por diversión. Pero al fin y al cabo por interés propio. Porque les provocas bienestar. Esto es mutuo, lógicamente, o mejor dicho, sin especificar, en la mayoría de los casos ocurre contigo también. Necesitas la presencia de la gente, o de cierta gente en tu vida. Y aquí, y sólo aquí llega el momento del compromiso. Sí... acepto la necesidad del compromiso. Pero enumerando los factores que han de existir y las condiciones que se tienen que dar.

Si existe "feedback". Retroalimentación. Entonces se trata de una relación sana. Si la gente de verdad quiere que estés presente en su vida hará que sus planes sean hasta cierto punto dependientes de los tuyos. Tu debes desarrollar la inteligencia para saber cuándo la gente quiere de verdad formar parte de tu vida y siente que tú eres sano para ellos.

Si alargan tanto el tiempo para ajustar sus planes hasta que tú tomas una decisión o defines tus intenciones, se trata de una persona con interés en construir, cultivar, desarrollar o simplemente, mantener una relación contigo. Ya sea  amistad, amor, laboral o simplemente conveniencia. Es tu decisión aceptar  las condiciones del "contrato" una vez has conseguido leerlo. Sin metáforas... Es tu decisión aceptar o no lo que se te ofrece una vez has conseguido determinar y valorar qué es lo que estás a punto de adquirir, según tu instinto o experiencia.

Planear es sano cuando se hace con responsabilidad y se es consecuente.
Mi consejo... no encierres tu futuro tan pronto si no lo tienes seguro y mantén siempre un trozo de libertad o una ruta de escape que puedas moldear con la creatividad y el ingenio que nos diferencia de otras especies. Desgraciadamente, necesitamos cosas más complicadas para ser felices porque somos máquinas dependientes del prójimo. Aprende a controlar y reducir esa dependencia. Porque toda dependencia puede llegar a ser mortal.

lunes, 11 de enero de 2016

Paradoja - Capítulo 5 - Las ratas hablan

7 de Noviembre de 2010
06:15 am. Fábrica abandonada a las afueras de Dresde

No había conseguido mucho ese día, pero solía ocurrir que uno desconocía lo importante que podía ser la información, por muy reducida que fuera. Él no llevaba mucho en el oficio, en comparación a otros colegas suyos como Gunter, y el resto gente de su "oficina" en Lepizig. Espero que me sirva, por lo menos, para que me manden otras actividades menos arriesgadas...

Se secó el sudor de su arrugada frente con cuidado de no tocar los pequeños bultos que a veces aún le dolían sólo al pensar en su transformación después del abrazo.
La tenue luz de una linterna de mano alumbraba levemente el trozo de papel que ahora mismo tenía en la mano. El documento tenäia algunas manchas húmedas provenientes de la repisa de piedra sobre la que había escrito.
Las goteras se escuchaban torpes de fondo y una pequeña corriente de aire fétido movía tanto la hoja como la tela rota de su manga.

"7 de Noviembre de 2010
Ref: Irvin Tolstoi

Encuentro fortuito en nave industrial a las afueras de Dresde. Información recibida correcta.
Descubierto refugio con defensas basadas en rituales de sangre. Posible implicación Tremere.
Un vástago Gángrel con un Hurón de mascota trabaja aparentemente con él.


Seguiré en contacto.
Raven"

Dobló el papel con el cuidado de un cirujano y empezó a realizar unos sonidos extraños con la boca.
Enseguida vendría esa maldita rata voladora para terminar su trabajo y podría descansar por fin.

Paradoja - Capítulo 8 - Ingredientes

9 de Noviembre de 2010.
07:06 am hora local. A orillas del lago Onega. Rusia


Se sentó en la butaca del salón. Se trataba de una casa bastante modesta para un Vástago de su nivel. Aunque se tratara de una Suite bastante cómoda bajo nieve preparada para seres de su raza, deseaba que empezara la acción cuanto antes. No era un zar ni tampoco del tipo que se queda mirando como todos se matan entre ellos sin que el tenga que mover un dedo. Odiaba saber que se estaba perdiendo todo lo que se cocía en Europa por ser una de las figuras más importantes del plan. Tenía que preservar su no vida ante la de todos los demás de la organización y eso, para un ser que tenía varios cientos de años a sus espaldas en los que siempre luchó por sus ideales, vivo y muerto, era bastante arburrido.
No le preocupaba su vida más que la de sus soldados rasos. Pero sabía bien lo que conlleva una gran responsabilidad.
Si todo salía según lo planeado en Berlin, podría comenzar la nueva Cártago desde el centro de Europa. Puede que fuera una locura, pero no más de lo que era ya la eterna lucha entre chiquillos de la Camarilla y Sabatt sin darse cuenta de que así no ofrecen resistencia a la Gehena. Pero esto ya era mucho hablar.

Estaba pensando ya en descansar, era bastante tarde y ya le costaba mantenerse despierto, cuando recibió una llamada de uno de sus súdbitos, o mejor dicho, de sus compañeros de armas, como el gustaba decir.
- ¿Es una línea segura?... De acuerdo,... Bien. ¿Irvin está a salvo?... ¿Un nuevo aliado?...- se levantó de la butaca y comenzó a pasearse por el salón.- Es bastante inteligente para saber si merece la pena contarle algo o simplemente ha de usarle...- frunció el ceño un momento- Está claro que le están siguiendo... Ok, es lo bastante cerca... ¿Has encontrado a algún posible... voluntario? - jugueteó con las zapatillas, mientras sacaba el pie y plegaba los altos pelos de la alfombra. - Lo dejo en tus manos, si es posible mándame un informe de forma segura. El vuelo a Kassel ya está preparado.... Alexei está organizando el refugio y espera tu entrega para el ritual. Informa a tu llegada...-se detuvo un momento observando que empezaba a amanecer y fue a bajar las persianas especiales- Tranquilo. No se lo tomará a mal. Mientras le sigan a él, el resto podrá trabajar... Descansa.

Vladimir caminó hasta la esquina donde había un enchufe a dejar cargando el aparato... Nunca confiaría en ese aparato lo suficiente como para dejar que su batería bajase más de un cuarto del total. Los tiempos actuales cambiaban todo lo que le rodeaba a una velocidad terrible.

sábado, 9 de enero de 2016

Paradoja - Capítulo 10 - El clan (Recuerdos de Fran II) Segunda parte

Las garras se hicieron uno o dos centímetros más grandes. Sus músculos se tensaron y algunas de sus vertebras crujieron en su espalda. Su rostro era odio y su cuerpo el canalizador. De un salto embestió al hombre lobo que le sacaba 1 cabeza en todas sus dimensiones. El engendro se giró y le rechazó con bastante facilidad. Ahora tendría que acabar con él antes. En cuanto pudo recomponerse embistió de nuevo con las garras por delante. El hombre lobo hizo lo mismo y chocaron en el aire cayendo con las garras unidas en una lucha de fuerza. El vástago intentó ganar en fuerza pero esa no era su lucha. Se separó y esquivando un puñetazo del lupus le clavó las garras en el flanco, una y otra vez. Un codazo del lobo le despidió varios metros. Pero su odio sólo se vio aumentado por el hambre que cada vez le golpeaba y quemaba más por dentro. Se levantó de nuevo y le atacó frontalmente de nuevo. Esquivó de nuevo la garra del hombre lobo y con la rapidez que nunca había tenido antes dirigió sus dos garras a su cuello y se las clavó hasta donde pudo llegar con la fuerza que había obtenido con sus últimas reservas de vitae. El lobo aulló fuertemente y cayó al suelo con el vampiro con sus garras parecía formar uno con la bestia peluda. En cuanto el cuerpo del lobo tocó el suelo, la inercia de la caída y el hambre impulsaron al hijo de Caín a saciar su sed clavando sus colmillos sobre la carne del cuello del lobo. Cuando hubo tomado suficiente, Fran salió a la superficie y la bestia se ocultó saciada, por el momento, en la cárcel que era el cuerpo terreno de su portador.
Se levantó como drogado por el placer de haber bebido hasta no poder más. Observó como Peryl acababa con el lobo con un último zarpazo y su sire estaba depié esperando al vampiro restante que venía de la nueva partida que se acercaba peligrosamente después de haber eliminado al lobo que les atacaba. Tenía un subfusil y los tres vampiros veían como se acercaba con el arma.

Nathan saltó hacia él. Se defendió disparando pero antes de que se hubiera dado cuenta, Nathan le había saltado encima clavado las garras en el cuello, cada una a un lado, y dejando sus pies en su pecho. Antes de que calleran al suelo por la inercia, Nathan, separó la cabeza de su cuerpo con la fuerza de sus piernas y tirando a modo de sacacorchos. Se había acabado.


Se quedaron los tres formando un triángulo bastante equilátero mirándose durante unos minutos.
Fran comenzó a sentir que algo le hervía dentro. Veía borroso. Se quedó de rodillas. Estaba perdiendo la fuerza. Y en unos segundos, perdió la consciencia.

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Se encontraba en una cueva. Todo estaba oscuro y no escuchaba nada. Le dolía todo. Un profundo dolor en su interior le dejó de nuevo sin fuerzas y volvió a dormirse.

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Se despertó entre dolores. Algo luchaba dentro de él. Esta vez pudo ver que había más luz proveniente de un punto del habitáculo en el que se encontraba. Parecía una cueva. Alguien le habría dejado ahí. Dolor... Y calló inconsciente.

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Mucha mas luz que la última vez. ¿Por qué tengo las garras....?
-¿Hay alguien ahí? - dijo muy suavemente, aunque su intención había sido gritar.
Algo se acercó. Parecía ser Nathan.
-Paciencia.-dijo - Descansa chiquillo.
Fran cerró los ojos.

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La cueva volvía a estar bastante oscura. El se encontraba mejor. Se levantó con dificultad. Se sentía como si le hubieran propinado una paliza el día anterior.
-Deberías descansar.- Dijo una voz al fondo de la cueva.
-Estoy mejor...- explicó Fran. - ¿Qué me pasa?
-No lo sabemos exactamente. Toma esto.- se acercó y le dió una bolsa de sangre que Fran bebió con ansia.- Ahora deberías descansar. Pero antes, usa esto - Nathan le lanzó una cuchilla de afeitar que Fran no pudo coger al vuelo. Fran se tocó la cara. Tenía una barba que en vida hubiera necesitado varios meses para crecer hasta por debajo del cuello. Se volvió al lugar donde estaba tumbado al principio. Se afeitó la cara como pudo y se quedó unos minutos pensativo.
Fran se tumbó y volvió a dormirse como si no hubiera descansado en mucho tiempo.

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Fran se encontraba muy bien esa noche. Se levantó casi sin molestias, se afeitó a duras penas con la cuchilla que aún conservaba de la última vez y se dirigió a la zona de la que provenían algunas voces. Cuando llegó a la boca de la cueva vio a su sire murmurando apoyando la espalda contra la pared rocosa de la caverna y las piernas cruzadas.
-Buenas noches. ¿Dónde estamos? ¿Qué ha ocurrido?
-Todo a su tiempo. Estamos en el bosque negro, pero en una zona relativamente segura. Estábamos esperando a que te recuperases.
-¿Cuánto tiempo llevo descansando?
-Dos meses.
Fran sintió como los músculos de su garganta se comprimían a modo de tragar saliva. Era imposible que hubiera tardado tanto en recuperarse, el se sentía bien al terminar la batalla.-¿Qué fue de los otros vampiros? ¿No hubo más lobos?
-Eso no importa ahora. ¿Cómo te sientes?
-Bien.

La luna creciente dejaba entrever parte del bosque a la distancia. La boca de la cueva daba a un terraplén que caía en cuesta lo suficiente empinada como para dificultar una bajada sin utilizar las manos para sujetarse.
-Bebiste sangre de Licántropo. No sabemos que te puede ocurrir. Hay muchas leyendas y tonterías... Por ahora sólo puedo ofrecerte mi ayuda si en algún momento tienes problemas relacionados con ese tema. Por lo demás deberías de poder sobrevivir sólo.
-¿Qué era esa cosa?
-Son hombres lobo. Y aquel del que bebiste era uno de los que no pueden adquirir la forma humana, pues son lobos antes que nada, llevados a las filas de los licántropos. Hay distintas tribus entre ellos. Los Garou,
Nathan alzó la mirada hacia la parte superior de la entrada. La luz de la luna le daba de frente y mostraba su expresión cansada.
Fran miró en la misma dirección y titubeó al ver una forma oscura a cuatro patas con los ojos endemoniadamente rojos que, si hubiera sido aún humano, le hubiera cortado la respiración. La luna detrás de él no le permitía ver su cara ni diferenciar bien los colores o la ropa que llevaba encima. De todos modos, podía reconocer los ojos de Peryl aunque estuviera medio ciego. Tal era el estigma que le habían dejado esos ojos en lo profundo de su cogote.
-Peryl. Caminante del bosque negro.
-Nathan, Defensor de nuestros antiguos.
Fran dirigió la mirada a uno y después a otro frunciendo el ceño.-Fran, el novato - concluyó.
Nathan dejó que se le escapase una pequeña sonrisa.-No por mucho más tiempo. Tu tiempo de instrucción básica ha pasado. Has aprendido mucho, y aún te queda más por aprender. Pero lo has hecho bien y creo que no necesitas más de mis cuidados... por ahora. Bienvenido al clan Gangrel, Fran, rival de los Garou.
Fran le miró con cara de extrañado, pero parecía satisfecho con el nombre de su bautizo. Quizás un poco exagerado... pensó con humildad.
Nathan se acercó y le dio un papel.-Manda un telegrama si me necesitas pero no esperes una respuesta rápida. Si no, convoca a los nuestros. Pero sólo si es muy necesario. - Recortó la distancia rápidamente, lo cogió con las dos manos mirándole a los ojos, le mostró una sonrisa de oreja a oreja y le impulsó con la fuerza de un titán por encima de su cuerpo lanzándole cual peso pesado a una distancia inhumana colina abajo. Fran no pudo más que sorprenderse sin poder reaccionar a tiempo para evitarlo. Cuando se dio cuenta estaba volando descontrolado a través del bosque, chocando con varias ramas en su camino hasta que llegó a tocar el suelo con su cuerpo y rodando violentamente hasta que se detuvo después de acabar totalmente enfangado y lleno de hojas y ramitas del suelo.
Se levantó, sonrió y cuando se hubo orientado, comenzó a marchar hacia el este.

Paradoja - Capítulo 9 - El clan (Recuerdos de Fran II) Primera parte

La aldea acababa de ser atacada. Fran y Nathan, su sire, se encontraban sentados contra dos árboles en el interior del bosque cercano al pueblo. Habían salido de allí en cuanto se dieron cuenta de que no se trataba sólamente de un Vampiro desperdigado, sino de una manada Sabbat. Nathan era más bajo que Fran pero algo más opulento. Tenía pelo rubio semilargo apelmazado y lleno de polvo que lo hacía parecer casi rasta. Tenía numerosas pecas y sus facciones cansadas y casi ancianas demostraban el desgaste del paso de los años... como vampiro. Nathan meditaba sentado en el suelo sin ningún tipo de muestra de preocupación en su rostro. Pero Fran sabía, a pesar de su inexperiencia, que entrar en el Bosque Negro no era mejorar el plan.
Nathan se levantó al cabo del tiempo, se dirigió a un árbol y empezó a dibujar algo con sus garras.
Fran le siguió y manteniendo cierta distancia le preguntó qué estaba haciendo.
-Paciencia.
Debí haberlo supuesto... Comenzó a dar vueltas nervioso.
Nathan parecía haber completado una traza de tres rayas horizontales y rodeaba el árbol hasta quedarse exactamente en la parte contraria al dibujo inicial.
Cuando acabó fue a realizar lo mismo en otro árbol cercano.
La noche era clara debido a la luna llena. Se podía ver a una gran distancia a través del bosque, además los árboles estaban bastante separados los unos de los otros. Fran pisaba con cuidado de no hacer demasiado ruido para no molestar a su sire en lo que empezaba a parecer algo más que un simple entretenimiento al ver que había completado el mismo dibujo y se dirigía a otro árbol cercano.
-¿Tiene algún tipo de explicación lo que estás haciendo?
-Paciencia.
Fran se alejó un poco de la zona a controlar dónde se encontraban. Hacia el oeste, a lo profundo del bosque se oía un arroyo. Al norte una zona fangosa y al sur subía una colina que parecía bastante escarpada después de unos 100 metros. Al este se encontraba el camino de vuelta al pueblo.

Cuando Nathan terminó con el cuarto árbol se dirigió al árbol del centro del cuadrado que formaban los que había marcado. Esta vez realizó dos marcas verticales, una a cada lado, una en el lado norte y la otra en la cara sur del árbol. Escaló el árbol y Fran le siguió. A los minutos de otear en la lejanía bajaron los dos.
-Sígueme.-dijo Nathan tranquilo.
Recorrieron una línea bastante recta hacia el sonido del arroyo. Cuando llegaron encontraron un riachuelo de un metro de anchura que a veces se retorcía y realizaba pequeños saltos de como mucho medio metro de altura. Las hojas verdes y helechos se agrupaban a la orilla. Era una noche de verano bastante calurosa y pero la vegetación a los pies de los pinos era muy poca, pues se trataba de un suelo bastante pobre en verde y con más tonos marrones oscuros como de tierra húmeda.
-Espero que recuerdes como volver.- dijo Nathan sin expresión ni dejar de avanzar.
Pasaron a recorrer el río dirección norte sin sacar los pies del agua, que apenas cubría por encima de las rodillas, para evitar dejar rastro. Después de unos 20 minutos Nathan saltó del agua y se encaramó a un pino cercano del lado este del río. Fran se quedó esperando.
Nathan bajó rápido y se acercó a marcar de nuevo un árbol.- Tienes que ir de nuevo al punto donde dejé las marcas. No te acerques. En el momento que puedas controlar la zona y veas las marcas súbete a un árbol y quédate vigilando. No ataques. Sólo vigila.
-¿Qué hago si me descubren?
Se detuvo con la zarpa llena de pelo que tenía por mano -Reza porque no aullen.
Fran creyó sentir como sus intestinos muertos se removían inexplicablemente en su estómago y sin detenerse más tiempo echó a correr hacia la zona indicada volviendo por los pasos recorridos.


Cuando alcanzó a ver la zona donde se encontraban los árboles marcados escaló a uno de los árboles más gruesos que encontró. Decidió subir hasta arriba para echar una ojeada. Las puntas de los pinos se movían bailando con la suave brisa de viento caliente proveniente del sur como si de un baile se tratase. La luz de la luna alumbraba la cima rocosa hacia el sur pero no alcanzaba a ver nada en ninguna de las otras direcciones. Sólo un poco de luz se vislumbraba en dirección al pueblo.
Cuando bajó bien pudieron pasar dos horas hasta que hubo algo de movimiento.
Se trataba de una cierva que se acercaba a uno de los árboles cercanos como olisqueando con el morro hacia arriba. Se movía lento pero sin miedo. Según Fran era un animal demasiado confiado para el lugar donde estaba y su comportamiento también resultaba del todo cuestionable, pero decidió esperar.
La cierva olisqueó el resto de árboles y el central. Luego olisqueó el suelo y en un momento saltó corriendo hacia el mismo lugar del que había venido. Maldita sea, igual debería haber hecho algo...

A la media hora pareció haber movimiento otra vez. Pero esta vez no se trataba de una inofensiva cierva. Era un hombre. Se acercaba acechando la zona, con pasos lentos hasta la zona marcada.

Las marcas no parecían llamarle la atención. Pero miraba alrededor en busca de algo... o de alguien. Fran pensó que debería actuar. Igual podría ser ayuda. Igual ese era el plan de Nathan.
Después de pensarlo unos minutos y sin poder aguantarse más realizó unos silbidos en dirección al hombre, que se giró hacia él.
Se agachó lentamente y salió una sombra de su brazo que empezó a acercarse hacia Fran rapidamente. Parecía ser alguna especie de roedor, bastante grande para ser un ratón normal.
La bestia que se acercaba se paró a unos metros del árbol de Fran y comenzó a hacer algunos ruidos... Fran intentó escuchar con atención.
- Baja.... Cobarde...- parecía decir la gran rata en su peculiar idioma.
Fran abrió los ojos como platos y se quedó unos segundos pensando en lo que había dicho la rata como si no estuviese del todo claro. De repente volvió a la realidad y bajó decidido a plantar cara a lo que él mismo había buscado.
La rata volvió a su dueño pero al llegar a él pareció haber un pequeño diálogo entre los dos y la rata se fue en otra dirección.
Fran se acercó despacio hacia él. Cuando estaba aproximándose a unos 10 metros del cuadrado se dio cuenta de que la cierva de antes estaba rondando la zona como esperando mientras comía la poca hierba que encontraba.
-Soy Peryl, caminante del bosque negro. ¿Quién eres tú?
-Yo soy... Fran.
Peryl era un tipo bajito de tez morena. Su acento sureño hacía pensar a Fran que se trataba de uno de sus compatriotas,... o tal vez italiano o griego. Sus ojos rojos como el fuego causaban terror, o al menos inseguridad. Debe ser su maldición... 
Después de una explicación de por qué estaba en el bosque sólo espiando el paso y de quién había realizado los cortes en la madera, Peryl parecía conocer a su Sire y ofreció su ayuda de inmediato.


Llevaban medio camino hacia el río cuando oyeron ruidos de madera rota y resbalones en la tierra que bien parecían provenir del lugar donde debía encontrarse Nathan. Parecía estar en apuros.
Peryl, que lo había escuchado más claramente, dejó de seguir la ruta segura de huellas y salió corriendo de modo inhumano en línea recta hacia el origen del sonido. Fran le siguió como pudo.


Nathan estaba rodeado por tres tipos de negro que llevaban armas como bates de béisbol y puños americanos. Uno de ellos tenía garras. Antes de que Fran se diera cuenta Peryl estaba impulsándose con un árbol para llegar dándo un salto sobre uno de los combatientes que tenían rodeado a Nathan.
Fran sin dudarlo aumentó su velocidad y se dirigió al que tenía los puños americanos a la derecha de Nathan. Gritó a la vez que sus manos de dedos largos se convirtieron en garras afiladas y cuando se encontraba a unos metros de su contrincante, que estaba un poco sorprendido, se tiró resbalando con las piernas por delante y dirigió sus garras directamente a las piernas del pobre individuo. Este hizo un gesto de intento de saltar para esquivarle pero no fue lo suficiente rápido.
Cuando Fran había dejado atrás a su oponente, este aún estaba cayendo por su propio peso hacia delante mientras se miraba a sí mismo como se separaba su muslo de la parte inferior de su rodilla.
Fran se recuperó y volvió a por él saltando con las garras por delante. Cuando el indefenso vampiro se había dado la vuelta en la tierra sólo pudo ver la expresión de odio de la cara de Fran mostrando sus colmillos. Su estomago había sido atravesado por ambas garras en el momento de girarse.
-¡Fran! ¡Atento! - Nathan gritó mientras dejaba fuera de combate al del bate de béisbol al partir el bate con su garra y golpearle con sus duras (aunque estropeadas) botas en la boca.

Fran sintió un empujón relativamente débil para la criatura que pudo ver al volverse para defenderse.
Se trataba de un engendro de dos metros con forma de hombre pero que más parecía un lobo a dos patas. No tenía ningún tipo de ropa, pero viendo la cantidad de pelo que le recubría el cuerpo no parecía necesitar algo semejante. Gruñó mientras habría sus fauces y golpeaba con una de sus patas traseras sobre el suelo. Fran se colocó en posición de defensa con las garras por delante y seguidamente el licántropo le golpeó con una de sus garras lanzándolo a varios metros de distancia.

Nathan se interpuso entre ellos y le gritó a Fran que se encargara de los otros. ¿Los otros?
Fran miró hacia la pelea de Peryl. Parecía defenderse bien pero su contrincante era duro de roer. Más allá, riachuelo arriba, se acercaban dos lobos enormes y otro salía disparado en dirección hacia el este. Fran se interpuso entre Peryl y los lobos y miró a su sire que se batía como podía con una fiera que él no había visto en su vida... ni su no vida. Su bestia interior quería salir para sacarle de allí en cuanto pudieran. Pero Fran hizo un esfuerzo sobrehumano y se negó rotundamente a caer en el descontrol abandonando a sus compañeros.

El lobo que se alejaba de los otros dos parecía tener como objetivo otros tres hombres que se acercaban hacia ellos, uno con un arma de fuego que empezó a disparar contra el lobo.

Los lobos se acercaban cada vez más, Peryl acababa de tirar a su contrario al suelo y lo remataba haciendo crujir su cuello con una patada. Fran pensó en como podría acabar con esa fiera. El otro parecía bastante fuerte.

Nathan salió despedido unos siete metros en una de las embestidas del lupus, pero se levantaba de nuevo rechinando los dientes y presentando batalla una y otra vez.
Fran vio que se acercaba uno de los lobos hacia él y decidió esquivar su placaje ocultándose detrás del árbol que tenia a su lado en el último momento. Esto sólo le dio unos segundos ya que el lobo se volvió casi instantáneamente. Ahora eran el uno contra el otro y se miraron a los ojos durante unos segundos que parecieron a camara lenta. Entonces los dos saltaron y se enzarzaron rodando por el suelo.

Fran intentaba evitar sus mordiscos dándole uno y otro zarpazo. El lobo parecía duro, pero Fran sentía que podría con él. Consiguió separarse de él pero cuando intentó levantarse el lobo le mordió el pie y le tiró de nuevo al suelo. Aunque el mordisco resultaba especialmente doloroso, como si le desgarrara de una forma que no había sentido nunca, hizo de tripas corazón, se reincorporó como pudo y sentado propinó un zarpazo que le obligó a soltarle. Cuando el lobo volvió a atacar, Fran colocó las garras en forma de gancho y resolvió a incarlas en el pecho desnudo del lobo que saltaba intentando morderle la cabeza. El lobo gimió y en segundos se convirtió en lo que parecía una piel inerte dejando babas en la cara de Fran que tenía la espalda contra el suelo y apenas se le veía debajo del cuerpo inerte del lobo.
Peryl a unos metros peleaba con el lobo restante y Fran seguía luchando con su bestia interior. No puedo huir ahora...
Se levantó arrodillado y vio como el cuerpo de su sire estaba en el suelo y la gran bestia se acercaba peligrosamente con pasos pesados pero cada vez más cerca de él.
Un paso. Otro paso. Otro paso. Peryl no podía ayudar. Otro paso...



Paradoja - Capítulo 7 - Cortando cables

9 de Noviembre de 2010.
02:16 am. Alcantarilla de la mansión Toreador. Dresde

Habían pasado ya dos horas desde que entrara allí. No estaba animado y eso no ayudaba.
Vaya mierda de noche... No tengo ganas de subir ahí arriba pensó.

La alcatarilla seguía igual de monótona. Nadie se había movido detrás de las rejillas. Nada. Pelos miraba de soslayo a su amo. Parecía comprender lo que le pasaba. Pero también parecía que no le importaba en absoluto. Seguía limpiándose el morro cada 5 minutos. Como de costumbre.



Parece que se escucha algo ahí fuera... A los cinco minutos alguien golpeaba suavemente la rejilla por donde el debía entrar en algún momento.
Un chico de unos 25 años estaba golpeando con una barra llamándole desde el interior del edificio.
Fran dudó un momento y se incorporó rápidamente para acercarse.
-Soy Ferdinand, ¿vienes por Frosch? - preguntó el tipo rubio que se encontraba con la cabeza cerca de la rendija pero la suficiente distancia de seguridad que pudiera ser necesaria.
-Sí, ya era hora. ¿Son eso sirenas?
-Parece que ya han activado las alarmas. Tenemos que ir rápidamente arriba. El edificio se está quedando vacío.
-Pensaba que sólo iban a apagar las luces y no iba a haber alarmas...
-Lo mismo digo. - Ferdinand estaba abriendo la rendija con ayuda de Fran.

Una vez dentro, en la bodeja se dispusieron a subir rápidamente para buscar el ansiado objeto.
Pero al subir por la escalera a una habitación del piso bajo no encontraron ningún tipo de persona o vampiro. Sólo objetos tirados por el suelo, como si hubieran salido con mucha prisa del lugar. Los muebles parecían estar intactos. Las luces seguían encendidas. Debe haber algún motor que haga saltar luces de emergencia... pero todas las luces siguen encendidas...

Subieron entonces al siguiente piso, por indicación de Ferdinand, con precaución por si se encontraban con resistencia de algún tipo.
Al llegar se encontraron con un largo pasillo recorrido por una alfombra roja. Esta vez siniestramente decorado con sangre en las paredes y trozos de papel decorativo de la pared se deshilachaban hasta llegar al suelo o colgando aún formando girones.
Al fondo del pasillo había un cuerpo un poco extraño para ser de un humano. Se encontraba con una posición nada natural en el suelo con la cabeza y el hombre derecho levantado apoyados en la pared. Eso permitía ver su cara desgastada por lo que parecía haber sido, sino alguna década, casi un siglo.
Parecía una momia vestida de lo más elegante con un traje negro y camisa blanca... agujereadas.

Decidieron entrar por la primera puerta a la izquierda antes de seguir el pasillo a lo que parecía la puerta de una habitación de una persona importante.
La habitación parecía ser una sala de exposiciones, pero no la que se mostraba esa noche. Era amplia y tenía espacio suficiente para más obras de las que había. Las estatuas y otros grandes objetos eran difícil de reconocer debido a la tela blanca que recubría cada uno de ellos. La luz estaba apagada pero una de las ventanas estaba abierta y dando ciertos golpes aritmicos debido al viento.

A Fran no le gustaba el detalle de la ventana. Además juraría que había visto moverse una de las telas de un modo bastante extraño para ser la corriente. Paró a Ferdinand con la mano izquierda e intentó mirar más fijamente la zona donde creía haber visto algo. -Sal de ahí, quien seas.- Exclamó.

La sombra detrás de la tela se movió como intentando ocultarse más. Era obvio que la inquieta tela de la estatua no le estaba ayudando a ocultarse.
Cuando el blanco se retiró para mostrar una figura bastante humana detrás de ella, esta se alzó de un salto y se movió rápidamente hasta 5 metros de Fran con lo que parecía un arma en la mano. Fran ya le apuntaba cuando, gracias a la poca luz de la luna que se difundía por la habitación le permitió discernir el rostro de Irvin. -¡Maldita sea, Irvin!
-¿Le cononces?
-Claro, él es el que se encargaba de apagar las luces y...
Antes de que terminara la frase, Irvin bajó el arma rápidamente y con una mueca de preocupación le cortó: -¡No me dio tiempo a cortar ningún cable! He venido en cuanto he podido después de escuchar la alarma. Subí por el acanalado de la fachada.
-¿Que no has cortado los cables?
-No, alguien más estaba interesado en entrar aquí esta noche.
-Eso explica los cuerpos y el desastre ahí fuera.
-¡La piedra! ¡Tenemos que encontrarla!- salió de la habitación como un rayo y los dos restantes le siguieron.
Ferdinand entró en la habitación del fondo del pasillo ignorando el cuerpo en el suelo.
Cuando entraron Fran pudo llegar a ver un cuerpo saltando por la ventana entreabierta a su izquierda.
Dio un salto hasta llegar a la ventana y vio a cuatro personas distintas alejarse por el jardín a través de los arbustos. Era difícil asegurar cuál era el que había salido de un salto, si es que no había tenido una especie de aparición. De todos modos, parecía sentirse de nuevo un poco más animado.

Al darse la vuelta, vio a Ferdinand mirando en el suelo entre papeles y distintos objetos de oficina que se esparcían por lo que parecía ser un despacho de alguien adinerado. El escritorio parecía de madera maciza tallado de una forma un poco anticuada según el gusto de Fran. Dos cuadros que aún se mantenían medianamente en la pared representaban batallas de la época napoleónica. Uno de ellos tenía el motivo de una carga de caballería contra una infantería de soldados con colores verdosos y rojizos en su uniforme que esperaban desordenados lo que parecía su fin.
En los muebles no había un cajón en su sitio. Las puertas estaban abiertas y lo que seguramente había pertenecido a su interior se encontraba ahora haciendo una desordenada alfombra de atuendos caros pero pisoteados.
Irvin buscaba en un tocador algún objeto de valor.
-No puede ser, no está aquí.- murmuró Ferdinand lo suficiente nervioso como para que lo escucharan sus dos compañeros.
Pasaban los minutos y todos los objetos que encontraban Irvin y Fran parecían carecer de valor para Ferdinand. Era demasiado tarde, la policía podría venir y complicarle las cosas. Eso si no volvían los que habían decorado la pared con sangre y su número no era suficiente como para acabar con una manada que ha hecho escapar a una cantidad respetable de vástagos de la Camarilla.
-Tenemos que irnos - dijo Irvin inquisitivo- no podemos quedarnos aquí para siempre.
-Posiblemente se lo hayan llevado ya.-agregó equivocadamente Fran.
-¡No puedo irme sin ese objeto! ¡Me ha costado demasiado encontrar su ubicación! - gritó Ferdinand -¡No puede ser! ¡No puede ser!- repetía sin control.
Fran e Irvin se miraron. Al dar un paso, Fran chocó con una bola que le hizo mirar hacia abajo. Debajo de su pie parecía haber un recorte de periódico. En lo poco que se podía leer en ruso en el pie de foto decía algo así como "Asesinato ... Leipzig ...". En la foto, otro cuerpo mutilado. Fran levantó la vista mirando a Irvin - Esto podría ser...
Antes de que acabase de hablar, Irvin había dado un golpe en el tocador metiendo un cajón que había extraído anteriormente y meneó la cabeza hacia un lado forzando el entrecejo como mandando un mensaje a Fran.
Fran dejó de hablar al momento y se guardó el recorte en el bolsillo.
-¡Tenemos que irnos!-repitió Irvin a los dos minutos.
-Iros, yo me quedo mirando. No puedo irme sin esto... - Ferdinand se encontraba de rodillas en el suelo revolviendo todo lo que encontraba de forma totalmente caótica - Yo...-dijo pasusadamente- no puedo irme sin entregar esto a Frosch.
-De acuerdo. Nosotros nos vamos, ten cuidado.- Irvin hizo un gesto a Fran, y Fran le guió hasta las alcantarillas.


Una vez fuera se fueron rápidamente en el coche al refugio. No podían arriesgarse a quedarse allí esperando. - Frosch ya nos llamará,... muéstrame ese papel.
Fran le leyó lo poco que podía reconocer. -¿Crees que puede tratarse del mismo tipo del que hablaban las noticias en la República Checa?
-Creo que eso es todo lo que podemos esperar... No tenemos nada más.

Llegaron al refugio. Fran le preguntó a Irvin si podía buscar algo en eso que llamaban Internet para poder ayudar en la investigación mientras Irvin miraba otros documentos en el refugio. Irvin le enseñó los principios básicos de búsqueda. Fran se fue afuera a la luz de la luna a buscar con el portatil la poca información que pudiera encontrar.
Pudo ver algunas entradas de periódicos que hablaban de un mismo Modus Operandi para los distintos asesinatos. Definitivamente parece haber alguna relación...
Fran se fue al interior y se lo comentó a Irvin. -Tendremos que ir a Leipzig. ¿Vienes?
-Si no tengo nada más que hacer...
La noche se iba haciendo día con el paso de los minutos y los dos vampiros caían dormidos con los primeros rayos del sol que dibujaban tonos rojizos en el cielo.




Paradoja - Capítulo 6 - La fiesta

8 de Noviembre de 2010.
19.23 pm. Refugio Brujah en Dresde


Después de unos diez minutos de haberse levantado, Fran decidió ir a alimentarse después de que Irvin le advirtiera de la posibilidad de no dormir en casa por culpa de la noche que acababa de empezar.

Fran estaba acostumbrado a quedarse en pequeños pueblos en las afueras, donde la gente eran trabajadores de campo en su gran mayoría. Y sino se encontraba entre ciudad y ciudad, pero solía evitar las grandes concentraciones de gente. Esa noche, cuando salió de caza tuvo una razón más para tener más cuidado la próxima vez a la hora de alimentarse.

Debido a la alerta en la ciudad, las presas escaseaban por alguna razón en la zona donde fue a cazar y habían planeado encontrarse en una hora delante del refugio para ir a la zona donde habían quedado con el tipo del día anterior. Eso le daban 5 minutos para alimentarse y volver tan rápido como pudiese. Ese día por las prisas no pareció importarle el extraño olor que despedía la mujer que atrapó en el parque. Le había parecido que caminaba normal, que estaba sana. Pero ese extraño sabor en la sangre...

Cuando volvía al refugio empezó a notar cierto aumento en su sensibilidad visual. Las luces de las farolas le molestaban un poco. Pero Fran se sentía bien. Se sentía incluso animado, a pesar de las más que seguras dificultades que se econtrarían esa noche.



Cuando volvió, Fran apenas notó la mueca que hizo Irvin al verle paseando alegre hasta él. Irvin le preguntó si le había pasado algo raro, pero Fran sólo contestó que no deberían esperar tanto tiempo. -Venga, vamos a lo que tenemos que ir. No perdamos el tiempo.
-¿Seguro que estás bien?- repitió Irvin.
-Por supuesto, ¿tiene algo de malo estar animado? - contestó Fran efusivamente mientras se disponía a mirar a Pelos y a acariciarle de tal modo que al pasarle la mano desde el morro a la espalda parecía que le iba a sacar los ojos de las órbitas al hurón.

Se metieron en el coche y se dirigieron al punto de encuentro con su contacto.


Allí estaba de nuevo esperándoles. Irvin y Fran se acercaron.
-Buenas noches, colega, ¿vamos a entrar ya?-Preguntó Fran animado.
-Todavía no hemos hablado de nada, acabáis de llegar - dijo sorprendido mirando a Irvin.-¿Qué le pasa a tu compañero?- preguntó.
-No sé, creo que ha tomado algo raro esta noche...- dijo Irvin.
Fran miraba hacia abajo evitando mirar las farolas. Cada vez brillaban más. O eso parecía.
-Ah, por cierto, no nos han presentado- dijo dirigiéndose a Fran- me llamo Frosch.
Fran extendió la mano observándola como si una extensión de plástico se tratara. Frosch vaciló por un instante, pero al fin se dieron la mano.

Comenzaron a hablar de la estrategia de entrada.
-Tenemos que infiltrarnos en esa casa y coger un objeto. Debido a la situación de la ciudad habrá bastante seguridad... Ya es extraño que la fiesta siga adelante,... pero por lo visto estaban invitadas personajes importantes de la sociedad humana de Dresde y no quieren levantar sospechas sobre la situación del príncipe. Entre otras razones,... supongo.- Explicó Frosch- es una fiesta organizada por miembros del clan Toreador... Muchas figuritas y tonterías dibujadas en lienzos.- Miró a la mascota de Fran.- Yo tengo a alguien infiltrado que os abrirá desde dentro. Vosotros tendréis que hacer el ruido. Yo también estaré buscando desde dentro.
-¿Y no es mala idea meterse en una fiesta de un clan perteneciente a la Camarilla sin avisar y robarles algo que les pertenece? - preguntó Fran. Irvin y Frosch le miraron sorprendidos.-Pero no vamos a dejarnos ver...- respondió Frosch.
-No me parece buena idea. Podríamos complicar más las cosas. ¿Y si sale mal? Sería peligroso. Estaríamos contra ...
-Si queréis la información me tendréis que ayudar. - Cortó Frosch.
-¿Qué piensas de esto Irvin? - preguntó Fran. Aunque no parecía preocupado, sino extrañamente más bien motivado.
-Tengo que hacerlo por mi colega. No puedo echarme atrás ahora. Además él está con nosotros. Si sale mal sale mal para todos.
-¿Bueno... y cómo nos organizamos?
-Tenemos que apagar las luces... y dar la alarma para que la gente salga. Yo os podré abrir desde dentro... quizás, podríais entrar por las alcantarillas.
-¡Yo voy por las alcantarillas!- exclamó Dani - Estas luces me están matando...
-Bueno... entonces yo me encargaré de la luz. ¿Tienes algún mapa o algo que nos ayude a esto?- Preguntó Irvin.
-Os puedo mostrar el camino a seguir por la alcantarilla. Se trata de un alcantarillado especial para las dos o tres casas que forman parte del vecindario. Así que no tiene mucha pérdida... En cuanto al sistema eléctrico... - Frosch sacó un mapa que parecía abarcar unos 2 km cuadrados y señaló lo que parecía un caseto cerca de un edificio bastante voluminoso - aquí puedes cortar la corriente. En cuanto lo hagas nosotros intentaremos dar la alarma para que puedas entrar por la parte de detrás de la casa.
-Bueno... como sea... ¿puedo irme metiendo ya donde sea que tenga que meterme? - dijo Fran impaciente.
-Mira, por aquí vas tú- dijo Frosch señalando otro punto en el mapa - ahora vayamos a pie para no llamar la atención.

Se acercaron a la casa que estaba a unos 2 km de distancia de donde se habían encontrado.
Por el camino explicaron los detalles de cómo entrar en la alcantarilla y qué túneles seguir.
Irvin se separó para hacer sus trabajos de electricista y Frosch indicó a Fran donde debía de ir.

Cuando Fran entró en la alcantarilla por un desague del tamaño suficiente para que una persona de estatura normal pudiera entrar sin apenas agacharse. Él hubiera deseado encontrarse con una total oscuridad. Pero por desgracia para sus sensibles ojos se encontró con una de las más iluminadas que había visto nunca. Aunque tampoco se había metido en muchas, no se imaginaba que fuera así siempre.
Cruzó el habitáculo que era rectángular y tenía un cruce de camino a su destino. Cuando alcanzó la posición indicada vio una rejilla que bien podria dar a una bodega del edificio en el que tenia que infiltrarse. Alli debería de esperar a un tal Ferdinand. Un tipo rubio que le preguntaría por Frosch.
Pasó los primeros 20 minutos mirando y comprobando que no hubiera algo extraño en el suelo o las paredes. Pero todo parecía normal... Al cabo de media hora empezó a sentirse un poco desanimado. Se sentó contra la pared y el tiempo parecía interminable. Cuánto tarda Irvin en cortar dos putos cables...


viernes, 8 de enero de 2016

Paradoja - Capítulo 4 - El refugio

7 de Noviembre de 2010
00:15 am. Polígono Industrial a las afueras de Dresde

La sangre empezó a esparcirse por las líneas de la cruz hasta el final, deteniéndose exactamente en el punto en el que no había más tiza. Se oyó algo en una esquina de la nave, como una cerradura.
Irvin y Fran se acercaron hasta el lugar de dónde había venido el ruido. Pelos seguía dentro de la gabardina sin querer salir.
Después de retirar una mesa de escritorio metálica, bastante pesada para ser movida por una persona normal, descubrieron que había una compuerta que llevaba a algún lugar subterráneo debajo de la nave.
-Entremos dentro...- exclamó Irvin sacando una linterna.
-¿Una linterna? Qué sistema más obsoleto... - Fran no pudo aguantarse este comentario. -¿Quieres ir tú primero? ¿Tienes una idea mejor?- preguntó Irvin molesto, sabiendo que Fran podría ser bastante útil en este caso, pero sin querer darle la oportunidad de demostrárselo.-Igual puedo buscar los fusibles para poder ver ahí abajo.
-Yo iré primero - dijo Fran. Hizo una mueca con la cara que Irvin no pudo ver, pues ya estaba abriendo la compuerta y se dispuso a entrar.-Te aviso para que enciendas la luz cuando yo te avise, pero no antes.
Fran descendió. El aire estaba bastante cargado, como si hubiera estado cerrado desde hace mucho tiempo.
Había tres sofás desordenados y una mesa en lo que parecía un garaje para un grupo de jóvenes que lo utilizarían para ir a fumar y beber... además de otras actividades un poco más subiditas de tono. Al fondo había otra puerta con una cerradura.
Fran cerró los ojos unos segundos y avisó a Irvin para que bajara ya.
Irvin, que había encontrado los interruptores en una pequeña cavidad en la pared de bajada al local, encendió las luces y bajó.
-¿Qué se supone que estamos buscando? ¿Sabes qué es esto?- preguntó Fran.-Hace mucho que no entra nadie aquí.
-Se trata de un refugio de los míos... Aquí se supone que estuvo mi compañero a menudo, hace bastante tiempo.-aclaró Irvin.

Se acercaron a la puerta. Fran sacó la ganzúa que tenía desde antes de convertirse para poder abrir el cerrojo. Pero antes de que llegara a tocarlo, Irvin le detuvo. Se puso unos guantes de cuero. Acercó la mano lentamente. Se detuvo a unos centímetros. Esperó. Tras unos segundos tocó la cerradura.-Está limpia....-dijo volviéndose a quitar los guantes.- Ten en cuenta, que mi amigo, aunque Brujah, también tenía muchos amigos en el mundo vampírico... al menos en sus mejores tiempos.

Fran utilizó su querido utensilio y abrió la puerta. En ese momento hubo como una especie de corriente que entraba en la habitación donde se encontraban desde la cavidad recién abierta. Una habitación bastante pequeña con sólo un agujero en el centro, por el que podria caber una persona.-Por el olor juraría que esto da a las alcantarillas.

Irvin y Fran se miraron con extrañeza cuando oyeron como se cerraba la compuerta por la que habían entrado ellos anteriormente. -Vayamos abajo y esperemos a ver quién puede estar interesado en conocer lo que hay aquí abajo.-dijo Irvin.
Bajaron a las alcantarillas. Era una especie de habitáculo alargado con forma cilíndrica que se extendía en las dos direcciones. Al final de una de las direcciones se cruzaba otro pasillo formando una T. Irvin y Fran se dirigieron hacia alli. De camino vieron una subida al exterior con escalera.-Súbete arriba y espera a que pase por aquí el que nos sigue. Cuando pase por debajo le atacaremos por los dos lados.-explicó Irvin.-Yo me esconderé detrás de la pared a la vuelta de la esquina.
Fran se subió a la escalerilla y se colocó de forma que no se vieran sus piernas.

Se oía movimiento. Alguien saltó, y se escuchó como el agua salpicaba. Pero no se escuchó nada más. Parece que se mantiene quieto. Pensó Fran.

Después de unos minutos, Fran decidió acelerar las cosas y pidió a Pelos que hiciera de señuelo corriendo hacia Irvin. Pero Pelos no parecía muy seguro de hacerlo.
Después de un minuto que pareció interminable, Fran le ordenó de nuevo a Pelos que saliera corriendo.
Pelos salió disparado esta vez y se dirigió hacia Irvin. Fran saltó seguidamente, suponiendo que estuviera siendo perseguido...
Aquí no hay nadie. Pensó mientras veía a Pelos corriendo hasta el final del pasillo, cuando recibió una patada en la espalda. Se dió la vuelta y un hombre de estatura bastante alto, rubio, con ropa casual intentó golpearle de nuevo.-¡Aquí está! - gritó Fran- ¡Irvin, rápido!
Cuando el individuo vio a Irvin saliendo de detrás de la esquina, golpeó a Fran empujándolo y salió corriendo. Fran vio pasar a Irvin a toda velocidad a su lado mientras se recomponía y comenzaba a correr siguiendo a Irvin a duras penas. Después de 5 minutos corriendo vio a Irvin parado en un cruce de alcantarillas sin saber donde seguir...-Lo hemos perdido.-gruñó.
-Maldita sea- dijo Fran mientras miraba a Pelos, que llegaba el último correteando por las zonas más secas posibles.-Ahora será bastante difícil encontrar a ese de nuevo.
Esperaron allí unos minutos pensativos mientras Pelos intentaba recuperar algún rastro con el olfato. Pero era imposible con la peste que había allí abajo.-Vamos al coche.-concluyó Irvin.

Cuando llegaron a la altura del coche, Fran recogió su arma y la guardó de nuevo. Se sentaron en el vehículo e Irvin sacó unos papeles que parece había encontrado en la nave.-Ahora tendré que tirar de contactos. Pero no me gusta nada la idea. -dijo Irvin mientras rebuscaba entre los documentos.
-¿Por qué?- Preguntó Fran. Irvin miró por la ventanilla hacia la nave.-Se trata de gente que tiene mucha información, pero siempre quieren algo de más valor a cambio.
-Tienes que intentarlo, si es tan importante para tí. Yo puedo ayudarte, pero espero que entonces me des más información. - Fran trató de cortar de algún modo esa separación que siempre habia entre vástagos. Al fin y al cabo, no parecía tan mala esa sensación de compañerismo, aunque fuera temporal.

Irvin se lo pensó largo y tendido... Y al final realizó una llamada. Esta vez habló en alemán.
Hablaba con respuestas secas, sin ánimo de bromear y aunque parecía conocerle en persona, no mostraba amistad o simpatía en ningún momento, pero respeto.
-Tenemos que movernos, tenemos que vernos con alguien en un parque a unos 20 minutos de aquí.-dijo al colgar el teléfono.-Arrancó el coche y se dirigió al oeste de la ciudad.

Por el camino, Fran preguntó algunas cosas, respecto al caso que estaban tratando. No quería encontrarse en una emboscada sin saber por qué o en qué dirección seguir si todo se va al traste.
-Son temas secretos de nuestro clan. Pero también trabajábamos para el estado y para nuestros propios intereses.... Y hemos seguido haciéndolo ahora. ¿Y quién no? -preguntó retóricamente.

Eran casi las 3:30 cuando llegaron a los aparcamientos a las afueras de un pequeño parque. Antes de salir del coche, Irvin le pidió que le dejara ir a él sólo al encuentro del contacto y que él se quedara a una distancia prudente por si tuviera que entrar a ayudar.
Así hizo Fran, que se ocultó desde el principio entre los arbustos que había a cada uno de los lados del camino serpenteante que llevaba hasta una fuente en forma de Elipse que se encontraba en el centro del parque. Había solamente una farola que alumbraba la fuente y el principio de cuatro caminos, cada uno en una dirección, que salían a partir de ella. Desaparecían en la oscuridad, la cual aprovechaba Fran para infiltrarse con Pelos buscando una posición ventajosa cerca de su compañero.
Irvin paseo hasta el borde de la fuente y se detuvo con una pose lo más casual posible. No parecía nervioso, tenía la mirada fija en la fuente, y de vez en cuanto miraba a un lado o a otro, pero fijándose más en los grandes árboles que le rodeaban que en los caminos.
A los 15 minutos apareció un hombre negro bastante fuerte, con un abrigo de invierno de lo que parecía ser una chaqueta de una Universidad local. Se acercó a Irvin y comenzaron a hablar.
Parecían dialogar sin ningún tipo de problema o discusión.
Fran intentaba fijarse en el meneo de los árboles y los arbustos por el viento, por si en algún momento, no fuera un animal o... algo peor, el causante de tal movimiento. Parecía ser un día frío pero el cielo estaba despejado y se veía una luna menguante demasiado débil como para ayudar en su vigilancia.

Estaba forzando su poderosa vista mientras vigilaba lo que parecía un raro brillo detrás de uno de los matorrales cercanos a la pareja que dialogaba tranquila en el centro del parque. Los brillos se convirtieron en movimientos, y los movimientos comenzaron a ser bastante sospechosos. Puso sus ojos en esa dirección como si no existiera otro punto que observar y vió lo que parecían dos cabezas agachadas. Lo vio tan claro como si sólo existiera un muro de hojas agujereado de espacios más grandes de que las hojas mismas.
La luz de la farola vibró tenuemente con un final potente e instantáneo para volver a tener el mismo tono triste y flojo que tuvo durante toda el tiempo desde que llegaron.
-Pelos, quédate aquí...-susurró Fran antes de levantarse apuntando a los matorrales con "su" M16. Pero Pelos no estaba ahí. Se encontraba en ese momento subiendo a una rama del árbol más próximo. ¿Pero qué coño haces? dijo para sí mismo.
Salió de su escondite decidido a evitar lo que parecia inevitable, apuntando con el arma y gritó:- ¡Cuidado! ¡Tenemos compañía!
Pero era demasiado tarde. Antes de acabar la frase, dos individuos saltaban desde los matorrales con una katana y un bate de béisbol y se abalanzaban contra Irvin y su interlocutor. Irvin disparó una ráfaga, pero aunque pareció impactar en uno de ellos, no los detuvo y siguieron con su ataque.
Fran, que no se atrevía a disparar mientras estaban sus compañeros por medio intentó acercarse a la pelea lo más rápido posible.
Detrás del matorral, al otro lado de la fuente hay otro espiando, escuchó una voz conocida en sus pensamientos. Era su mascota, que oteaba desde la rama en la que se había posicionado.
Por fin apareces pensó Fran. Pero este pensamiento fue a la vez que su pensamiento de tener que atrapar a ese espía que podría ser de uno o de otro bando, quién sabe.
Corrió hacia el otro lado de la fuente dejando atrás a sus compañeros. No parecían necesitar demasiada ayuda. No Irvin, por lo menos.
Cuando se acercaba un tipo salió corriendo en dirección contraria a Fran adentrándose en el parque de árboles. Fran lo siguió hasta donde pudo. Hoy se me escapan todos... se culpó. Pero se quedó rastreando y mirando hacia arriba en los árboles. Parecía haber algo extraño... sobrenatural en una de las ramas del árbol que tenía directamente al lado. -Sal de tu escondrijo, baja y no te pasará nada.-gritó con cierta calma. pero nadie contestó. Probó una y otra vez. Y cada vez estaba más seguro de que no se equivocaba y que había alguien ahí. Viendo que no podía perder el tiempo, apuntó con su arma y disparó sin apuntar exactamente a ningún sitio pero dibujando un circulo en el aire.
Se escuchó un gruñido y de repente empezó a ver como si desapareciera la materia que se encontraba en una de las ramas, como si se unieran muchas partículas de algo desconocido para formar una figura de un hombre, que salia de la nada. Cayeron gotas de sangre sobre su chaqueta. -¡Baja!-gritó ahora con desafío.
Viendo que no se movía, sino que subía más, empezó a escalar, mientras sus uñas crecían velozmente y su mano se hacía más grande y mas potente. Cuando estaba cerca de él, le clavó las uñas, atravesándole más allá de los músculos y los huesos en la zona del tobillo. Tiró de él y lo lanzó al suelo.
El hombre cayó pegándose contra dos o tres ramas en el camino y gritando de dolor. Fran saltó encima de él y vió que estaba bastante herido como para poder moverse. Lo cogió poniéndoselo en el hombro y se dirigió rápidamente a la zona del combate.

Cuando llegó vio que aún seguían batiéndose. Pero el contacto, sin ningún tipo de arma le tocaba contra el que tenia la espada, y parecía necesitar ayuda. Fran dejó su peso en el suelo y de un zarpazo le arrancó el pie a su presa para que no se fuera. Salió corriendo a ayudar rápidamente al contacto.
Se situó detrás del de la katana y le arrancó un trozo de su flanco con la garra, a lo que este cayó enseguida al suelo y a sangrar sin poder hacer más que balbucear.
Por otro lado Irvin le daba un puñetazo al bate, partiéndolo en el camino de la trayectoria con la que su contrario le intentaba golpear, y aprovechando los segundos de extrañeza de su contrincante le golpeó en la cabeza con la empuñadura de su Glock, dejando aturdido y arrodillado en el suelo. A continuación le preguntó: -¿Quién os manda?- y le apuntó con la pistola.
No contestaba, le escupió en la mano.
-No le mates, puede que nos pueda contar algo - dijo Fran.
El contacto le miró y le dijo: -No importa matarle.
Fran miró con algo de desprecio, y se puso a un lado.
-Habla ahora.- Dijo Irvin.
No dijo nada. Tras escasos 5 segundos, Irvin apretó el gatillo a bocajarro varias veces. El que estaba arrodillado hace un momento desapareció en forma de ceniza con la fuerza del viento provocada por los últimos disparos.
-No tienes por qué defenderlos. Parece que has interrogado pocas veces. Si no hablan ahora, no hablarán nunca- explicó Irvin.
-Bueno, parece que tenéis mucha idea en estas cosas... yo no suelo hacer esto.- aclaró Fran, un poco asustado por la frialdad y el modo de actuar de Irvin. Había visto eso alguna vez. Pero nunca con la frialdad de un vampiro.
La farola volvió a brillar tenuemente para dar de nuevo la misma luz que anteriormente.
-Aún queda uno al que podemos preguntar.-dijo Fran. -¿A ese cenicero?-preguntó el negro señalando en la dirección donde Fran había dejado al espía. En ese momento se convertía lentamente en ceniza, empezando por la zona desprovista de su pie, y consumiéndose lentamente.
A sus pies, el de la Katana, parecía ser un Ghoul que ahora presentaba facciones de un viejo decrépito. Estaba muerto.
Fran se agachó y cogió la Katana buscando si había una saya detrás del cuerpo o en los arbustos desde donde atacaron.-Ahora... ¿qué?
El negro agradeció la ayuda prestada y comentó de nuevo lo que le había contado a Irvin. Se supone que tendrían que realizar un trabajo para entregar algo al señor con el que habló Irvin por teléfono. Por lo visto, éste era un esbirro del mismo.
Pelos apareció corriendo desde los matorrales y se le subió al hombro a Fran. -Gracias compañero- susurró Fran. Pero no hubo respuesta y Pelos se acurrucó en el interior de la gabardina.
-Viendo que sois un grupo tan... reducido, me veo obligado, en parte como agradecimiento, a formar parte de vuestro equipo temporalmente... porque no creo que fuérais capaces de infiltraros para conseguir el objeto que tenemos que extraer... sin ser vistos.-explicó el contacto con un acento del este de Alemania.-Yo me encargaré de la infiltración. Vosotros haréis de señuelo. Si todo sale bien, conseguiréis la información que necesitáis. Pero hoy tendremos que descansar. Es tarde, el sol se pondrá en menos de una hora. Buscad un refugio... si puede ser alejado del centro... No es seguro. Mañana nos vemos en el punto que os indicaré cuando llaméis a este teléfono -metió la mano en el bolsillo del abrigo y extendió la mano hacia Irvin con un papel.- Estaos atentos.-terminó de explicar. Se dio la vuelta y se fue por el mismo camino del que había venido.

Irvin miró el papel, guardó el número en su móvil y se encaminó al coche. Fran lo siguió.
Irvin condujo a una casa a unos 10 minutos de donde estaban.-Aquí podremos pasar la noche. Sé que no es de tu gusto, pero es un refugio de los nuestros, y es seguro, según mi colega.-dijo Irvin.

Salieron del coche. Entraron una bodega exterior de una casa y cerraron la puerta detrás suyo.

lunes, 30 de noviembre de 2015

Paradoja - Capítulo 3 - Dresde

6 de Noviembre del 2010
8:36 pm. Sajonia. Cerca de la frontera

Fran salió de la bodega para alimentarse de la misma anciana que les había dado cobijo ese día. Pobre mujer...
Los dos se montaron en el coche e Irvin tomó la carretera dirección Dresde. -¿Cómo es que tienes una mascota?- preguntó Irvin extrañado. –Es un buen amigo que me acompaña desde hace tiempo.-contestó Fran.
-Pero me extraña que no te tenga miedo. A mí ni se me acercan...-Irvin se quedó pensativo- ¿Le conociste después?-continuó. –Me acompaña desde mucho antes del abrazo.-Dijo Fran y se quedó mirando hacia fuera de la ventanilla. El campo estaba parcialmente nevado pero parecía que los equipos antinieve ya habían esparcido la sal por las carreteras.
Después de un tiempo, cuando se acercaban a las afueras de la ciudad, Irvin comentó que le gustaría quedarse unas noches en Dresde para avanzar en cierto tema persona. Le preguntó a Fran si le importaba que parase antes de ir al centro para saludar a un viejo amigo y de paso recabar un poco de información antes de presentarse ante el príncipe. A Fran no le importaba quedarse unos días en la ciudad y aceptó esperar para viajar juntos a Berlín más tarde. Pero viendo que cada vez tenía más claro que pasaría más tiempo con este compañero espontáneo intentó saber un poco más sobre sus asuntos personales.
-¿Por qué no crees que haya sido nadie del Sabbat los que hicieron aquello en la casa que vimos?- Preguntó Fran. –Esos tíos no tienen interés en organizarse para cometer asesinatos. No necesitan jactarse de haber realizado los asesinatos. Los recipientes no son tan importantes. Quizás puede haber algo detrás de eso. Quizás nada.-Explicó Irvin. –Últimamente hay mucho movimiento por los alrededores, en la frontera, y por eso tenemos que tener todo en cuenta para que no se nos escape ningún detalle. Mi deber es proteger el principado actual. Aunque no me importe demasiado... En realidad lo más importante es que la mascarada se mantenga... y estos grupos no ayudan demasiado.
-¿Pero como están las cosas en Berlín?-se interesó Fran.
-La verdad es que todo sigue como siempre. Dos príncipes separados por el muro...-dijo Irvin. Fran miró a Irvin con cara extrañada.-Creía que eso del muro ya fue historia hace tiempo-comentó Fran.
-Hace mucho que no has estado en Berlín ¿verdad?- preguntó Irvin. A continuación le explicó la situación de estabilidad temporal en la que se encontraba Berlín. Dos principes que querían mantener su poder y mantenían la guerra fría que se suponía eliminada hace años en el mundo humano. –Me da igual que sean de mi clan... Soy bastante crítico con su comportamiento. La Camarilla permite este juego por miedo a un mal mayor.
El viaje prosiguió sin mucho tráfico por la carretera y al llegar a las afueras de la ciudad le preguntó a Fran lo más educadamente que pudo si podría dejarle un poco alejado del lugar al que se dirigía por razones de seguridad para su contacto en la ciudad. Fran preguntó si era posible conocer el también a su colega e Irvin accedió con la condición de preguntar primero si su contacto aceptaba tal visita.
Dejó a Fran en una calle residencial que no parecía ser muy frecuentada y continuó con el coche.
Fran se paseó buscando algún coche bonito por la zona pero sin alejarse demasiado del lugar donde le habían dejado, pues recordó que aún no tenía ningún modo de volver a contactar con Irvin. La verdad, es que estaba depositando demasiada confianza para no conocerle más que de una noche. Pero también podrian haberle dejado morir la noche anterior.
Encontró un coche descapotable bastante llamativo y jugueteó intentando abrirlo para pasar el tiempo sin tener mucho éxito. Después de una media hora volvió a aparecer Irvin. No parecía muy contento de haber visto a un colega, aunque era difícil definir exactamente su estado de ánimo, sino estaba enfadado.-Tenemos problemas- exclamó repentinamente en cuanto Fran se sentó en la parte del copiloto.-No creo que podamos detenernos para saludar a mi amigo. Tengo noticias bastante graves y tengo que ir a otro sitio cuanto antes.
Dresde había sido atacada. No había principe y no se sabía su localización. Entrar en Dresde dejó de ser una buena idea. No tendrían que presentarse ante nadie. Al menos eso era algo positivo para ambos, a ninguno le gustaba demasiado la burocracia territorial.-No tienes por qué venir conmigo, pero deberías buscar un sitio donde quedarte, a las afueras de Dresde, si quieres seguir conmigo a Berlín-comentó Irvin.
Fran le ofreció su ayuda si la necesitaba... pero para ello tendría que contarle algo más, pues no le gustaba arriesgar su pellejo sin tener ninguna idea de por qué.
-Nadie te obliga a seguirme. La ayuda me vendría bien, y también te puedo contar algo, pero hay cosas que no puedo largar, se tratan de temas propios de mi clan –explicó Irvin.
-Te escucho - aceptó Fran.
-Se trata de un problema que tiene raíces en la enemistad de los prínciples de Berlín.-comenzó a explicar Irvin con cierto tono amistoso . – Busco a un amigo mío, que hace tiempo fue desterrado de Berlín del Oeste por ser considerado un espía del este. Pero sólo por su procedencia de Rusia... En realidad él nunca pasó por Berlín del Este. Pero para mí también son muchas cosas un poco borrosas... Mi amigo estaba metido en temas bastante secretos y no me contaba todo lo que sabía. Sin embargo era un tío que me demostró a menudo que podía confiar en él. Tanto antes como después de nuestra muerte. Fuimos compañeros de trabajo largo tiempo. Ahora no sé dónde se encuentra, y sólo voy siguiendo las pocas pistas que puedo encontrar mientras cumplo mi deber para con el príncipe del Oeste...
-Dime qué tenemos que hacer. ¿Se trata de algo peligroso? ¿Esperas encontrarte con problemas?-preguntó Fran. Pero Irvin le comentó que se trataba sólo de seguir recabando información. –Pero quién sabe... No te puedo prometer que estemos sólos. Al fin y al cabo, ahora mismo nos encontramos en una ciudad sin ley.
Fran decidió ayudarle y por ello Irvin arrancó enseguida y se dirigió directamente al lugar donde habría de encontrar lo que le llevaria un poco más cerca de los pasos de su amigo desterrado.

Llegaron a un polígono industrial que parecia construido hace bastante tiempo pero tenía muchas naves que parecían ser utilizadas aún en la actuaildad. Pararon ante una de las naves y salieron del vehículo.
Fran recogió la M16 confiscada la noche anterior del maletero y la escondió debajo del coche. Se acercaron un poco a la nave y vieron que había videovigilancia.-Tendremos que entrar de algún modo, pero sin llamar la atención- dijo Irvin con preocupación.
Fran miró a su mascota. -Ve a morder los cables de aquella cámara- le ordenó. Pelos salió disparada para subir a la cornisa del edificio acercándose a la cámara. Una vez allí, mordió los cables de conexión y un piloto LED rojo de la cámara dejó de brillar. Volvió en cuestión de minutos.
-La tienes bastante bien educada, desde luego.- afirmó Irvin con adulación. 
Se dispusieron a entrar en la nave por una puerta secundaria, donde al parecer no había ninguna otra cámara de seguridad.

La nave parecía ser destinada a la industria del metal. En un lado había muchos perfiles para la construcción y máquinas bastante grandes para corte de los mismos. Al otro se encontraban mesas de trabajo y zonas que parecían ser para soldadura, por los plásticos casi opacos que hacían de cortinas para protección de la vista. A Fran todo esto no le resultaba nada nuevo y sentía casi nostalgia de su antiguos días como diseñador de máquinas.
-Tenemos que buscar documentos. Lo que sea que te parezca demasiado extraño para estar en una nave industrial... Yo miraré allí arriba - explicó Irvin señalando hacia la zona de oficinas a las que se podía subir por medio de una escalera metálica.
Fran se puso manos a la obra mirando todos los recovecos. Vio planos de distintos grupos de construcción, diseños de estructuras varias y muchos libros técnicos. Herramientas normales y corrientes, recipientes de gas y aceites varios... Pero había algo que le llamó bastante la atención. Un grupo de ratas muertas, situadas de una forma bastante poco natural y una cantidad bastante inusual de insectos también muertos. Podría ser por utilización de veneno... -Pelos, ¿qué te parece esto?-. Pelos se acercó a los animales muertos y olisqueó los insectos. No se los comió y de repente saltó de nuevo a las piernas de Fran y subió hasta meterse dentro de la gabardina asomando sólo el hocico. Un poco más adelante, se veía una especie de cruz de indicación dibujada con lo que parecía tiza.
Fran llamó a Irvin y le gritó desde abajo que había encontrado algo.
Irvin descendió con tranquilidad y se acercó. Observó con interés lo que Fran tenía delante suyo. -Según la reacción de Pelos, creo que esto no es cosa de un veneno normal.-comentó Fran.
Irvin pidió un minuto a Fran para hacer una llamada. Se alejó unos metros y después de esperar unos segundos con el móvil en la oreja, empezó a hablar en ruso. Fran supuso que era su lengua madre. Aunque el alemán, lenguaje que habían estado hablando desde que se conocieron, también lo hablaba bastante bien.
Al volver, le pidió que se retirara un momento. Se arrodilló al lado de la cruz, se hizo un corte en el dedo y derramó sangre en el centro de la cruz.