jueves, 23 de marzo de 2017

Aniversarios consecuentes

Cada vez más nos levantamos por la mañana y escuchamos en los medios que se trata del aniversario del ataque terrorista en tal país, o del día que hace cinco años de la bomba en la estación de cual ciudad europea. Es triste y me apena que esto ocurra cada vez más a menudo y envío mi más sincero pésame a todas esas personas que han perdido a sus familiares y amigos en estos ataques.

Pero no me he puesto a escribir esto para condenar el terrorismo. Esta vez dirijo mi atención al hecho de que todo se olvida y se repite.

¿No os habéis preguntado nunca dónde han quedado los aniversarios de otros atentados, como en el caso de nosotros españoles, los de ETA? ¿O de otros atentados o accidentes con gran número de víctimas que hayan ocurrido hace años, antes de que hayamos nacido? No es raro escuchar una noticia de un accidente, un derrumbamiento de piedras, un tren descarrilado, un accidente de coche en una curva peligrosa donde han ocurrido accidentes anteriormente o que estén relacionados directamente con otros accidentes y que sólo se vuelven a recordar, desgraciadamente, debido a los nuevos que se solapan. Pero si no ocurre nada, se trata de casos que quedan en el archivo hasta que pueden ser utilizados de nuevo como ejemplo, comparación, denuncia o con fines sensacionalistas. Pero queda una cosa clara. Se perdió su recuerdo entre papeles archivados. Unos pocos lo recordarán porque fueron afectados. Otros porque les marcó de algún modo. Otros por cercanía a lugar donde aconteció.

Una de las razones por las que pasa esto, supongo, sea el cambio de poder, los mandatarios, las leyes, los golpes de estado, las guerras,... Las guerras. ¿Qué ocurre con las guerras?
Se celebran victorias que ocurrieron hace cientos de años. Guerras que seguramente en su momento implicaron el desasosiego de la población, la tristeza y la penuria que implica un acto beligerante. Pero se trataban de guerras de amplicación de fronteras. Unos querían más, otros querían mantener lo que era suyo.
¿Se celebrarán las victorias de EEUU en Irak? No. Va contra la moral celebrar una guerra de dudosa legalidad, si es que aún existen dudas sobre las verdaderas razones por las que la guerra se llevó a cabo. En este caso se hacen grandes eventos de recuerdo a las víctimas por ataques "terroristas" como el de las torres en Nueva York. Se recuerda lo que interesa para poder controlar a las masas. Se potencia lo que refuerza la idea de que fue lo correcto provocar una guerra, invertir en defensa cantidades desorbitadas de dinero. Para controlar la ira de los que perdieron a los suyos. La ira de los patriotas. La ira de los ignorantes que se dejan llevar por los medios de comunicación y no intentan llegar a la raíz del problema por sí mismos.
En la novela 1984 se habla de como un dispositivo gubernamental controla lo que se ha de recordar y y lo que no. Básicamente, aquello que no interesa recordar, desaparece. Pero se repite con extrema asiduidad lo que se ha de odiar, lo que se ha de recordar. Y, lo queramos o no, los medios de comunicación son una espada de doble filo. Todos queremos saber la verdad, y creemos en la veracidad de tal o cual grupo de prensa. Pero, aunque sean noticias con distintas fuentes, son también controladas por uno u otro ente, cuya identidad se difumina en cuanto más profundo se investiga.

Por todo esto, cada vez que veo las autoridades políticas de uno u otro país haciendo presencia en las distintas manifestaciones o en los entierros o en los aniversarios... siento una mezcla de pena y rabia.
Son ellos mismos los que provocan esos atentados, promocionando las ideas de que hay que luchar contra un enemigo común llamado Islam, a miles de kilómetros de distancia, para que nuestra "Europa, pacífica y libre" siga manteniendo los valores de la democracia y la igualdad. Invierten en defensa con nuestros impuestos, tiran bombas pagadas por nuestros impuestos en un país que no tiene culpa de encontrarse en medio de tantos otros países con intereses propios en su tierra. Destruyen familias, pueblos, etnias. Esas familias rotas, personas que han perdido todo, se radicalizan (¿Acaso es extraña una reacción así?), enseñan a sus hijos y nietos lo que ocurrió, su experiencia personal. Ellos mismos viajan a Europa y "atentan" contra nuestra libertad matando gente "inocente" que pagó con sus impuestos las bombas que mataron a su pueblo. Incluso europeos viajan al este para aprender y volver más "radicalizados" pero con la ciudadanía europea o la nacionalidad del país donde nacieron. Pero con sus raíces claras.

Mezcla de falsedad, hipocresía, ignorancia interesada e indiferencia dirigida. Llena su voluntad de esta mezcla deleznable, asisten las autoridades políticas, los artistas, los famosos, los funcionarios, los ciudadanos. Llenos de hipocresía acuden todos a la manifestación organizada para demostrar su desprecio a los atentados, fruto de la lejana guerra que ellos mensual y religiosamente subvencionan con sus impuestos.

miércoles, 8 de febrero de 2017

Idiomas "más" evolucionados

He mantenido a menudo discusiones con orgullosos defensores de sus lenguas o dialéctos en España o en Alemania y hace poco he visto un video donde se afirmaba que el Andaluz era una evolución del Castellano y se defendía a los andaluces de la creencia popular de que un andaluz es vago, inculto, ingénuo, graciosillo,... Además se dice categóricamente que más de 400 millones de hispanohablantes en el mundo hablan andaluz por la mayoría numérica de mujeres andaluzas que había entre los colonizadores de las Américas.

Yendo por puntos, creo que ciertamente cualquiera de los "idiomas" o "dialectos" que no estén regularizados por una institución del lenguaje, como el caso del castellano con la RAE, son lenguajes que evolucionan más rápido. 
¡Ojo! No más evolucionados. Pero sí evolucionan (cambian) más rápido porque no tienen trabas que "obligan" a formar parte de un todo, y por tanto recuerdan siempre que se escribe o se dice de una forma en particular.
Me explico: Todos los idiomas evolucionan continuamente. Esto es innegable. Pero ¿quién puede medir si una lengua está más evolucionada que otra? ¿Es de verdad el andaluz una evolución del castellano? Perdón, pero eso me parece insultante. El Andaluz es, en mi opinión, una lengua romance que ha ido evolucionando paralela al castellano y a los otros lenguajes o dialectos que han convivido con él en las fronteras. Así que decir que una lengua está más evolucionada que otra, me parece una estupidez. Y añado que incluso el andaluz está influido de sobremanera por el castellano de la península ibérica porque no existe un compendio oficial (que yo sepa) que una a todas las "lenguas" andaluzas (o por separado) con normas ortográficas o de pronunciación, desgraciadamente, haciendo que evolucione de una forma totalmente dependiente del centralismo lingüístico que viene ya de años de Alfonso X el Sabio. Quiero decir, si un andaluz escribe una carta oficial o realiza un examen, escribe castellano, ya sea por obligación o por querer ser entendido por el resto de hispanohablantes.
En todos los países ocurre lo mismo. Pero al final siempre hay un idioma común que todos pueden hablar y es necesario para el entendimiento mutuo. La batalla la ganó el castellano hace tiempo. Igual que en Alemania se habla el Hoch Deutsch y en Inglaterra el inglés. Que existen otros idiomas es verdad, y me parece bien que se esté orgulloso de ello y lo respeto. Pero una cosa estar orgulloso de algo y otra menospreciar otros idiomas con el comentario "es una evolución del Castellano". Como si unos idiomas estuvieran al rebufo de otros. Se trata de una relación de evolución paralela y simbiótica.

 
Y respecto al tema de la incultura... en Andalucía han nacido muchísimos artistas, escritores, poetas,... etc que demuestran que no es una tierra de incultos. Sin embargo también es cierto que la riqueza fue repartida en andalucía (latifundios) de un modo mucho menos equitativo, lo que provocó un porcentaje más alto de analfabetismo en la población, por el trabajo en el campo y las tierras de los pocos señoritos que todo lo abarcaban. Además siempre se ha invertido más en otras regiones tirando hacia el norte que en el sur. Y se ha mantenido el vivir más del cultivo y el trabajo de la tierra que de la industria, lo que significa mucha mano de obra barata que trabaja para un patrón al que le pertenece la tierra.
Aún así, es una lengua con un vocabulario mucho más rico y posiblemente más económico a la hora de hablar que el castellano. Pero también, preguntemos a esos 400 millones de "hablantes de andaluz" si hablan andaluz. Si los propios andaluces no aguantan los acentos de sus vecinos, y alardean de tener el mejor acento, ¿cómo se atreven a decir que 400 millones de personas hablan andaluz? Ahí va mi última pregunta... ¿Qué andaluz hablan? ¿El de de Cái, el de Huerva o el de Sevilla?

jueves, 6 de octubre de 2016

Indiferencia o interés

Según mi opinión hay siempre una época donde uno se acostumbra a hacer de los desconocidos amigos temporales. De las ocasiones especiales la rutina y de los amigos la última elección.

Cada vez hago más cosas espontáneas. Me cuesta hacer planes fijos, quiero decir, planeo estar en un sitio como si se tratara de una región con cierto radio de acción. Y hago planes con la gente según me encuentre o las ganas que tenga. Esto es sólo una reacción a la costumbre actual de cancelar los planes o retrasarlos en el último momento gracias a la tecnología que nos rodea.

Llevo soltero un tiempo y he aprendido algunas cosas después de vivir sólo hasta ahora (aunque me cueste reconocerlo, se echan de menos algunas cosas de las relaciones sanas, al fin y al cabo somos seres sociales).

Quería hablar de hacer planes con la gente en general. Uno intenta asegurar que no está sólo o tener diversión en el futuro próximo, sobre todo, con el fin de relacionarse y pertenecer a la red social por medio de los planes. Es como ahorrar para comprar algo. Con esto se evita un problema, una molestia y a cambio se invierte en una amistad o en compañía para que repercuta positivamente en nuestra salud.

Desgraciada o afortunadamente creo que planear está sobrevalorado. En mis últimas experiencias (quizás debido a mi juventud o al tiempo en el que vivimos con redes sociales de todo tipo) he aprendido también que se pueden conseguir beneficios cuando reina la espontaneidad.

He conocido gente y he podido pasar más tiempo con ella, tal como yo deseaba en ese momento, sin tener que ceñirme a un horario fijo, es más, compartiendo los planes de otra persona como un observador y un participante de un juego donde se desconoce cuál es la siguiente prueba. Sin cumplir órdenes que mi anterior yo, aquél yo días o semanas menos evolucionado, creyó oportuno establecer. Que pensó que sería la mejor forma de pasar el tiempo y me llenaría de esa felicidad calculada con factores totalmente variables y nada fiables. ¡Es una locura! ¿Cómo podemos encarcelarnos con promesas y planes de por vida? Sin preguntar a nuestro yo futuro qué es lo que él necesita en ese momento. El mundo está lleno de personas, si contamos sólo el factor humano, que pueden provocar un cambio en tu pensamiento como lo provoca un trago de alcohol en tu coordinación corporal.
Tu forma de ver o vivir las cosas cambia gradualmente o de repente. Y también te ves en el momento sin tener necesariamente las ganas para hacer lo que tenías planeado. E igual no te haces la pregunta de "quién te manda hacer planes por tí mismo", y sí te culpas o te sientes mal y decides abandonar o seguir y "cumplir". Implicando que ni tú te lo pasas bien desde un principio ni tampoco los que te acompañan... aunque puedes tener suerte y llegar a pasarlo bien, pero es un riesgo que has de tomar. El punto al que me refiero es al mal comienzo en sí y a todo lo que puede cambiar la situación respecto a cómo nos la habíamos imaginado antes. Debido a una gran cantidad de variables como el factor ambiental, los cambios bruscos, la salud, las noticias y novedades, la salud de los tuyos, el ánimo de aquellos a los que quieres...
¿Para qué vas a hacer planes que oprimen tu libertad y causan estrés y dolores de cabeza? ¿Merece la pena? ¿Nunca habéis tenido la sensación de haber hecho un plan tan lejano que con el tiempo se ha convertido en ideal y cuando llega el momento te esperas mucho más de lo que realmente de deberías esperar, suponiendo un fiasco?

He notado que últimamente tengo miedo a "quedar" con demasiado preaviso. Si me preguntan contesto que no sé si podré. Como mucho digo que es "mi intención" acudir o me apetece... Pero quién sabe "si pasa algo antes". ¿Miedo? ¿Desconfianza de la gente? ¿Falta de planes que realmente te gustaria hacer? Quizás sea más una defensa de las esperanzas rotas. De que las personas tengan en sus manos tu estado de ánimo. No quiero alegrarme porque voy a ver a alguien. He tenido suficiente de estar sólo al final porque no viene la gente con la que he quedado o que rompan filas antes de tiempo. Prefiero no quedar. La ventaja es clara. Puedo hacer lo que quiera cuando quiera, quizás con un esfuerzo temporal y económico más alto. Desventaja puede ser que la gente deja de contar contigo... ¿no?

En las condiciones en las que me encuentro, las ventajas son más. O mejor dicho, las desventajas se convierten a su vez en ventajas. Como he dicho, somos animales sociales. Necesitamos sociedad y tenemos miedo a perderla porque implica desasosiego, intranquilidad.

Cuando eres tan espontáneo, la gente te tacha de incalculable, difícil de "pillar", inestable. Pero siempre hay conexiones, gente con la que te entiendes mejor y te valora. O simplemente gente que sí desea estar contigo y compartir contigo su existencia. Por egoísmo, por naturaleza, por interés o por diversión. Pero al fin y al cabo por interés propio. Porque les provocas bienestar. Esto es mutuo, lógicamente, o mejor dicho, sin especificar, en la mayoría de los casos ocurre contigo también. Necesitas la presencia de la gente, o de cierta gente en tu vida. Y aquí, y sólo aquí llega el momento del compromiso. Sí... acepto la necesidad del compromiso. Pero enumerando los factores que han de existir y las condiciones que se tienen que dar.

Si existe "feedback". Retroalimentación. Entonces se trata de una relación sana. Si la gente de verdad quiere que estés presente en su vida hará que sus planes sean hasta cierto punto dependientes de los tuyos. Tu debes desarrollar la inteligencia para saber cuándo la gente quiere de verdad formar parte de tu vida y siente que tú eres sano para ellos.

Si alargan tanto el tiempo para ajustar sus planes hasta que tú tomas una decisión o defines tus intenciones, se trata de una persona con interés en construir, cultivar, desarrollar o simplemente, mantener una relación contigo. Ya sea  amistad, amor, laboral o simplemente conveniencia. Es tu decisión aceptar  las condiciones del "contrato" una vez has conseguido leerlo. Sin metáforas... Es tu decisión aceptar o no lo que se te ofrece una vez has conseguido determinar y valorar qué es lo que estás a punto de adquirir, según tu instinto o experiencia.

Planear es sano cuando se hace con responsabilidad y se es consecuente.
Mi consejo... no encierres tu futuro tan pronto si no lo tienes seguro y mantén siempre un trozo de libertad o una ruta de escape que puedas moldear con la creatividad y el ingenio que nos diferencia de otras especies. Desgraciadamente, necesitamos cosas más complicadas para ser felices porque somos máquinas dependientes del prójimo. Aprende a controlar y reducir esa dependencia. Porque toda dependencia puede llegar a ser mortal.

lunes, 11 de enero de 2016

Paradoja - Capítulo 5 - Las ratas hablan

7 de Noviembre de 2010
06:15 am. Fábrica abandonada a las afueras de Dresde

No había conseguido mucho ese día, pero solía ocurrir que uno desconocía lo importante que podía ser la información, por muy reducida que fuera. Él no llevaba mucho en el oficio, en comparación a otros colegas suyos como Gunter, y el resto gente de su "oficina" en Lepizig. Espero que me sirva, por lo menos, para que me manden otras actividades menos arriesgadas...

Se secó el sudor de su arrugada frente con cuidado de no tocar los pequeños bultos que a veces aún le dolían sólo al pensar en su transformación después del abrazo.
La tenue luz de una linterna de mano alumbraba levemente el trozo de papel que ahora mismo tenía en la mano. El documento tenäia algunas manchas húmedas provenientes de la repisa de piedra sobre la que había escrito.
Las goteras se escuchaban torpes de fondo y una pequeña corriente de aire fétido movía tanto la hoja como la tela rota de su manga.

"7 de Noviembre de 2010
Ref: Irvin Tolstoi

Encuentro fortuito en nave industrial a las afueras de Dresde. Información recibida correcta.
Descubierto refugio con defensas basadas en rituales de sangre. Posible implicación Tremere.
Un vástago Gángrel con un Hurón de mascota trabaja aparentemente con él.


Seguiré en contacto.
Raven"

Dobló el papel con el cuidado de un cirujano y empezó a realizar unos sonidos extraños con la boca.
Enseguida vendría esa maldita rata voladora para terminar su trabajo y podría descansar por fin.

Paradoja - Capítulo 8 - Ingredientes

9 de Noviembre de 2010.
07:06 am hora local. A orillas del lago Onega. Rusia


Se sentó en la butaca del salón. Se trataba de una casa bastante modesta para un Vástago de su nivel. Aunque se tratara de una Suite bastante cómoda bajo nieve preparada para seres de su raza, deseaba que empezara la acción cuanto antes. No era un zar ni tampoco del tipo que se queda mirando como todos se matan entre ellos sin que el tenga que mover un dedo. Odiaba saber que se estaba perdiendo todo lo que se cocía en Europa por ser una de las figuras más importantes del plan. Tenía que preservar su no vida ante la de todos los demás de la organización y eso, para un ser que tenía varios cientos de años a sus espaldas en los que siempre luchó por sus ideales, vivo y muerto, era bastante arburrido.
No le preocupaba su vida más que la de sus soldados rasos. Pero sabía bien lo que conlleva una gran responsabilidad.
Si todo salía según lo planeado en Berlin, podría comenzar la nueva Cártago desde el centro de Europa. Puede que fuera una locura, pero no más de lo que era ya la eterna lucha entre chiquillos de la Camarilla y Sabatt sin darse cuenta de que así no ofrecen resistencia a la Gehena. Pero esto ya era mucho hablar.

Estaba pensando ya en descansar, era bastante tarde y ya le costaba mantenerse despierto, cuando recibió una llamada de uno de sus súdbitos, o mejor dicho, de sus compañeros de armas, como el gustaba decir.
- ¿Es una línea segura?... De acuerdo,... Bien. ¿Irvin está a salvo?... ¿Un nuevo aliado?...- se levantó de la butaca y comenzó a pasearse por el salón.- Es bastante inteligente para saber si merece la pena contarle algo o simplemente ha de usarle...- frunció el ceño un momento- Está claro que le están siguiendo... Ok, es lo bastante cerca... ¿Has encontrado a algún posible... voluntario? - jugueteó con las zapatillas, mientras sacaba el pie y plegaba los altos pelos de la alfombra. - Lo dejo en tus manos, si es posible mándame un informe de forma segura. El vuelo a Kassel ya está preparado.... Alexei está organizando el refugio y espera tu entrega para el ritual. Informa a tu llegada...-se detuvo un momento observando que empezaba a amanecer y fue a bajar las persianas especiales- Tranquilo. No se lo tomará a mal. Mientras le sigan a él, el resto podrá trabajar... Descansa.

Vladimir caminó hasta la esquina donde había un enchufe a dejar cargando el aparato... Nunca confiaría en ese aparato lo suficiente como para dejar que su batería bajase más de un cuarto del total. Los tiempos actuales cambiaban todo lo que le rodeaba a una velocidad terrible.

sábado, 9 de enero de 2016

Paradoja - Capítulo 10 - El clan (Recuerdos de Fran II) Segunda parte

Las garras se hicieron uno o dos centímetros más grandes. Sus músculos se tensaron y algunas de sus vertebras crujieron en su espalda. Su rostro era odio y su cuerpo el canalizador. De un salto embestió al hombre lobo que le sacaba 1 cabeza en todas sus dimensiones. El engendro se giró y le rechazó con bastante facilidad. Ahora tendría que acabar con él antes. En cuanto pudo recomponerse embistió de nuevo con las garras por delante. El hombre lobo hizo lo mismo y chocaron en el aire cayendo con las garras unidas en una lucha de fuerza. El vástago intentó ganar en fuerza pero esa no era su lucha. Se separó y esquivando un puñetazo del lupus le clavó las garras en el flanco, una y otra vez. Un codazo del lobo le despidió varios metros. Pero su odio sólo se vio aumentado por el hambre que cada vez le golpeaba y quemaba más por dentro. Se levantó de nuevo y le atacó frontalmente de nuevo. Esquivó de nuevo la garra del hombre lobo y con la rapidez que nunca había tenido antes dirigió sus dos garras a su cuello y se las clavó hasta donde pudo llegar con la fuerza que había obtenido con sus últimas reservas de vitae. El lobo aulló fuertemente y cayó al suelo con el vampiro con sus garras parecía formar uno con la bestia peluda. En cuanto el cuerpo del lobo tocó el suelo, la inercia de la caída y el hambre impulsaron al hijo de Caín a saciar su sed clavando sus colmillos sobre la carne del cuello del lobo. Cuando hubo tomado suficiente, Fran salió a la superficie y la bestia se ocultó saciada, por el momento, en la cárcel que era el cuerpo terreno de su portador.
Se levantó como drogado por el placer de haber bebido hasta no poder más. Observó como Peryl acababa con el lobo con un último zarpazo y su sire estaba depié esperando al vampiro restante que venía de la nueva partida que se acercaba peligrosamente después de haber eliminado al lobo que les atacaba. Tenía un subfusil y los tres vampiros veían como se acercaba con el arma.

Nathan saltó hacia él. Se defendió disparando pero antes de que se hubiera dado cuenta, Nathan le había saltado encima clavado las garras en el cuello, cada una a un lado, y dejando sus pies en su pecho. Antes de que calleran al suelo por la inercia, Nathan, separó la cabeza de su cuerpo con la fuerza de sus piernas y tirando a modo de sacacorchos. Se había acabado.


Se quedaron los tres formando un triángulo bastante equilátero mirándose durante unos minutos.
Fran comenzó a sentir que algo le hervía dentro. Veía borroso. Se quedó de rodillas. Estaba perdiendo la fuerza. Y en unos segundos, perdió la consciencia.

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Se encontraba en una cueva. Todo estaba oscuro y no escuchaba nada. Le dolía todo. Un profundo dolor en su interior le dejó de nuevo sin fuerzas y volvió a dormirse.

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Se despertó entre dolores. Algo luchaba dentro de él. Esta vez pudo ver que había más luz proveniente de un punto del habitáculo en el que se encontraba. Parecía una cueva. Alguien le habría dejado ahí. Dolor... Y calló inconsciente.

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Mucha mas luz que la última vez. ¿Por qué tengo las garras....?
-¿Hay alguien ahí? - dijo muy suavemente, aunque su intención había sido gritar.
Algo se acercó. Parecía ser Nathan.
-Paciencia.-dijo - Descansa chiquillo.
Fran cerró los ojos.

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La cueva volvía a estar bastante oscura. El se encontraba mejor. Se levantó con dificultad. Se sentía como si le hubieran propinado una paliza el día anterior.
-Deberías descansar.- Dijo una voz al fondo de la cueva.
-Estoy mejor...- explicó Fran. - ¿Qué me pasa?
-No lo sabemos exactamente. Toma esto.- se acercó y le dió una bolsa de sangre que Fran bebió con ansia.- Ahora deberías descansar. Pero antes, usa esto - Nathan le lanzó una cuchilla de afeitar que Fran no pudo coger al vuelo. Fran se tocó la cara. Tenía una barba que en vida hubiera necesitado varios meses para crecer hasta por debajo del cuello. Se volvió al lugar donde estaba tumbado al principio. Se afeitó la cara como pudo y se quedó unos minutos pensativo.
Fran se tumbó y volvió a dormirse como si no hubiera descansado en mucho tiempo.

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Fran se encontraba muy bien esa noche. Se levantó casi sin molestias, se afeitó a duras penas con la cuchilla que aún conservaba de la última vez y se dirigió a la zona de la que provenían algunas voces. Cuando llegó a la boca de la cueva vio a su sire murmurando apoyando la espalda contra la pared rocosa de la caverna y las piernas cruzadas.
-Buenas noches. ¿Dónde estamos? ¿Qué ha ocurrido?
-Todo a su tiempo. Estamos en el bosque negro, pero en una zona relativamente segura. Estábamos esperando a que te recuperases.
-¿Cuánto tiempo llevo descansando?
-Dos meses.
Fran sintió como los músculos de su garganta se comprimían a modo de tragar saliva. Era imposible que hubiera tardado tanto en recuperarse, el se sentía bien al terminar la batalla.-¿Qué fue de los otros vampiros? ¿No hubo más lobos?
-Eso no importa ahora. ¿Cómo te sientes?
-Bien.

La luna creciente dejaba entrever parte del bosque a la distancia. La boca de la cueva daba a un terraplén que caía en cuesta lo suficiente empinada como para dificultar una bajada sin utilizar las manos para sujetarse.
-Bebiste sangre de Licántropo. No sabemos que te puede ocurrir. Hay muchas leyendas y tonterías... Por ahora sólo puedo ofrecerte mi ayuda si en algún momento tienes problemas relacionados con ese tema. Por lo demás deberías de poder sobrevivir sólo.
-¿Qué era esa cosa?
-Son hombres lobo. Y aquel del que bebiste era uno de los que no pueden adquirir la forma humana, pues son lobos antes que nada, llevados a las filas de los licántropos. Hay distintas tribus entre ellos. Los Garou,
Nathan alzó la mirada hacia la parte superior de la entrada. La luz de la luna le daba de frente y mostraba su expresión cansada.
Fran miró en la misma dirección y titubeó al ver una forma oscura a cuatro patas con los ojos endemoniadamente rojos que, si hubiera sido aún humano, le hubiera cortado la respiración. La luna detrás de él no le permitía ver su cara ni diferenciar bien los colores o la ropa que llevaba encima. De todos modos, podía reconocer los ojos de Peryl aunque estuviera medio ciego. Tal era el estigma que le habían dejado esos ojos en lo profundo de su cogote.
-Peryl. Caminante del bosque negro.
-Nathan, Defensor de nuestros antiguos.
Fran dirigió la mirada a uno y después a otro frunciendo el ceño.-Fran, el novato - concluyó.
Nathan dejó que se le escapase una pequeña sonrisa.-No por mucho más tiempo. Tu tiempo de instrucción básica ha pasado. Has aprendido mucho, y aún te queda más por aprender. Pero lo has hecho bien y creo que no necesitas más de mis cuidados... por ahora. Bienvenido al clan Gangrel, Fran, rival de los Garou.
Fran le miró con cara de extrañado, pero parecía satisfecho con el nombre de su bautizo. Quizás un poco exagerado... pensó con humildad.
Nathan se acercó y le dio un papel.-Manda un telegrama si me necesitas pero no esperes una respuesta rápida. Si no, convoca a los nuestros. Pero sólo si es muy necesario. - Recortó la distancia rápidamente, lo cogió con las dos manos mirándole a los ojos, le mostró una sonrisa de oreja a oreja y le impulsó con la fuerza de un titán por encima de su cuerpo lanzándole cual peso pesado a una distancia inhumana colina abajo. Fran no pudo más que sorprenderse sin poder reaccionar a tiempo para evitarlo. Cuando se dio cuenta estaba volando descontrolado a través del bosque, chocando con varias ramas en su camino hasta que llegó a tocar el suelo con su cuerpo y rodando violentamente hasta que se detuvo después de acabar totalmente enfangado y lleno de hojas y ramitas del suelo.
Se levantó, sonrió y cuando se hubo orientado, comenzó a marchar hacia el este.

Paradoja - Capítulo 9 - El clan (Recuerdos de Fran II) Primera parte

La aldea acababa de ser atacada. Fran y Nathan, su sire, se encontraban sentados contra dos árboles en el interior del bosque cercano al pueblo. Habían salido de allí en cuanto se dieron cuenta de que no se trataba sólamente de un Vampiro desperdigado, sino de una manada Sabbat. Nathan era más bajo que Fran pero algo más opulento. Tenía pelo rubio semilargo apelmazado y lleno de polvo que lo hacía parecer casi rasta. Tenía numerosas pecas y sus facciones cansadas y casi ancianas demostraban el desgaste del paso de los años... como vampiro. Nathan meditaba sentado en el suelo sin ningún tipo de muestra de preocupación en su rostro. Pero Fran sabía, a pesar de su inexperiencia, que entrar en el Bosque Negro no era mejorar el plan.
Nathan se levantó al cabo del tiempo, se dirigió a un árbol y empezó a dibujar algo con sus garras.
Fran le siguió y manteniendo cierta distancia le preguntó qué estaba haciendo.
-Paciencia.
Debí haberlo supuesto... Comenzó a dar vueltas nervioso.
Nathan parecía haber completado una traza de tres rayas horizontales y rodeaba el árbol hasta quedarse exactamente en la parte contraria al dibujo inicial.
Cuando acabó fue a realizar lo mismo en otro árbol cercano.
La noche era clara debido a la luna llena. Se podía ver a una gran distancia a través del bosque, además los árboles estaban bastante separados los unos de los otros. Fran pisaba con cuidado de no hacer demasiado ruido para no molestar a su sire en lo que empezaba a parecer algo más que un simple entretenimiento al ver que había completado el mismo dibujo y se dirigía a otro árbol cercano.
-¿Tiene algún tipo de explicación lo que estás haciendo?
-Paciencia.
Fran se alejó un poco de la zona a controlar dónde se encontraban. Hacia el oeste, a lo profundo del bosque se oía un arroyo. Al norte una zona fangosa y al sur subía una colina que parecía bastante escarpada después de unos 100 metros. Al este se encontraba el camino de vuelta al pueblo.

Cuando Nathan terminó con el cuarto árbol se dirigió al árbol del centro del cuadrado que formaban los que había marcado. Esta vez realizó dos marcas verticales, una a cada lado, una en el lado norte y la otra en la cara sur del árbol. Escaló el árbol y Fran le siguió. A los minutos de otear en la lejanía bajaron los dos.
-Sígueme.-dijo Nathan tranquilo.
Recorrieron una línea bastante recta hacia el sonido del arroyo. Cuando llegaron encontraron un riachuelo de un metro de anchura que a veces se retorcía y realizaba pequeños saltos de como mucho medio metro de altura. Las hojas verdes y helechos se agrupaban a la orilla. Era una noche de verano bastante calurosa y pero la vegetación a los pies de los pinos era muy poca, pues se trataba de un suelo bastante pobre en verde y con más tonos marrones oscuros como de tierra húmeda.
-Espero que recuerdes como volver.- dijo Nathan sin expresión ni dejar de avanzar.
Pasaron a recorrer el río dirección norte sin sacar los pies del agua, que apenas cubría por encima de las rodillas, para evitar dejar rastro. Después de unos 20 minutos Nathan saltó del agua y se encaramó a un pino cercano del lado este del río. Fran se quedó esperando.
Nathan bajó rápido y se acercó a marcar de nuevo un árbol.- Tienes que ir de nuevo al punto donde dejé las marcas. No te acerques. En el momento que puedas controlar la zona y veas las marcas súbete a un árbol y quédate vigilando. No ataques. Sólo vigila.
-¿Qué hago si me descubren?
Se detuvo con la zarpa llena de pelo que tenía por mano -Reza porque no aullen.
Fran creyó sentir como sus intestinos muertos se removían inexplicablemente en su estómago y sin detenerse más tiempo echó a correr hacia la zona indicada volviendo por los pasos recorridos.


Cuando alcanzó a ver la zona donde se encontraban los árboles marcados escaló a uno de los árboles más gruesos que encontró. Decidió subir hasta arriba para echar una ojeada. Las puntas de los pinos se movían bailando con la suave brisa de viento caliente proveniente del sur como si de un baile se tratase. La luz de la luna alumbraba la cima rocosa hacia el sur pero no alcanzaba a ver nada en ninguna de las otras direcciones. Sólo un poco de luz se vislumbraba en dirección al pueblo.
Cuando bajó bien pudieron pasar dos horas hasta que hubo algo de movimiento.
Se trataba de una cierva que se acercaba a uno de los árboles cercanos como olisqueando con el morro hacia arriba. Se movía lento pero sin miedo. Según Fran era un animal demasiado confiado para el lugar donde estaba y su comportamiento también resultaba del todo cuestionable, pero decidió esperar.
La cierva olisqueó el resto de árboles y el central. Luego olisqueó el suelo y en un momento saltó corriendo hacia el mismo lugar del que había venido. Maldita sea, igual debería haber hecho algo...

A la media hora pareció haber movimiento otra vez. Pero esta vez no se trataba de una inofensiva cierva. Era un hombre. Se acercaba acechando la zona, con pasos lentos hasta la zona marcada.

Las marcas no parecían llamarle la atención. Pero miraba alrededor en busca de algo... o de alguien. Fran pensó que debería actuar. Igual podría ser ayuda. Igual ese era el plan de Nathan.
Después de pensarlo unos minutos y sin poder aguantarse más realizó unos silbidos en dirección al hombre, que se giró hacia él.
Se agachó lentamente y salió una sombra de su brazo que empezó a acercarse hacia Fran rapidamente. Parecía ser alguna especie de roedor, bastante grande para ser un ratón normal.
La bestia que se acercaba se paró a unos metros del árbol de Fran y comenzó a hacer algunos ruidos... Fran intentó escuchar con atención.
- Baja.... Cobarde...- parecía decir la gran rata en su peculiar idioma.
Fran abrió los ojos como platos y se quedó unos segundos pensando en lo que había dicho la rata como si no estuviese del todo claro. De repente volvió a la realidad y bajó decidido a plantar cara a lo que él mismo había buscado.
La rata volvió a su dueño pero al llegar a él pareció haber un pequeño diálogo entre los dos y la rata se fue en otra dirección.
Fran se acercó despacio hacia él. Cuando estaba aproximándose a unos 10 metros del cuadrado se dio cuenta de que la cierva de antes estaba rondando la zona como esperando mientras comía la poca hierba que encontraba.
-Soy Peryl, caminante del bosque negro. ¿Quién eres tú?
-Yo soy... Fran.
Peryl era un tipo bajito de tez morena. Su acento sureño hacía pensar a Fran que se trataba de uno de sus compatriotas,... o tal vez italiano o griego. Sus ojos rojos como el fuego causaban terror, o al menos inseguridad. Debe ser su maldición... 
Después de una explicación de por qué estaba en el bosque sólo espiando el paso y de quién había realizado los cortes en la madera, Peryl parecía conocer a su Sire y ofreció su ayuda de inmediato.


Llevaban medio camino hacia el río cuando oyeron ruidos de madera rota y resbalones en la tierra que bien parecían provenir del lugar donde debía encontrarse Nathan. Parecía estar en apuros.
Peryl, que lo había escuchado más claramente, dejó de seguir la ruta segura de huellas y salió corriendo de modo inhumano en línea recta hacia el origen del sonido. Fran le siguió como pudo.


Nathan estaba rodeado por tres tipos de negro que llevaban armas como bates de béisbol y puños americanos. Uno de ellos tenía garras. Antes de que Fran se diera cuenta Peryl estaba impulsándose con un árbol para llegar dándo un salto sobre uno de los combatientes que tenían rodeado a Nathan.
Fran sin dudarlo aumentó su velocidad y se dirigió al que tenía los puños americanos a la derecha de Nathan. Gritó a la vez que sus manos de dedos largos se convirtieron en garras afiladas y cuando se encontraba a unos metros de su contrincante, que estaba un poco sorprendido, se tiró resbalando con las piernas por delante y dirigió sus garras directamente a las piernas del pobre individuo. Este hizo un gesto de intento de saltar para esquivarle pero no fue lo suficiente rápido.
Cuando Fran había dejado atrás a su oponente, este aún estaba cayendo por su propio peso hacia delante mientras se miraba a sí mismo como se separaba su muslo de la parte inferior de su rodilla.
Fran se recuperó y volvió a por él saltando con las garras por delante. Cuando el indefenso vampiro se había dado la vuelta en la tierra sólo pudo ver la expresión de odio de la cara de Fran mostrando sus colmillos. Su estomago había sido atravesado por ambas garras en el momento de girarse.
-¡Fran! ¡Atento! - Nathan gritó mientras dejaba fuera de combate al del bate de béisbol al partir el bate con su garra y golpearle con sus duras (aunque estropeadas) botas en la boca.

Fran sintió un empujón relativamente débil para la criatura que pudo ver al volverse para defenderse.
Se trataba de un engendro de dos metros con forma de hombre pero que más parecía un lobo a dos patas. No tenía ningún tipo de ropa, pero viendo la cantidad de pelo que le recubría el cuerpo no parecía necesitar algo semejante. Gruñó mientras habría sus fauces y golpeaba con una de sus patas traseras sobre el suelo. Fran se colocó en posición de defensa con las garras por delante y seguidamente el licántropo le golpeó con una de sus garras lanzándolo a varios metros de distancia.

Nathan se interpuso entre ellos y le gritó a Fran que se encargara de los otros. ¿Los otros?
Fran miró hacia la pelea de Peryl. Parecía defenderse bien pero su contrincante era duro de roer. Más allá, riachuelo arriba, se acercaban dos lobos enormes y otro salía disparado en dirección hacia el este. Fran se interpuso entre Peryl y los lobos y miró a su sire que se batía como podía con una fiera que él no había visto en su vida... ni su no vida. Su bestia interior quería salir para sacarle de allí en cuanto pudieran. Pero Fran hizo un esfuerzo sobrehumano y se negó rotundamente a caer en el descontrol abandonando a sus compañeros.

El lobo que se alejaba de los otros dos parecía tener como objetivo otros tres hombres que se acercaban hacia ellos, uno con un arma de fuego que empezó a disparar contra el lobo.

Los lobos se acercaban cada vez más, Peryl acababa de tirar a su contrario al suelo y lo remataba haciendo crujir su cuello con una patada. Fran pensó en como podría acabar con esa fiera. El otro parecía bastante fuerte.

Nathan salió despedido unos siete metros en una de las embestidas del lupus, pero se levantaba de nuevo rechinando los dientes y presentando batalla una y otra vez.
Fran vio que se acercaba uno de los lobos hacia él y decidió esquivar su placaje ocultándose detrás del árbol que tenia a su lado en el último momento. Esto sólo le dio unos segundos ya que el lobo se volvió casi instantáneamente. Ahora eran el uno contra el otro y se miraron a los ojos durante unos segundos que parecieron a camara lenta. Entonces los dos saltaron y se enzarzaron rodando por el suelo.

Fran intentaba evitar sus mordiscos dándole uno y otro zarpazo. El lobo parecía duro, pero Fran sentía que podría con él. Consiguió separarse de él pero cuando intentó levantarse el lobo le mordió el pie y le tiró de nuevo al suelo. Aunque el mordisco resultaba especialmente doloroso, como si le desgarrara de una forma que no había sentido nunca, hizo de tripas corazón, se reincorporó como pudo y sentado propinó un zarpazo que le obligó a soltarle. Cuando el lobo volvió a atacar, Fran colocó las garras en forma de gancho y resolvió a incarlas en el pecho desnudo del lobo que saltaba intentando morderle la cabeza. El lobo gimió y en segundos se convirtió en lo que parecía una piel inerte dejando babas en la cara de Fran que tenía la espalda contra el suelo y apenas se le veía debajo del cuerpo inerte del lobo.
Peryl a unos metros peleaba con el lobo restante y Fran seguía luchando con su bestia interior. No puedo huir ahora...
Se levantó arrodillado y vio como el cuerpo de su sire estaba en el suelo y la gran bestia se acercaba peligrosamente con pasos pesados pero cada vez más cerca de él.
Un paso. Otro paso. Otro paso. Peryl no podía ayudar. Otro paso...