sábado, 9 de enero de 2016

Paradoja - Capítulo 6 - La fiesta

8 de Noviembre de 2010.
19.23 pm. Refugio Brujah en Dresde


Después de unos diez minutos de haberse levantado, Fran decidió ir a alimentarse después de que Irvin le advirtiera de la posibilidad de no dormir en casa por culpa de la noche que acababa de empezar.

Fran estaba acostumbrado a quedarse en pequeños pueblos en las afueras, donde la gente eran trabajadores de campo en su gran mayoría. Y sino se encontraba entre ciudad y ciudad, pero solía evitar las grandes concentraciones de gente. Esa noche, cuando salió de caza tuvo una razón más para tener más cuidado la próxima vez a la hora de alimentarse.

Debido a la alerta en la ciudad, las presas escaseaban por alguna razón en la zona donde fue a cazar y habían planeado encontrarse en una hora delante del refugio para ir a la zona donde habían quedado con el tipo del día anterior. Eso le daban 5 minutos para alimentarse y volver tan rápido como pudiese. Ese día por las prisas no pareció importarle el extraño olor que despedía la mujer que atrapó en el parque. Le había parecido que caminaba normal, que estaba sana. Pero ese extraño sabor en la sangre...

Cuando volvía al refugio empezó a notar cierto aumento en su sensibilidad visual. Las luces de las farolas le molestaban un poco. Pero Fran se sentía bien. Se sentía incluso animado, a pesar de las más que seguras dificultades que se econtrarían esa noche.



Cuando volvió, Fran apenas notó la mueca que hizo Irvin al verle paseando alegre hasta él. Irvin le preguntó si le había pasado algo raro, pero Fran sólo contestó que no deberían esperar tanto tiempo. -Venga, vamos a lo que tenemos que ir. No perdamos el tiempo.
-¿Seguro que estás bien?- repitió Irvin.
-Por supuesto, ¿tiene algo de malo estar animado? - contestó Fran efusivamente mientras se disponía a mirar a Pelos y a acariciarle de tal modo que al pasarle la mano desde el morro a la espalda parecía que le iba a sacar los ojos de las órbitas al hurón.

Se metieron en el coche y se dirigieron al punto de encuentro con su contacto.


Allí estaba de nuevo esperándoles. Irvin y Fran se acercaron.
-Buenas noches, colega, ¿vamos a entrar ya?-Preguntó Fran animado.
-Todavía no hemos hablado de nada, acabáis de llegar - dijo sorprendido mirando a Irvin.-¿Qué le pasa a tu compañero?- preguntó.
-No sé, creo que ha tomado algo raro esta noche...- dijo Irvin.
Fran miraba hacia abajo evitando mirar las farolas. Cada vez brillaban más. O eso parecía.
-Ah, por cierto, no nos han presentado- dijo dirigiéndose a Fran- me llamo Frosch.
Fran extendió la mano observándola como si una extensión de plástico se tratara. Frosch vaciló por un instante, pero al fin se dieron la mano.

Comenzaron a hablar de la estrategia de entrada.
-Tenemos que infiltrarnos en esa casa y coger un objeto. Debido a la situación de la ciudad habrá bastante seguridad... Ya es extraño que la fiesta siga adelante,... pero por lo visto estaban invitadas personajes importantes de la sociedad humana de Dresde y no quieren levantar sospechas sobre la situación del príncipe. Entre otras razones,... supongo.- Explicó Frosch- es una fiesta organizada por miembros del clan Toreador... Muchas figuritas y tonterías dibujadas en lienzos.- Miró a la mascota de Fran.- Yo tengo a alguien infiltrado que os abrirá desde dentro. Vosotros tendréis que hacer el ruido. Yo también estaré buscando desde dentro.
-¿Y no es mala idea meterse en una fiesta de un clan perteneciente a la Camarilla sin avisar y robarles algo que les pertenece? - preguntó Fran. Irvin y Frosch le miraron sorprendidos.-Pero no vamos a dejarnos ver...- respondió Frosch.
-No me parece buena idea. Podríamos complicar más las cosas. ¿Y si sale mal? Sería peligroso. Estaríamos contra ...
-Si queréis la información me tendréis que ayudar. - Cortó Frosch.
-¿Qué piensas de esto Irvin? - preguntó Fran. Aunque no parecía preocupado, sino extrañamente más bien motivado.
-Tengo que hacerlo por mi colega. No puedo echarme atrás ahora. Además él está con nosotros. Si sale mal sale mal para todos.
-¿Bueno... y cómo nos organizamos?
-Tenemos que apagar las luces... y dar la alarma para que la gente salga. Yo os podré abrir desde dentro... quizás, podríais entrar por las alcantarillas.
-¡Yo voy por las alcantarillas!- exclamó Dani - Estas luces me están matando...
-Bueno... entonces yo me encargaré de la luz. ¿Tienes algún mapa o algo que nos ayude a esto?- Preguntó Irvin.
-Os puedo mostrar el camino a seguir por la alcantarilla. Se trata de un alcantarillado especial para las dos o tres casas que forman parte del vecindario. Así que no tiene mucha pérdida... En cuanto al sistema eléctrico... - Frosch sacó un mapa que parecía abarcar unos 2 km cuadrados y señaló lo que parecía un caseto cerca de un edificio bastante voluminoso - aquí puedes cortar la corriente. En cuanto lo hagas nosotros intentaremos dar la alarma para que puedas entrar por la parte de detrás de la casa.
-Bueno... como sea... ¿puedo irme metiendo ya donde sea que tenga que meterme? - dijo Fran impaciente.
-Mira, por aquí vas tú- dijo Frosch señalando otro punto en el mapa - ahora vayamos a pie para no llamar la atención.

Se acercaron a la casa que estaba a unos 2 km de distancia de donde se habían encontrado.
Por el camino explicaron los detalles de cómo entrar en la alcantarilla y qué túneles seguir.
Irvin se separó para hacer sus trabajos de electricista y Frosch indicó a Fran donde debía de ir.

Cuando Fran entró en la alcantarilla por un desague del tamaño suficiente para que una persona de estatura normal pudiera entrar sin apenas agacharse. Él hubiera deseado encontrarse con una total oscuridad. Pero por desgracia para sus sensibles ojos se encontró con una de las más iluminadas que había visto nunca. Aunque tampoco se había metido en muchas, no se imaginaba que fuera así siempre.
Cruzó el habitáculo que era rectángular y tenía un cruce de camino a su destino. Cuando alcanzó la posición indicada vio una rejilla que bien podria dar a una bodega del edificio en el que tenia que infiltrarse. Alli debería de esperar a un tal Ferdinand. Un tipo rubio que le preguntaría por Frosch.
Pasó los primeros 20 minutos mirando y comprobando que no hubiera algo extraño en el suelo o las paredes. Pero todo parecía normal... Al cabo de media hora empezó a sentirse un poco desanimado. Se sentó contra la pared y el tiempo parecía interminable. Cuánto tarda Irvin en cortar dos putos cables...


viernes, 8 de enero de 2016

Paradoja - Capítulo 4 - El refugio

7 de Noviembre de 2010
00:15 am. Polígono Industrial a las afueras de Dresde

La sangre empezó a esparcirse por las líneas de la cruz hasta el final, deteniéndose exactamente en el punto en el que no había más tiza. Se oyó algo en una esquina de la nave, como una cerradura.
Irvin y Fran se acercaron hasta el lugar de dónde había venido el ruido. Pelos seguía dentro de la gabardina sin querer salir.
Después de retirar una mesa de escritorio metálica, bastante pesada para ser movida por una persona normal, descubrieron que había una compuerta que llevaba a algún lugar subterráneo debajo de la nave.
-Entremos dentro...- exclamó Irvin sacando una linterna.
-¿Una linterna? Qué sistema más obsoleto... - Fran no pudo aguantarse este comentario. -¿Quieres ir tú primero? ¿Tienes una idea mejor?- preguntó Irvin molesto, sabiendo que Fran podría ser bastante útil en este caso, pero sin querer darle la oportunidad de demostrárselo.-Igual puedo buscar los fusibles para poder ver ahí abajo.
-Yo iré primero - dijo Fran. Hizo una mueca con la cara que Irvin no pudo ver, pues ya estaba abriendo la compuerta y se dispuso a entrar.-Te aviso para que enciendas la luz cuando yo te avise, pero no antes.
Fran descendió. El aire estaba bastante cargado, como si hubiera estado cerrado desde hace mucho tiempo.
Había tres sofás desordenados y una mesa en lo que parecía un garaje para un grupo de jóvenes que lo utilizarían para ir a fumar y beber... además de otras actividades un poco más subiditas de tono. Al fondo había otra puerta con una cerradura.
Fran cerró los ojos unos segundos y avisó a Irvin para que bajara ya.
Irvin, que había encontrado los interruptores en una pequeña cavidad en la pared de bajada al local, encendió las luces y bajó.
-¿Qué se supone que estamos buscando? ¿Sabes qué es esto?- preguntó Fran.-Hace mucho que no entra nadie aquí.
-Se trata de un refugio de los míos... Aquí se supone que estuvo mi compañero a menudo, hace bastante tiempo.-aclaró Irvin.

Se acercaron a la puerta. Fran sacó la ganzúa que tenía desde antes de convertirse para poder abrir el cerrojo. Pero antes de que llegara a tocarlo, Irvin le detuvo. Se puso unos guantes de cuero. Acercó la mano lentamente. Se detuvo a unos centímetros. Esperó. Tras unos segundos tocó la cerradura.-Está limpia....-dijo volviéndose a quitar los guantes.- Ten en cuenta, que mi amigo, aunque Brujah, también tenía muchos amigos en el mundo vampírico... al menos en sus mejores tiempos.

Fran utilizó su querido utensilio y abrió la puerta. En ese momento hubo como una especie de corriente que entraba en la habitación donde se encontraban desde la cavidad recién abierta. Una habitación bastante pequeña con sólo un agujero en el centro, por el que podria caber una persona.-Por el olor juraría que esto da a las alcantarillas.

Irvin y Fran se miraron con extrañeza cuando oyeron como se cerraba la compuerta por la que habían entrado ellos anteriormente. -Vayamos abajo y esperemos a ver quién puede estar interesado en conocer lo que hay aquí abajo.-dijo Irvin.
Bajaron a las alcantarillas. Era una especie de habitáculo alargado con forma cilíndrica que se extendía en las dos direcciones. Al final de una de las direcciones se cruzaba otro pasillo formando una T. Irvin y Fran se dirigieron hacia alli. De camino vieron una subida al exterior con escalera.-Súbete arriba y espera a que pase por aquí el que nos sigue. Cuando pase por debajo le atacaremos por los dos lados.-explicó Irvin.-Yo me esconderé detrás de la pared a la vuelta de la esquina.
Fran se subió a la escalerilla y se colocó de forma que no se vieran sus piernas.

Se oía movimiento. Alguien saltó, y se escuchó como el agua salpicaba. Pero no se escuchó nada más. Parece que se mantiene quieto. Pensó Fran.

Después de unos minutos, Fran decidió acelerar las cosas y pidió a Pelos que hiciera de señuelo corriendo hacia Irvin. Pero Pelos no parecía muy seguro de hacerlo.
Después de un minuto que pareció interminable, Fran le ordenó de nuevo a Pelos que saliera corriendo.
Pelos salió disparado esta vez y se dirigió hacia Irvin. Fran saltó seguidamente, suponiendo que estuviera siendo perseguido...
Aquí no hay nadie. Pensó mientras veía a Pelos corriendo hasta el final del pasillo, cuando recibió una patada en la espalda. Se dió la vuelta y un hombre de estatura bastante alto, rubio, con ropa casual intentó golpearle de nuevo.-¡Aquí está! - gritó Fran- ¡Irvin, rápido!
Cuando el individuo vio a Irvin saliendo de detrás de la esquina, golpeó a Fran empujándolo y salió corriendo. Fran vio pasar a Irvin a toda velocidad a su lado mientras se recomponía y comenzaba a correr siguiendo a Irvin a duras penas. Después de 5 minutos corriendo vio a Irvin parado en un cruce de alcantarillas sin saber donde seguir...-Lo hemos perdido.-gruñó.
-Maldita sea- dijo Fran mientras miraba a Pelos, que llegaba el último correteando por las zonas más secas posibles.-Ahora será bastante difícil encontrar a ese de nuevo.
Esperaron allí unos minutos pensativos mientras Pelos intentaba recuperar algún rastro con el olfato. Pero era imposible con la peste que había allí abajo.-Vamos al coche.-concluyó Irvin.

Cuando llegaron a la altura del coche, Fran recogió su arma y la guardó de nuevo. Se sentaron en el vehículo e Irvin sacó unos papeles que parece había encontrado en la nave.-Ahora tendré que tirar de contactos. Pero no me gusta nada la idea. -dijo Irvin mientras rebuscaba entre los documentos.
-¿Por qué?- Preguntó Fran. Irvin miró por la ventanilla hacia la nave.-Se trata de gente que tiene mucha información, pero siempre quieren algo de más valor a cambio.
-Tienes que intentarlo, si es tan importante para tí. Yo puedo ayudarte, pero espero que entonces me des más información. - Fran trató de cortar de algún modo esa separación que siempre habia entre vástagos. Al fin y al cabo, no parecía tan mala esa sensación de compañerismo, aunque fuera temporal.

Irvin se lo pensó largo y tendido... Y al final realizó una llamada. Esta vez habló en alemán.
Hablaba con respuestas secas, sin ánimo de bromear y aunque parecía conocerle en persona, no mostraba amistad o simpatía en ningún momento, pero respeto.
-Tenemos que movernos, tenemos que vernos con alguien en un parque a unos 20 minutos de aquí.-dijo al colgar el teléfono.-Arrancó el coche y se dirigió al oeste de la ciudad.

Por el camino, Fran preguntó algunas cosas, respecto al caso que estaban tratando. No quería encontrarse en una emboscada sin saber por qué o en qué dirección seguir si todo se va al traste.
-Son temas secretos de nuestro clan. Pero también trabajábamos para el estado y para nuestros propios intereses.... Y hemos seguido haciéndolo ahora. ¿Y quién no? -preguntó retóricamente.

Eran casi las 3:30 cuando llegaron a los aparcamientos a las afueras de un pequeño parque. Antes de salir del coche, Irvin le pidió que le dejara ir a él sólo al encuentro del contacto y que él se quedara a una distancia prudente por si tuviera que entrar a ayudar.
Así hizo Fran, que se ocultó desde el principio entre los arbustos que había a cada uno de los lados del camino serpenteante que llevaba hasta una fuente en forma de Elipse que se encontraba en el centro del parque. Había solamente una farola que alumbraba la fuente y el principio de cuatro caminos, cada uno en una dirección, que salían a partir de ella. Desaparecían en la oscuridad, la cual aprovechaba Fran para infiltrarse con Pelos buscando una posición ventajosa cerca de su compañero.
Irvin paseo hasta el borde de la fuente y se detuvo con una pose lo más casual posible. No parecía nervioso, tenía la mirada fija en la fuente, y de vez en cuanto miraba a un lado o a otro, pero fijándose más en los grandes árboles que le rodeaban que en los caminos.
A los 15 minutos apareció un hombre negro bastante fuerte, con un abrigo de invierno de lo que parecía ser una chaqueta de una Universidad local. Se acercó a Irvin y comenzaron a hablar.
Parecían dialogar sin ningún tipo de problema o discusión.
Fran intentaba fijarse en el meneo de los árboles y los arbustos por el viento, por si en algún momento, no fuera un animal o... algo peor, el causante de tal movimiento. Parecía ser un día frío pero el cielo estaba despejado y se veía una luna menguante demasiado débil como para ayudar en su vigilancia.

Estaba forzando su poderosa vista mientras vigilaba lo que parecía un raro brillo detrás de uno de los matorrales cercanos a la pareja que dialogaba tranquila en el centro del parque. Los brillos se convirtieron en movimientos, y los movimientos comenzaron a ser bastante sospechosos. Puso sus ojos en esa dirección como si no existiera otro punto que observar y vió lo que parecían dos cabezas agachadas. Lo vio tan claro como si sólo existiera un muro de hojas agujereado de espacios más grandes de que las hojas mismas.
La luz de la farola vibró tenuemente con un final potente e instantáneo para volver a tener el mismo tono triste y flojo que tuvo durante toda el tiempo desde que llegaron.
-Pelos, quédate aquí...-susurró Fran antes de levantarse apuntando a los matorrales con "su" M16. Pero Pelos no estaba ahí. Se encontraba en ese momento subiendo a una rama del árbol más próximo. ¿Pero qué coño haces? dijo para sí mismo.
Salió de su escondite decidido a evitar lo que parecia inevitable, apuntando con el arma y gritó:- ¡Cuidado! ¡Tenemos compañía!
Pero era demasiado tarde. Antes de acabar la frase, dos individuos saltaban desde los matorrales con una katana y un bate de béisbol y se abalanzaban contra Irvin y su interlocutor. Irvin disparó una ráfaga, pero aunque pareció impactar en uno de ellos, no los detuvo y siguieron con su ataque.
Fran, que no se atrevía a disparar mientras estaban sus compañeros por medio intentó acercarse a la pelea lo más rápido posible.
Detrás del matorral, al otro lado de la fuente hay otro espiando, escuchó una voz conocida en sus pensamientos. Era su mascota, que oteaba desde la rama en la que se había posicionado.
Por fin apareces pensó Fran. Pero este pensamiento fue a la vez que su pensamiento de tener que atrapar a ese espía que podría ser de uno o de otro bando, quién sabe.
Corrió hacia el otro lado de la fuente dejando atrás a sus compañeros. No parecían necesitar demasiada ayuda. No Irvin, por lo menos.
Cuando se acercaba un tipo salió corriendo en dirección contraria a Fran adentrándose en el parque de árboles. Fran lo siguió hasta donde pudo. Hoy se me escapan todos... se culpó. Pero se quedó rastreando y mirando hacia arriba en los árboles. Parecía haber algo extraño... sobrenatural en una de las ramas del árbol que tenía directamente al lado. -Sal de tu escondrijo, baja y no te pasará nada.-gritó con cierta calma. pero nadie contestó. Probó una y otra vez. Y cada vez estaba más seguro de que no se equivocaba y que había alguien ahí. Viendo que no podía perder el tiempo, apuntó con su arma y disparó sin apuntar exactamente a ningún sitio pero dibujando un circulo en el aire.
Se escuchó un gruñido y de repente empezó a ver como si desapareciera la materia que se encontraba en una de las ramas, como si se unieran muchas partículas de algo desconocido para formar una figura de un hombre, que salia de la nada. Cayeron gotas de sangre sobre su chaqueta. -¡Baja!-gritó ahora con desafío.
Viendo que no se movía, sino que subía más, empezó a escalar, mientras sus uñas crecían velozmente y su mano se hacía más grande y mas potente. Cuando estaba cerca de él, le clavó las uñas, atravesándole más allá de los músculos y los huesos en la zona del tobillo. Tiró de él y lo lanzó al suelo.
El hombre cayó pegándose contra dos o tres ramas en el camino y gritando de dolor. Fran saltó encima de él y vió que estaba bastante herido como para poder moverse. Lo cogió poniéndoselo en el hombro y se dirigió rápidamente a la zona del combate.

Cuando llegó vio que aún seguían batiéndose. Pero el contacto, sin ningún tipo de arma le tocaba contra el que tenia la espada, y parecía necesitar ayuda. Fran dejó su peso en el suelo y de un zarpazo le arrancó el pie a su presa para que no se fuera. Salió corriendo a ayudar rápidamente al contacto.
Se situó detrás del de la katana y le arrancó un trozo de su flanco con la garra, a lo que este cayó enseguida al suelo y a sangrar sin poder hacer más que balbucear.
Por otro lado Irvin le daba un puñetazo al bate, partiéndolo en el camino de la trayectoria con la que su contrario le intentaba golpear, y aprovechando los segundos de extrañeza de su contrincante le golpeó en la cabeza con la empuñadura de su Glock, dejando aturdido y arrodillado en el suelo. A continuación le preguntó: -¿Quién os manda?- y le apuntó con la pistola.
No contestaba, le escupió en la mano.
-No le mates, puede que nos pueda contar algo - dijo Fran.
El contacto le miró y le dijo: -No importa matarle.
Fran miró con algo de desprecio, y se puso a un lado.
-Habla ahora.- Dijo Irvin.
No dijo nada. Tras escasos 5 segundos, Irvin apretó el gatillo a bocajarro varias veces. El que estaba arrodillado hace un momento desapareció en forma de ceniza con la fuerza del viento provocada por los últimos disparos.
-No tienes por qué defenderlos. Parece que has interrogado pocas veces. Si no hablan ahora, no hablarán nunca- explicó Irvin.
-Bueno, parece que tenéis mucha idea en estas cosas... yo no suelo hacer esto.- aclaró Fran, un poco asustado por la frialdad y el modo de actuar de Irvin. Había visto eso alguna vez. Pero nunca con la frialdad de un vampiro.
La farola volvió a brillar tenuemente para dar de nuevo la misma luz que anteriormente.
-Aún queda uno al que podemos preguntar.-dijo Fran. -¿A ese cenicero?-preguntó el negro señalando en la dirección donde Fran había dejado al espía. En ese momento se convertía lentamente en ceniza, empezando por la zona desprovista de su pie, y consumiéndose lentamente.
A sus pies, el de la Katana, parecía ser un Ghoul que ahora presentaba facciones de un viejo decrépito. Estaba muerto.
Fran se agachó y cogió la Katana buscando si había una saya detrás del cuerpo o en los arbustos desde donde atacaron.-Ahora... ¿qué?
El negro agradeció la ayuda prestada y comentó de nuevo lo que le había contado a Irvin. Se supone que tendrían que realizar un trabajo para entregar algo al señor con el que habló Irvin por teléfono. Por lo visto, éste era un esbirro del mismo.
Pelos apareció corriendo desde los matorrales y se le subió al hombro a Fran. -Gracias compañero- susurró Fran. Pero no hubo respuesta y Pelos se acurrucó en el interior de la gabardina.
-Viendo que sois un grupo tan... reducido, me veo obligado, en parte como agradecimiento, a formar parte de vuestro equipo temporalmente... porque no creo que fuérais capaces de infiltraros para conseguir el objeto que tenemos que extraer... sin ser vistos.-explicó el contacto con un acento del este de Alemania.-Yo me encargaré de la infiltración. Vosotros haréis de señuelo. Si todo sale bien, conseguiréis la información que necesitáis. Pero hoy tendremos que descansar. Es tarde, el sol se pondrá en menos de una hora. Buscad un refugio... si puede ser alejado del centro... No es seguro. Mañana nos vemos en el punto que os indicaré cuando llaméis a este teléfono -metió la mano en el bolsillo del abrigo y extendió la mano hacia Irvin con un papel.- Estaos atentos.-terminó de explicar. Se dio la vuelta y se fue por el mismo camino del que había venido.

Irvin miró el papel, guardó el número en su móvil y se encaminó al coche. Fran lo siguió.
Irvin condujo a una casa a unos 10 minutos de donde estaban.-Aquí podremos pasar la noche. Sé que no es de tu gusto, pero es un refugio de los nuestros, y es seguro, según mi colega.-dijo Irvin.

Salieron del coche. Entraron una bodega exterior de una casa y cerraron la puerta detrás suyo.

lunes, 30 de noviembre de 2015

Paradoja - Capítulo 3 - Dresde

6 de Noviembre del 2010
8:36 pm. Sajonia. Cerca de la frontera

Fran salió de la bodega para alimentarse de la misma anciana que les había dado cobijo ese día. Pobre mujer...
Los dos se montaron en el coche e Irvin tomó la carretera dirección Dresde. -¿Cómo es que tienes una mascota?- preguntó Irvin extrañado. –Es un buen amigo que me acompaña desde hace tiempo.-contestó Fran.
-Pero me extraña que no te tenga miedo. A mí ni se me acercan...-Irvin se quedó pensativo- ¿Le conociste después?-continuó. –Me acompaña desde mucho antes del abrazo.-Dijo Fran y se quedó mirando hacia fuera de la ventanilla. El campo estaba parcialmente nevado pero parecía que los equipos antinieve ya habían esparcido la sal por las carreteras.
Después de un tiempo, cuando se acercaban a las afueras de la ciudad, Irvin comentó que le gustaría quedarse unas noches en Dresde para avanzar en cierto tema persona. Le preguntó a Fran si le importaba que parase antes de ir al centro para saludar a un viejo amigo y de paso recabar un poco de información antes de presentarse ante el príncipe. A Fran no le importaba quedarse unos días en la ciudad y aceptó esperar para viajar juntos a Berlín más tarde. Pero viendo que cada vez tenía más claro que pasaría más tiempo con este compañero espontáneo intentó saber un poco más sobre sus asuntos personales.
-¿Por qué no crees que haya sido nadie del Sabbat los que hicieron aquello en la casa que vimos?- Preguntó Fran. –Esos tíos no tienen interés en organizarse para cometer asesinatos. No necesitan jactarse de haber realizado los asesinatos. Los recipientes no son tan importantes. Quizás puede haber algo detrás de eso. Quizás nada.-Explicó Irvin. –Últimamente hay mucho movimiento por los alrededores, en la frontera, y por eso tenemos que tener todo en cuenta para que no se nos escape ningún detalle. Mi deber es proteger el principado actual. Aunque no me importe demasiado... En realidad lo más importante es que la mascarada se mantenga... y estos grupos no ayudan demasiado.
-¿Pero como están las cosas en Berlín?-se interesó Fran.
-La verdad es que todo sigue como siempre. Dos príncipes separados por el muro...-dijo Irvin. Fran miró a Irvin con cara extrañada.-Creía que eso del muro ya fue historia hace tiempo-comentó Fran.
-Hace mucho que no has estado en Berlín ¿verdad?- preguntó Irvin. A continuación le explicó la situación de estabilidad temporal en la que se encontraba Berlín. Dos principes que querían mantener su poder y mantenían la guerra fría que se suponía eliminada hace años en el mundo humano. –Me da igual que sean de mi clan... Soy bastante crítico con su comportamiento. La Camarilla permite este juego por miedo a un mal mayor.
El viaje prosiguió sin mucho tráfico por la carretera y al llegar a las afueras de la ciudad le preguntó a Fran lo más educadamente que pudo si podría dejarle un poco alejado del lugar al que se dirigía por razones de seguridad para su contacto en la ciudad. Fran preguntó si era posible conocer el también a su colega e Irvin accedió con la condición de preguntar primero si su contacto aceptaba tal visita.
Dejó a Fran en una calle residencial que no parecía ser muy frecuentada y continuó con el coche.
Fran se paseó buscando algún coche bonito por la zona pero sin alejarse demasiado del lugar donde le habían dejado, pues recordó que aún no tenía ningún modo de volver a contactar con Irvin. La verdad, es que estaba depositando demasiada confianza para no conocerle más que de una noche. Pero también podrian haberle dejado morir la noche anterior.
Encontró un coche descapotable bastante llamativo y jugueteó intentando abrirlo para pasar el tiempo sin tener mucho éxito. Después de una media hora volvió a aparecer Irvin. No parecía muy contento de haber visto a un colega, aunque era difícil definir exactamente su estado de ánimo, sino estaba enfadado.-Tenemos problemas- exclamó repentinamente en cuanto Fran se sentó en la parte del copiloto.-No creo que podamos detenernos para saludar a mi amigo. Tengo noticias bastante graves y tengo que ir a otro sitio cuanto antes.
Dresde había sido atacada. No había principe y no se sabía su localización. Entrar en Dresde dejó de ser una buena idea. No tendrían que presentarse ante nadie. Al menos eso era algo positivo para ambos, a ninguno le gustaba demasiado la burocracia territorial.-No tienes por qué venir conmigo, pero deberías buscar un sitio donde quedarte, a las afueras de Dresde, si quieres seguir conmigo a Berlín-comentó Irvin.
Fran le ofreció su ayuda si la necesitaba... pero para ello tendría que contarle algo más, pues no le gustaba arriesgar su pellejo sin tener ninguna idea de por qué.
-Nadie te obliga a seguirme. La ayuda me vendría bien, y también te puedo contar algo, pero hay cosas que no puedo largar, se tratan de temas propios de mi clan –explicó Irvin.
-Te escucho - aceptó Fran.
-Se trata de un problema que tiene raíces en la enemistad de los prínciples de Berlín.-comenzó a explicar Irvin con cierto tono amistoso . – Busco a un amigo mío, que hace tiempo fue desterrado de Berlín del Oeste por ser considerado un espía del este. Pero sólo por su procedencia de Rusia... En realidad él nunca pasó por Berlín del Este. Pero para mí también son muchas cosas un poco borrosas... Mi amigo estaba metido en temas bastante secretos y no me contaba todo lo que sabía. Sin embargo era un tío que me demostró a menudo que podía confiar en él. Tanto antes como después de nuestra muerte. Fuimos compañeros de trabajo largo tiempo. Ahora no sé dónde se encuentra, y sólo voy siguiendo las pocas pistas que puedo encontrar mientras cumplo mi deber para con el príncipe del Oeste...
-Dime qué tenemos que hacer. ¿Se trata de algo peligroso? ¿Esperas encontrarte con problemas?-preguntó Fran. Pero Irvin le comentó que se trataba sólo de seguir recabando información. –Pero quién sabe... No te puedo prometer que estemos sólos. Al fin y al cabo, ahora mismo nos encontramos en una ciudad sin ley.
Fran decidió ayudarle y por ello Irvin arrancó enseguida y se dirigió directamente al lugar donde habría de encontrar lo que le llevaria un poco más cerca de los pasos de su amigo desterrado.

Llegaron a un polígono industrial que parecia construido hace bastante tiempo pero tenía muchas naves que parecían ser utilizadas aún en la actuaildad. Pararon ante una de las naves y salieron del vehículo.
Fran recogió la M16 confiscada la noche anterior del maletero y la escondió debajo del coche. Se acercaron un poco a la nave y vieron que había videovigilancia.-Tendremos que entrar de algún modo, pero sin llamar la atención- dijo Irvin con preocupación.
Fran miró a su mascota. -Ve a morder los cables de aquella cámara- le ordenó. Pelos salió disparada para subir a la cornisa del edificio acercándose a la cámara. Una vez allí, mordió los cables de conexión y un piloto LED rojo de la cámara dejó de brillar. Volvió en cuestión de minutos.
-La tienes bastante bien educada, desde luego.- afirmó Irvin con adulación. 
Se dispusieron a entrar en la nave por una puerta secundaria, donde al parecer no había ninguna otra cámara de seguridad.

La nave parecía ser destinada a la industria del metal. En un lado había muchos perfiles para la construcción y máquinas bastante grandes para corte de los mismos. Al otro se encontraban mesas de trabajo y zonas que parecían ser para soldadura, por los plásticos casi opacos que hacían de cortinas para protección de la vista. A Fran todo esto no le resultaba nada nuevo y sentía casi nostalgia de su antiguos días como diseñador de máquinas.
-Tenemos que buscar documentos. Lo que sea que te parezca demasiado extraño para estar en una nave industrial... Yo miraré allí arriba - explicó Irvin señalando hacia la zona de oficinas a las que se podía subir por medio de una escalera metálica.
Fran se puso manos a la obra mirando todos los recovecos. Vio planos de distintos grupos de construcción, diseños de estructuras varias y muchos libros técnicos. Herramientas normales y corrientes, recipientes de gas y aceites varios... Pero había algo que le llamó bastante la atención. Un grupo de ratas muertas, situadas de una forma bastante poco natural y una cantidad bastante inusual de insectos también muertos. Podría ser por utilización de veneno... -Pelos, ¿qué te parece esto?-. Pelos se acercó a los animales muertos y olisqueó los insectos. No se los comió y de repente saltó de nuevo a las piernas de Fran y subió hasta meterse dentro de la gabardina asomando sólo el hocico. Un poco más adelante, se veía una especie de cruz de indicación dibujada con lo que parecía tiza.
Fran llamó a Irvin y le gritó desde abajo que había encontrado algo.
Irvin descendió con tranquilidad y se acercó. Observó con interés lo que Fran tenía delante suyo. -Según la reacción de Pelos, creo que esto no es cosa de un veneno normal.-comentó Fran.
Irvin pidió un minuto a Fran para hacer una llamada. Se alejó unos metros y después de esperar unos segundos con el móvil en la oreja, empezó a hablar en ruso. Fran supuso que era su lengua madre. Aunque el alemán, lenguaje que habían estado hablando desde que se conocieron, también lo hablaba bastante bien.
Al volver, le pidió que se retirara un momento. Se arrodilló al lado de la cruz, se hizo un corte en el dedo y derramó sangre en el centro de la cruz.


miércoles, 25 de noviembre de 2015

Paradoja - Capítulo 2 - Voluntarios (Recuerdos de Fran)

La imagen se hizo clara. Estaba corriendo con su MP40 en un bosque hacia lo que parecía un claro. Delante de él y sus camaradas se dejaba entrever un pequeño lago a través de las capas de niebla espesa que levitaba por el terreno. Llevaban corriendo 30 minutos hacia el norte desde que empezaron a bombardear la zona del campamento donde habían decidido descansar el día anteior. El cabo López y el teniente Ayende corrían a su derecha. Ramírez, paramédico y colega de juergas, a su izquierda. Hacía mucho frío.

Caían algunos obuses cercanos a su posición, pero ellos corrían en busca de un lugar donde pedir refuerzos. Pronto estaban a la orilla del bosque y pudieron ver una granja abandonada a la que el teniente ordenó dirigirse.

Al llegar a las vallas, se encontraron con resistencia. Una batería de ametralladora en el lateral de la casa defendía la posición.
Ayende decidió separar. Ramirez y Fran atacarían el flanco, y ellos les cubrirían por el frontal.

Fran se acercó a la batería por el lado. Ramírez le seguía. Lanzó una granada de mano entre los sacos del nido y eliminó fácilmente al soldado. Cuando se acercó para mirar por la ventana que estaba al lado del nido, escuchó voces alemanas gritando.
Creyó que estaban provocando fuego amigo y gritó a Ramirez que debería informar de ello al resto del grupo.
Él esperó parapetado detrás de la ventana controlando los movimientos del interior. Podía ver un pasillo. Dos puertas a los lados cercanas a él, unas escaleras más adelanta a la derecha que parecían llevar a la bodega y más adelante otras dos puertas.

De pronto salieron dos soldados rusos de las escaleras y Fran disparó sin ningún tipo de reparo. Abatió a los dos soldados y se dispuso rodear la casa gritando a Ramirez que volviera.

Desde fuera intentó asegurar la planta baja. Miró a través de la ventana en la habitación a la izquierda, donde se encontraba el salón comedor. Había una mesa para comensales llena de papeles y un escritorio con un sistema de radio que estaba encendido. La siguiente habitación era un cuarto con una cama.
Fuera de la casa, en la parte trasera había una especie de establo o taller con una puerta grande.

Cuando miró ya desde el otro flanco de la casa, vió que López y el teniente habían entrado en la casa.
Fran entró y pidió mirar arriba, pues había encontrado puerta para subir a la buhardilla de la casa en una habitación. Mientras, los otros dos esperaron que viniera más gente del pelotón. Ramirez se quedó protegiendo fuera desde el nido de ametralladora.
Cuando estaba subiendo vio salir a alguien saltando por la ventana. Salió corriendo para dispararle desde arriba, pero cuando llegó a la ventana el ruso había sido eliminado por Ramirez. Fran miró a su alrededor. Observó que había un cuerpo de un alemán en el suelo. Acababa de morir, por el charco de sangre que se extendía bajo su cabeza.

Se oyeron disparos en la planta baja y Fran corrió para ver lo que pasaba. López y Ayende habían descendido a la bodega. Fran y Ramirez fueron también. Observaron que había cuerpos de ambos bandos. Pero parecía que habían estado sacando información de dos soldados alemanes. Uno de ellos estaba aún atado a una silla, sentado, pero su rostro era irreconocible. Había una mesa escritorio con documentos y otro aparato de radio que parecía haber sido destrozado en el tiroteo.

Cuando subieron avistaron nuevos enemigos que se acercaban por la carretera cercana a la casa en un coche. Salieron varios soldados y se dispusieron a rechazarles sin ningún problema. Pero después vieron un tanque a lo lejos.
Fran recordó que igual podría haber un vehículo en el establo y fue allí con Lopez para cubrirle. Cuando abrieron la puerta, vieron un coupé de línea bastante barata. Fran sacó la ganzúa, cruzó dos cables y arrancó el coche enseguida. Para López, había sido más como si tuviera las llaves él mismo, por lo que le preguntó si su oficio antes de venir de voluntario era robar coches.

Fran movió el coche hasta la parte frontal de la casa, donde el tanque no podría ponerle como objetivo.
-Tenemos que aguantar aquí hasta que venga la caballería. ¡Camaño! Avisa por radio y da las coordenadas para que acaben con ese blindado - ordenó Ayende con templanza.
Fran dio las coordenadas por radio, pero viendo que tardarían demasiado propuso hacer de señuelo para el tanque. Ramirez le acompañaría.

Cuando salieron con el coche se enfrentaron de nuevo al único soldado que quedaba de los que habían salido del coche de la carretera, y acabaron con él fácilmente después de que Fran maniobrara de tal forma que Ramirez lo tuviera a tiro. Entonces fue cuando doblaron de nuevo dirección contraria al tanque y aceleró al máximo... Pero no por mucho tiempo. Unos segundos más tarde, se oyó una explosión, el vehículo empezó a volar y a dar un giro en el aire. Con el primer golpe contra el suelo, Fran perdió el conocimiento.

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Despertó, mirando a su derecha. Estaban bocabajo, y Ramirez empezaba a despertarse también. Era tarde, estaba acabándose la luz. Tenemos que haber estado mucho tiempo inconscientes tirados aquí y dados por muertos. 
Rápidamente, cuando se dio cuenta de la gravedad de la situación, intentó despertar del todo a Ramirez z le gritó que tenían que salir de allí cuanto antes. Con dificultad, consiguieron arrastarse fuera del vehiculo y comenzaron a correr hacia el bosque desde el que vinieron esa misma mañana.

Cuando estaban dentro del bosque vieron que dos soldados venían desde la zona más frondosa, y detrás suyo a través del pequeño lago otros tres. -¡Maldita sea!-Gritó Fran entre dientes - nos hemos metido en la boca del lobo.

Se atrincheraron y empezaron a disparar para defenderse. Cayeron dos, uno de delante y otro de la zona del lago, pero ahora estaban debajo de un fuego enemigo continuo. No parecía haber mucha salida.
De pronto dispararon a Ramirez en el hombro, a la vez que el acababa con los que le cortaban el paso de camino al bosque. Fran cogió a su compañero e intentó meterse con él en los hombros. Pronto venían más desde la casa. Seguramente hayamos perdido esta parte del terreno... A saber si el pueblo donde estábamos al principio es ahora zona rusa... Pensó.

Fran dejó a Ramirez en el suelo y volvieron a intentar disparar a los que se les acercaban, que habían reducido su número de disparos, como si quisieran atraparles vivos.
Fran se acercó a un árbol e intentó amedrentarles para ganar tiempo con una ráfaga de disparos, pero en ese momento le alcanzarón en una pierna, con lo que cayó al suelo.
-No vamos a poder ir a pescar cuando volvamos a España. -Dijo Ramirez mientras recargaba el arma. -¡Pero habremos "pescado" al menos unos cuantos rusos!- dijo Fran.
Cuando Fran había terminado la frase, Ramirez se levantó como pudo y empezó a disparar como un loco a los que se le acercaban. Mató a dos, pero lo pagó caro con un tiro en la parte superior del pecho, cerca del hombro. Cayó al suelo quejándose y maldiciendo.

Siguieron defendiéndose ferozmente. Tiraron una granada que se encargó de otro soldado ruso. Y otro cayó en la orilla del lago herido. Ramirez vió la herida de su compañero, y sabiendo que el no tendría probabilidades de sobrevivir con su última herida, le ayudó con el torniquete que se intentaba hacer. Fran con apenas experiencia en ese campo, se dejó guiar, viendo que su compañero estaba más interesado en salvarle a él que a sí mismo. Los disparos se continuaban.

-Sigue sin mi, no podremos con ellos aquí, y yo no puedo moverme...-dijo Ramirez. Fran miró a Ramirez. Estaba sangrando muchísimo, le salia por la boca y empezaba a balbucear sin poder apenas hablar.
Volvió a disparar una ráfaga sin mucho efecto. Cuando miró de nuevo a su compañero, este estaba quedándose dormido. Se acercó a él. Ramirez levantó su mano como pudo, con sus últimas fuerzas. Fran la cogió con fuerza y en unos segundos su compañero y amigo desde que se conocieron en la brigada antes de ir al frente, ya no apretaba con la mano. Estaba dormido... y en minutos muerto.
Descansa en paz... murmuró, y a continuación cogió algunas cosas que podría necesitar del kit de primeros auxilios de su compañero caído y una granada para reponer su armamento. Se armó de valor, se levantó y echó a correr hacia dentro del bosque.

Miró hacia atrás, vio un fogonazo de una granada que explotaba exactamente donde estaban atrincherados los dos hace un momento y de repente, después de la luz de la explosión, vio de nuevo todo oscuro...


9 de Noviembre del 2010.
8:30 pm. Sajonia. Cerca de la frontera


Abrió los ojos. Estaban en la bodega donde él e Irvin se habían quedado la mañana anterior, en casa de la anciana. Se sentía consternado y una gran pena. Encima suyo, sobre su pecho, Pelos le arañaba con las manitas en la cara.
-Qué pesadilla más mala, qué mal he dormido esta vez...-le dijo. Pero al ver a Pelos, se sintió un poco aliviado.- Ramirez.-añadió.
Pelos le quitó una golosina de su bolsillo y se escabuyó entre las cajas.
Parece que él no estaba todavía allí...

lunes, 23 de noviembre de 2015

Paradoja - Capítulo 1 - Una noche movidita

5 de noviembre del 2010.
11:23 pm. En la frontera con Alemania.

Las últimas noches en Praga fueron un poco duras. Demasiado loco chupasangre. Fran al menos tenía las ideas claras, y tampoco le gustaba compartir sus noches con la multitud.

Hoy había escogido hacer autostop, una forma bastante extraña para viajar. No solía hacer algo así, pero tenía que permanecer cuanto menos tiempo en esta zona. Estaba infestada. Después de 3 horas de viaje le dejaron en un pueblo llamado Petrovice, cerca de la frontera.

Siempre iba acompañado de Pelos. Un hurón un tanto especial al que le gustaban las pasas y sentarse en su hombro mientras iban paseandose por toda Europa. Pero Fran era un despistado, y como no pocas veces, se olvidó de su mascota al salir del coche. Y siguió adelante a buscar algo que hacer aquella noche.

Andando por la calle y cruzando el pueblo, que aunque pequeño, tenía algo de vida por la noche, llegó a las afueras preguntando por un parking, donde "habría dejado su coche". Esto hablando un ruso bastante básico, que aprendió en la segunda guerra mundial. A veces probaba con el Alemán. Se le daba mejor. Y la gente de aquí parecían tener una influencia bastante grande de parte germana... Seguramente muchos alemanes cruzaban las fronteras para conseguir algunas cosas por precios más bajos y muchos de sus habitantes vivían con sueldos del otro lado de la frontera.

Caminando por la acera vió a alguien que se encontraba en el suelo. Un joven yacía bocabajo. Al acercarse vió que sobre todo lo que estaba era borracho. Le miró los bolsillos encontrando unas llaves que parecían ser de su hogar, una cartera y unos condones, de poco interés para su vida actual. El joven no era capaz de contestar a sus preguntas de quién era, o dónde vivía. Lo más que llegaba a hacer era balbucear.

Levantó al joven y lo empezó a arrastrar a otra zona mientras el joven medio dormitaba. Un minuto más tarde, Fran recibió una patada por la espalda, a lo que tiró al joven al suelo y dándose la vuelta, preguntó al otro individuo, que supuestamente le había propinado la patada, qué se supone que estaba haciendo.
-Es mío, vete antes de que te meta una paliza.- gritó.
Fran le pidió que se fuera, que de todos modos no lo necesitaba para nada especial. Pero el chico le volvió a golpear. Fran se defendió, y cuando vió el otro, que no podía con él, salió corriendo hacia las afueras del pueblo.
Fran, sin dudarlo le siguió 4 o 5 km más allá de lo que se podía considerar zona habitada hasta que lo perdió al meterse en un campo frondoso poco cuidado. Maldita sea, me acaba de confirmar su naturaleza...
Vio que había una casa al otro lado de la carretera por la que habían seguido corriendo y se acercó a la casa.
Cuando se estaba acercando, oyó un disparo. Alguien se atrincheraba con un fusil en lo alto de la casa.

Fran echó a correr hacia la casa. Cuando se estaba aproximando le salieron dos chicos a su paso. Llevaban ropas bastante maltratadas. Rajadas de arriba a abajo. Eran dos chicos de pelo rubio castaño largo bastante descuidado.

Fran intentó entablar conversación con ellos, pero el bate de béisbol que asomó uno con su mano derecha, pareció dejar bastante claras las ideas de ambos. Fran se defendió de los primeros intentos para acobardarle y pensó que sería necesario utilizar su garra para acabar con ellos cuanto antes. Porque no se trataba de humanos.

La pelea estaba bastante igualada pero no podía arriesgarse a algo así. Se trataba por lo menos de tres vampiros.
Echó a correr en dirección a la carretera pero pronto llegó el que estuvo persiguiendo al principio justo delante suyo. Todo pintaba que la victoria estaba cada vez más de parte del numeroso grupo de Sabbat con el que se había encontrado.

Quién me pide ir hacia una casa abandonada donde me ha guiado un imbécil en medio del campo... pensó.

Cuando todo parecía perdido apareció un vehículo parecido a un Jeep que se metía en el campo a toda velocidad. Fran aprovechó el desconcierto para dar una patada en salto al que le venía de frente. Los de detrás se quedaron ensimismados mirando el coche aproximarse a toda velocidad.

Mientras Fran se batía con el que fue el señuelo, el vehículo atropellaba a uno de los dos que le perseguían. Cuando el coche paró, salieron dos hombres, uno con ropa oscura pero elegante bajito, pero bastante corpulento, portando una pica. El conductor salió con una M16 y empezó a disparar al que habían atropellado, que se levantaba asombrosa facilidad.
Fran escuchó un disparo lejano, y de pronto se vió arrastrado por una fuerza enorme hacia el suelo. Le habían alcanzado desde la casa en la pierna.
El de la pica se abalanzó a por el que quedaba con un salto para cortarle en dos. El que fue atropellado saltó contra el que le disparaba desde el coche y se enzarzó con él, que ahora no parecía tan emocionado en distancias cortas. En eso, otro disparo impactó contra el coche. Seguidamente una gran explosión que hizo añicos el coche y a los dos que estaban pegados a él. Por otra parte, dejó al de la pica un poco desorientado.
Fran aprovechó para lanzar un zarpazo desde el suelo al que tenía en frente, que debido a la explosión había quedado un poco magullado por metralla. Al ver que le había dejado fuera de juego, miró hacia la casa y vió que tenía que acabar con el francotirador: Se levantó con dificultad y corrió dirección a la casa.

No duró 10 metros y un disparo le alcanzó de nuevo, en el hombro, haciendo que su parte superior se mantuviera en el lugar del impacto y sus piernas siguieran hacia delante por inercia como si hubiera resbalado. Cayó al suelo bocarriba y soltó una maldición. -Tengo que curarme, como siga así no saldré de esta.

Por el rabillo del ojo observó como el que quedaba en pie, que había salido del coche con una pica, había acabado con el que quedaba en la parte frontal de la casa y ahora se iba directo a la casa.

Fran prefirió cubrirse como podía en el suelo mientras intentaba concentrarse en regenerar sus tejidos destrozados de la pierna. El francotirador parecía estar ahora más preocupado por lo que se le venía encima, por lo que no hubo más disparos.

En algún momento, mientras intentaba pensar que hacer después de curarse se acordó de Pelos, su mascota. ¡Seré imbécil! Esta vez no me la perdona... Se apretó la pierna a modo de autocastigo.

Cuando habían pasado unos minutos y Fran creyó que ya podría hacer algo, se levantó y fue a la casa. Subió arriba y vió al loco de la pica de espaldas. Delante de él sólo había cenizas. -Gracias por la ayuda- dijo Fran.

-¿Qué haces aquí sólo peleando con un grupo de Sabbat?- preguntó con expresión tranquila- Tienes suerte de que estuviéramos pasando por aqui. Estamos intentando limpiar las fronteras de Sabbat por aquí, antes de que se acerquen demasiado a nuestra zona. Necesitan ayuda por aquí.

Fran se interesó por dónde les dirigía su misión y qué iba a hacer después de quedarse sin vehiculo.
Tenía la misión de investigar la zona pero ya tenían que volver. El nuevo "aliado" le invitó a acompañarle al sótano de la casa.
Al bajar se encontraron con una habitación con cuerpos colgados con charcos de sangre en el suelo, que parecían llevar alli no más de dos días. Además había periódicos que la pared a modo de decoración y en la mesa escritorio que había al fondo del cuarto, había papeles y documentos con anotaciones, además de un kit de herramientas metalicas para... cortar y abrir cosas.
Fran intentó leer con esfuerzo los distintos periódicos. Algunos estaban en alemán, otros en checo o ruso.
Hablaban de un asesino en serie. Habia fotos bastante sangrientas que mostraban escenas de crimen muy explícitas.
-Aquí no había nadie del Sabbat. Creo que llegaron más tarde y le espantaron... o quizás sí que sea un miembro de la secta, pero desde luego, tiene que ser un cabecilla. Porque un idiota como los de antes no pueden ver más allá de chupar sangre y pegarse cabezazos contra una pared.

Se quedaron un tiempo mirando y comprobando que no se dejaban nada interesante.
-Me interesaría ir contigo hacia el norte. Allí es donde me dirijo. A cambio podria ayudarte con estas cosas.-se interesó Fran. -No hace falta que me ayudes, son cosas que nos incumben a nosotros, no tienes por qué mezclarte. Al fin y al cabo, los de tu calaña no están muy interesados en seguirnos los pasos, según tengo entendido.-comentó con una sonrisa. No parecía tener intención de faltar, sino que era más un modo de hablar, una pose.-Pero puedes venir conmigo si quieres hasta donde creas necesario.-añadió.
-Pero antes he ir al pueblo a solventar algo-contestó Fran.

Quedaron en verse de nuevo cuando hubiera terminado.

Volvió sobre sus pasos al lugar donde había empezado a pasear por el pueblo y buscó a su mascota.
Estaba cerca, olisqueando el suelo. Al verla, le pidió que viniera y le ofreció una golosina a modo de disculpa. Pelos, se acercó. Subió hasta su hombro, cogió la pasa y se dio la vuelta poniéndole la cola en la boca. -Perdóname, la próxima vez estaré más atento...- intentó disculparse de nuevo.
Pelos, le miró, se acercó al bolsillo de la camisa, cogió una pasa más, y se premió a sí mismo, volviendo a la posición de desprecio anterior. Ya se le pasará...pensó Fran.

Cuando volvió a encontrarse con su nuevo compañero de viaje, fueron a buscar un coche para desplazarse, se adueñaron de un pequeño coche familiar y condujeron a través de la frontera destino Dresde en busca de una casa o un lugar donde descansar antes de que saliera el sol. -Me llamo Irvin, por cierto-se presentó. -Vengo de Berlín - añadió.

Llegaron a una casa grande también bastante alejada en el campo. Esta vez había gente en su interior.
Llamaron a la puerta y una señora anciana habrió la puerta. Irvin la miro fijamente a los ojos y dijo:-Hola, tia, vengo desde muy lejos para visitarte con un amigo, ¿te acuerdas de mí? ¿Podemos quedarnos hoy a dormir?
La señora se quedó unos segundos como pensativa, pero a la vez adormilada. Después de cerrar los ojos y abrirlos de nuevo lentamente contestó animada- Sí, ¡por supuesto! ¿Cuánto tiempo no...hijo...?
Irvin avanzó dirección a las escaleras para la bodega y la pidió que les dejará hasta la noche siguiente.
La señora parecía vivir allí sola. Fran estaba impresionado por la facilidad con que Irvin podía haber controlado a la pobre viejecita. Aunque, tampoco se trataba de una víctima demasiado poderosa, él no conocía esas habilidades.

En la bodega había una cama, y algunas mantas para poder tirarse, además de cajas y muebles viejos que no les interesaba lo más mínimo.
Irvin se acostó en la cama. A Fran tampoco le importaba demasiado dormir en el suelo, sino más bien tener que dormir con otro vástago en la misma habitación... Pero también podría estar ahora mismo hecho cenizas...

domingo, 13 de septiembre de 2015

Pasado, presente, futuro

Diario de un emigrante 13-09-2015


Ayer estuve pensando sobre mi futuro. No es que lo no lo haga a menudo, pero lo que no me ocurre con frecuencia es sacar algo en claro. El problema es que lo que saco en claro tampoco me ayuda demasiado.
Y bueno, después de este comienzo que invita con fuerza a leer lo que viene a continuación como si os interesara y os fuera a resolver los problemas que tenéis, iré un poco más al grano.

Tengo miedo de que llegue el día en que tenga que decidir donde viviré el resto de mi vida. Involuntariamente y sin poder evitarlo he construido en un país extranjero toda mi vida. He conocido gente, tengo amigos de todos los tipos, colegas, conocidos. Gente que fueron amigos y ahora son conocidos, conocidos que potencialmente pueden llegar a ser muy buenas amistades o que lo son ya.
He reído sólo y acompañado. He llorado igualmente. Me he enamorado... de ciudades, de personas, de recovecos, de la historia, de situaciones... Me he desengañado, he visto lo malo y lo bueno.
He vuelto a revivir momentos de mi infancia, de mi juventud, de mi vida, en otra lengua con otra cultura e incluso he tenido la posibilidad de revivirlos con mis amigos de siempre y mi familia, pero en otras condiciones, en otros lugares... Con las mismas personas de siempre pero, en realidad, con otras muy diferentes. Personas que han evolucionado con sus propias experiencias y no son las mismas. Igual que yo no soy el mismo.
He creado costumbres que ahora mismo creo que no podría abandonar nunca. Y sin embargo he abandonado costumbres que ahora sólo son un bonito recuerdo... Nostalgia.
Pero ahora me da miedo abandonar cosas que tengo. Y sin embargo sé que esas cosas no duran para siempre. Y que a la mínima las perderé, quiera o no. O las cambiaré por algo mejor. Igual por obligación, igual por necesidad. Igual solamente por evolución personal.
¿Es correcto preguntarme dónde voy a vivir el resto de mi vida? ¿Acaso es la vida una línea que tiene un punto final al que tengo que llegar irremediablemente pero escogiendo yo el camino a seguir?
Si me permitís de nuevo el uso de la metáfora, opino que debería pensar más en la vida como un puzzle, del cuál no conozco la forma final, pero sí sé que puedo extenderlo en la dirección que quiera... y que al final dará como resultado algo que desconozco. Sólo sé las piezas que encajan en lo que ya está montado. A veces hay piezas que prosiguen el mismo color, las mismas formas y se reconoce al instante dónde encajan. Otras veces hay un cambio de contorno en el dibujo, se comienza otra parte totalmente distinta del puzzle, pero que está relacionada con "el pasado". Seguir con el dibujo anterior, es más fácil. Cambiar, es más complicado. Pero ninguna de las dos cosas es mala o buena. El caso es no ponerse una meta clara. La meta clara es terminar el puzzle, queramos o no. Pero no el dibujo final. Pues, según mi opinión, eso no da la felicidad.

Después de este análisis... llego a la conclusión de que igual no es la actitud correcta. Igual debería de cambiar la pregunta. Igual debería enfocarlo desde un punto más lejano... desde una posición más alta. Desde donde pueda ver más cosas. Más horizonte. Igual la cuestión no es dónde viviré el resto de mi vida. Quizás la pregunta es si quiero quedarme en un sitio para toda mi vida o en realidad debería dejarme llevar y no intentar establecerme para siempre en un sitio, sino probar, cambiar, conocer mundo y no parar hasta que ya no pueda más y la vejez o el cansancio me obligue a realizarme la maldita pregunta que cierra otras posibilidades. Porque la clave está en lo que te preguntas. La clave está en cómo construyes la oración, qué cosas tomas por descontado al formular la cuestión.

Lo que pude sacar en claro fue lo siguiente.
Piensa dos veces antes de preguntarte algo para tomar una decisión... Si la pregunta no viene de tí, piensa dos veces sin en realidad es la pregunta correcta y no se puede realizar de otro modo. No tomes nada por descontado.
Para poder construir una casa no se puede empezar por el tejado. Si gastas tu tiempo respondiendo una pregunta, que de primeras es incorrecta, sólo podrás llegar a una respuesta errónea, que te corta la libertad y que no deja ver otras posibilidades.

Vive tu presente, comprendiendo tu pasado y construyendo tu futuro.

martes, 25 de agosto de 2015

Dualidad

Es un ciclo.

Pero nunca acabamos de aprender. Siempre hay detalles que se nos escapan y sin embargo nos damos cuenta de ellos años más tarde y los vemos tan claramente que parecen haber sido escritos con carteles delante de nuestras narices. Con el tiempo nos damos cuenta de por qué hicimos una cosa u otra. Sin embargo también nos preguntamos cómo fuimos tan tremendamente estúpidos de tomar una u otra decisión.

Y es que tenemos la suerte, o la desgracia, de ser estupidamente predecibles y a la vez impresionantemente temerarios... y aún así siempre hay una razón lógica que explique nuestras pretensiones, nuestras acciones, nuestras reacciones... Escojamos o no un camino siempre habrá una razón para haberlo hecho. Por muy suicida que fuera. Por muy noble que fuera. Por muy bohemio que pareciese.

Y aún así todo se repite. Y siempre tiene las mismas reglas y se basa en los mismos instintos. Pero con distinta edad, con distinta cantidad de experiencia. Y eso es lo que lo hace más divertido. Saber más no te hace tomar las decisiones más inteligentemente. En realidad, lo que hace nuestro cerebro, es dar más importancia a la estadística, y menos a la curiosidad y a las ganas de descubrir. Pero como todos sabemos, un gran porcentaje de estadísticas son falsas.

Al final siempre tenemos la posibilidad de elegir por nosotros mismos si tomamos el camino fácil o más que más probabilidades nos da de ser felices... o de tener éxito... o simplemente el que no nos mata bien muertos, o no nos lo hace pasar mal.
Pero pasarlo mal nunca ha sido algo del todo negativo. Porque es así como nuestro cerebro puede recoger datos y calcular estas estadísticas que, al fin y al cabo, nos influyen en el futuro próximo al tomar decisiones.

Siempre he creído que existe una parte física y otra psicológica que hace esta vida más interesante.
No creo en Dios, pero creo en mi existencia y en la dualidad del ser humano.
Quizás unos lo llaman Dios. Otros lo llaman subconsciencia. Otros lo llaman alma. Yo no le doy un nombre porque siempre quedaría incompleto y nunca estaría bien definido. Pero puedo decir que es algo parecido a la esperanza. Mezclado con confianza y con romanticismo. Pero también terquedad, egoísmo y deseo.
Y además pienso que esta es la parte más poderosa y la que al final tiene la última palabra al escoger los caminos.
Pero sé que las estadísticas que me muestra mi cerebro son la parte lógica o la que me hace pensar claramente y me muestran normalmente el mejor camino para mí como ser vivo, para mi superviviencia, e incluso para mi bienestar.

A veces deseo poder desconectar esa parte tan influyente y dejar trabajar a la razón. A la calculadora de mi cerebro y dejarme de nuevo al cauce donde todo fluye en la dirección correcta.
Pero qué sentido tiene dejarse llevar y no poder decidir y arriesgar en contra de lo lógico y lo "seguro".
No tendría sentido. Nuestro cerebro no podría recoger más datos de nuestros errores y también dejaría de estar en forma y calcular estas cosas como un loco. Por lo tanto tampoco podríamos mejorar nuestra inteligencia para con la supervivencia.
Con esto quiero decir que no podemos vivir sin ninguna de las dos cosas.
Una es necesaria y trabaja sin descanso para juzgar nuestras decisiones, analizar nuestro comportamiento, mostrarnos nuestros errores y avisarnos antes de dar un paso que posiblemente nos lleve a repetir un error o simplemente a algo que no se asemeja lo más mínimo al éxito. Siendo en realidad el error también un éxito en sí, pues será almacenado y añadido a un gran algoritmo que nos muestra la forma de actuar para poder llegar a un sitio a salvo.
La otra no es precisamente necesaria. No es buena ni mala. Simplemente es la chispa de la vida. La que nos da la posibilidad de alimentar a nuestra razón y demostrarnos cada día que no somos más que máquinas imperfectas. Diseñadas para mantener nuestra vida lo mejor posible aprendiendo de cada paso que damos.
Una necesita de la otra para sobrevivir. Y cada vez que quiero desconectar para dejarme llevar, que no quiero avanzar, que tengo miedo de seguir... es la razón la que me está intentando convencer. Pero enseguida recuerdo que estamos aquí tres días, que quiero ver cosas antes de abandonar esta diminuta y mínima estancia en la existencia. Quiero ser egoísta. Quiero ser terco y conseguir lo que quiero. Quiero tener esperanza hasta el fin de mis días. Quiero confiar y poder ser traicionado. Quiero desear. Y sobre todo quiero ser un estúpido romántico, que cree sólo en lo que siente en el presente y le importa un carajo quien le putee o quien le quiera, siempre y cuando pueda decir al final "pero que me quiten lo bailado".