viernes, 12 de julio de 2013

Fiestas y agresiones

Hoy, mi familia y yo, hemos tenido en la mesa a la hora de comer una controversia un poco agitada hablando sobre esas agresiones sexuales que se han llevado a cabo en las fiestas de San Fermín.

Por lo visto no es de este año y se lleva repitiendo desde hace tiempo y el caso es que me parece muy grave que algo así pueda ocurrir cada vez más repetidamente en este nuestro país.

Hay muchos factores que pueden influir en la tendencia a cometer estos actos poco civilizados al aire libre, delante de un público muy numeroso, y que, además, es a la vez testigo y cómplice.
Además cada año es más internacional, eso está claro, y todo el mundo quiere participar en las corridas y en la fiesta. Unos emborrachándose, otros corriendo y la mayoría pillando cacho.

El caso es que, sin entrar en la procedencia o la naturaleza de los individuos que han participado en tal atrocidad, el tema de discusión era más general. No era el San Fermín o la borrachera y la desaparición de inhibiciones que ésta provoca. Sino la diferencia entre instinto y civilización, la existencia de sentido común y la probabilidad de que todo ocurra. Nada es imposible.

Los dos bandos estábamos enfrentados, padre e hijo contra madre e hija.

Para nosotros, la forma de vestir y actuar es determinante a la hora de saber como puede acabar un acontecimiento. Pero no sólo nos referimos a una chica que muestra pechuga. Se trata de provocación en hombres y mujeres.
Un hombre que va a una discoteca con su camiseta de tiranta, enseñándo músculo, gafas de sol en la cabeza (es de noche por supuesto), miradas desafiantes a cada chaval que pasa por su lado, empujón,... naturaleza viril. Algo que alguna vez siempre hemos hecho (aunque no así vestidos) en mayor o menor grado. Demostrar que estamos ahí. Naturaleza e instinto. Ese chaval que provoca tiene más posibilidades de entrar en una pelea que el que va normal, aunque no la buscara. Incluso el que intenta pasar desapercibido puede tener también bastantes papeletas para encontrarse en la trayectoria de un puño o una navaja. Así es nuestra "civilización". Estamos tan civilizados que nunca podremos firmar un papel donde se afirme que no saldrá nuestro instinto a relucir.

Lo mismo pasa con una chica que provoca con su cuerpo o sus gestos. Las tías de alrededor la odiarán a muerte sólo por ser ella, o por actuar así. A los tíos se les irá la mirada detrás de ella y babearán y se las verán y desearán para poder terminar con ella en la cama. Otros simplemente comprenderán que está fuera de su alcance. Pero absolutamente todo el mundo en esa discoteca habrá notado su presencia. Y eso, fuera o no el objetivo de la chica, es lo que ocurre cuando alguien provoca o enseña más de lo necesario. A veces es incluso así cuándo los individuos son de por sí sobresalientes.

Por el lado contrario, en la parte femenina del jurado, se negaba la provocación de estos individuos aludiendo a su inociencia e ignorancia y se acudía como defensa a la legalidad y libertad de cada persona para hacer lo que le venga en gana, ya sea en vestir, actuar o consumir siempre y cuando no buscaran de algún modo la pelea o la agresión, o incitaran a ser agredidos.

Yo por mi parte he de aclarar que no soy defensor de ninguna agresión ni estoy de acuerdo con que se agreda sexualmente a una mujer (u hombre) sólo porque haya mostrado sus pechos o su tableta de chocolate en una fiesta a los hombros de un/a mozo/a rodeada/o de borrachas/os que han perdido casi el conocimiento (o algunos que actúan como si lo hubieran perdido). Pero llamo al sentido común y pido a todo el mundo que reflexione y se acoja a la pronta prudencia para evitar tales acontecimientos y mejorar la experiencia de las fiestas.

No soy machista si digo que todo hombre tiene en la cabeza, como parte inherente a su naturaleza, encontrar una hembra y hacerla suya. No soy machista si digo que esto no es sólo entre seres humanos, sino que este comportamiento se ve en la naturaleza, e incluso a veces roza la violación de las hembras. Pero, tristemente, hemos de admitir que, aunque somos "personas" y lo que nos diferencia de los animales es nuestro razocinio y la capacidad de pensar y entender lo que los demás sienten o pudieren sentir (empatía), es de entender que cuando ademas influyen algunos factores como las drogas en general o el alcohol en singular, el sentido común ya no se puede aplicar y la gente no actúa tan civilizadamente.

No apruebo que se toque a las mujeres o se las desnude sólo porque se está de fiesta y con ello se esté agrediendo sexualmente a una mujer. Igual que no apruebo que un grupo de mujeres desnude a un tío que está borracho y jueguen con él como si fuera un osito de peluche o un juguete sexual (lo he visto y me sorprendió que las mujeres puedan llegar también a hacer algo así). Pero no es responsable sólo la multitud de ese acto atroz, sino también el individuo que aceptó correr el riesgo de meterse entre una multitud de animales con más alcohol que sangre en sus venas y que además decidió que enseñar su preciosa delantera (quizás sólo parcialmente) como juego inocente para alegrar la vista de los allí presentes era lo mejor que podía hacer. Eso, para mí, es una provocación. Y repito, con esto no estoy justificando tales actos, ni los apruebo. Sólo estoy aplicando el sentido común que los que allí están ya no pueden aplicar. Es estadística y probabilidad, lo que puede ocurrir.
Al igual que una mirada entre dos tíos (signos iguales se repelen) en una discoteca puede resultar en una pelea, incluso cuando el alcohol aún no está presente (aunque es un aliciente), un chico o una chica, puede actuar también de otra manera cuando el objetivo es alguien del sexo contrario.

Es así en un concierto de Heavy Metal, que no deberías estar cerca del escenario si no quieres acabar participando en un Pogo, donde puedes acabar "algo magullado", o no deberías meterte entre el público de seguidores de un equipo con la camiseta del equipo contrario, o no deberías bailar con una copa en la mano en lo alto de tu cabeza si no quieres derramarla sobre alguien cercano provocando una pelea,...

Nadie da derecho a alguien para violar, matar, pegar, acosar,... a otras personas. Tampoco se trata de quedarse en casa y no salir nunca. Sólo hay que ser consecuente y tener un poco de cabeza, analizar lo que puede ocurrir. Y una vez has escogido un camino, aceptar las consecuencias o, en casos graves, comprender el por qué y no repetir el mismo error, aunque no las merezcas. Aunque no sean de tu gusto. Aunque, en algunos casos, traspasen la ilegalidad. El que avisa, no es traidor.


lunes, 11 de marzo de 2013

No tengo tiempo...

Ese día que nunca llega.

Cuando llevas un tiempo queriendo quedar con alguien, cuando te dicen siempre "a ver si quedamos" y nunca llega ese "tan esperado" encuentro, ese día que te quedas en casa en vez de tomar una cerveza con un amigo con el que siempre querías quedar... Cuando eso pasa, no se trata de que se esté o no muy ocupado. Es cuestión de preferencias. Prefieres una cosa a otra.

Seamos claros y sinceros. Ya sea quedar para "verse" o para estudiar o para devolver o recibir algo prestado siempre hay un beneficio implícito e intrínseco. Se puede llamar egoísmo, o si se quiere, hacer algo por el amor al arte. Pero, en mi opinión, siempre hay una retroalimentación. Algo de lo que sacar provecho. Sea o no importante "aparentemente". Y digo aparentemente porque puede carecer de importancia o ser algo necesario según la persona y el momento en el que se encuentre.

Un ejemplo claro sería quedar con alguien para estudiar. Igual alguno de los dos no entiende una parte, siempre se puede apoyar en el otro, porque siempre habrá uno que sepa más de una cosa que otro o viceversa.

Está la ayuda por la ayuda. El "hoy por tí, mañana por mí". Eso me lo han llegado a decir a la cara directamente, y la verdad, no hay nada mejor que esta sinceridad... Porque es así.

Pero,... ¿Cómo puedo decir que una persona no queda con otra sólo por el hecho de quedar? ¿Sin ninguna intención?

Las relaciones se mantienen por un interés mutuo. Aquellas relaciones que no siguen adelante es porque a alguna de las partes no le interesa. La amistad es, hablando claramente, un acuerdo mutuo por el cual ambas partes recibirán auxilio o apoyo en cualquiero momento que sea necesario. Mis amigos saben que yo voy a estar ahí cuando les haga falta. Me gustaría decir que esto es incondicional, pero es mentira.

Yo disfruto con mis amigos, de anécdotas que hemos vivido juntos, hemos sacado provecho mutuo disfrutando de muchas cosas en común que a solas no tendría la misma gracia. Ambos sacan algo de la relación. En el momento en que la balanza gira demasiado a favor de uno por demasiado tiempo no se podrá mantener a no ser que la persona, que en este caso se encuentra en desventaja, haga un esfuerzo superior al que normalmente ha requerido la "manutención" de esta relación. En el plano de pareja sentimental (así como amistad, aunque de otro tipo) se le llama amor. Que es otro contrato con más de lo mismo.

Cuando alguien se encuentra mal y una persona le ayuda a salir de su mala racha, o se siente de algún modo aliviado por algún gesto recibido, siempre tendrá más en cuenta las necesidades de la persona que le ha ayudado a la que no. Aunque a veces entra en conflicto con las prioridades.

Las prioridades pueden tener muchos nombres. Todos son razones de peso para aquel que las tiene como tales, aunque no sean las más acertadas o simplemente no se esté de acuerdo con ello.
Hablando en plata, prioridades son (de mayor a menor importancia):
-Dos tetas tiran más que dos carretas. (Mujeres)
-Quien a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija. (Dinero, propiedades)
-Dime con quién andas y te diré quién eres. (El qué dirán)
-Nunca te acostarás sin aprender una cosa más. (Aprender, ya sea profesionalmente como socialmente)
-... Y muchas más.

El caso es que si alguna vez notas que alguien no quiere quedar contigo, investiga tu propio historial, y te darás cuenta que no te diferencias mucho de los demás. Si no te interesa lo dejás para "luego". Y si no dejas de pensar en ello, estoy seguro de que en cuanto se te presente la oportunidad estarás ahí para cogerla, sí o sí.

Si no sacas algo que te beneficie, no lo haces. Así es como funciona la sociedad. Incluso ese pequeño encuentro que al final sí realizas después de tanto tiempo sin veros... Incluso eso es para calmar tu yo interno. Seguro que después te sientes mejor. Algo que has hecho porque tenías ganas de hacerlo, porque te sientes bien al saber algo de ese amigo al que hacía mucho que no veías. Si no, no lo habrías hecho.

Nadie está "muy ocupado" en este mundo, se trata sólamente de prioridades.

sábado, 23 de febrero de 2013

Buenos momentos

 Diario de un inmigrante a 23/02/13.


Llega el día que te sientes un poco con ganas de hacer locuras. Te compras un billete que te pasea por toda Alemania en una semana para estar en el carnaval de Mainz y saludar a unos amiguetes de Stuttgart. ¿Por qué iba yo a frenar esos impulsos? Pues ahora como mínimo ya tengo algo para contar en el blog.

Quizás me he comido medio día de viaje en tren. Pero no cambio la experiencia por nada del mundo.

Nunca había visto un paisaje nevado a lo largo de todo un país, al fin y al cabo he cruzado el país de derecha a izquierda y hacia el norte, tipo diagonal. Estaba acostumbrado a campos verdes, montañas en el norte, llanuras interminables de colores cálidos en el sur de España, cultivos de girasoles, olivos, vid, naranjo,... Pero ver todo como si fuera una tarta selva negra tiene también su belleza.

Pasando por estaciones de tren enormes que dicen mucho del país dónde me encuentro y sobre su historia llegué a mi primer destino. Preparado para el Rosenmontag. Disfraz de mujer y para alante. Resultó exitoso, sobre todo entre los hombres -.-

Quién diría que a pesar del frío se puede estar tan bien en la calle bailando hasta las tantas (tantas alemanas son las 12) y pasárselo uno como un niño chico.

Después viaje a Stuttgart con un sólo tren esta vez (hasta Mainz fueron 3 trenes). Y allí a hacer más turismo y a pasarlo bien con los amigos. Cuando llega la hora de volver te das cuenta de lo bien que ha salido y que a veces es mejor una pequeña escapada que estar 3 semanas en el mismo sitio haciendo el vago.

Cuando vuelves, vuelve todo a lo mismo,... a lo mismo que antes era nuevo y cada vez es más normal, más habitual. Ahora empiezo a entrar en lo cotidiano, en un sitio al que vuelvo como si fuera la casa que aún tengo en mi tierra. Creo que tendré que hacer más de estos viajes para no hundirme en la costumbre y dejar de sentir la bendita inseguridad que te hace sentir vivo.

martes, 5 de febrero de 2013

Cosas que cambian y cosas que no tanto...

 Diario de un inmigrante a 5/02/13.


Aún recuerdo como pasaban los días como estudiante. Madrugar, estudiar, comer en casa o en la universidad, estudiar, salir con los amigos, jugar al ordenador, estudiar,... Pero siempre ha faltado algo que ha estado, sin embargo, en todo momento latente.

No sé la sensación que es ver a tu hijo hacer su vida y verle sólo cuando entra por la puerta y cuando sale. Lo que es entrar en su cuarto y que esté ocupadísimo jugando una partida con sus amigos. Qué es intentar hacerle la vida más fácil y que apenas tenga tiempo para agradecértelo.

No tengo ni idea, y supongo que alguna vez me tocará sentirlo a mí pero ahora estando tan lejos de la gente a la que quieres sí que te das cuenta de lo mucho que eran para tí aunque sólo estuvieran en el marco de tu vida, en el fondo, en dónde los veías pero como personajes secundarios de tu vida principal. Ellos estaban ahí y tenían también su vida. Pero su vida, es en parte, la nuestra, sus hijos.

Ahora al estar tan lejos, cuando hemos estado juntos en nuestras vacaciones, hemos hecho cosas que no habíamos (o hubiéramos) hecho antes. Pasear por el puerto, comer juntos más a menudo, compartir momentos también con los amigos de mis padres,... Esas cosas que no las echas en falta hasta que de verdad sabes que no puedes tenerlo siempre que quieras. Esas cosas que estando en casa sabía que podía hacer en cualquier momento pero que sin embargo nunca llegamos a realizar a no ser que fuera un día especial.

No sé si es que le veo todo positivo al haberme venido aquí, y que es por alguna extraña razón de mi querer estar en Alemania desde que soy pequeñín o porque me gusta el idioma. No lo sé, pero ahora cuando tengo vacaciones, no vamos a ver a la "familia" y discutimos porque queremos quedarnos en casa. Ahora nos quedamos porque yo vengo de Alemania, y si se puede se hace una pequeña visita a alguien, pero ahora somos nosotros los que estamos separados, y eso es más fuerte que lo que hasta ahora era indudable y no podía faltar. Ahora somos más familia cuando estamos juntos. Ahora florece lo que antes era semilla y no terminaba de nacer.

martes, 22 de enero de 2013

Seguridad

Diario de un inmigrante a 22/01/13.

Hoy quiero comentar como las cosas cambian al estar viviendo de una forma o de otra, sólo en mi caso, pero no sólo en lo que lógicamente todos podemos pensar. Hacerse la comida, poner la lavadora, limpiar la casa en general, hacer las compras, organizarse, poder hacer lo que quieras y a tu manera,...

Yo me refiero a esas cosas pequeñas que pasamos por alto cuando estamos viviendo con gente o cuando tenemos en otras cosas que pensar. Al estar sólo piensas más en tí y tu cabeza busca en qué pensar para no aburrirte. Son pequeñas tonterías, detalles que damos por hecho y que sin embargo si nos paramos a pensar nos damos cuenta de lo fácil que es acostumbrarnos a la novedad. Creo que hablé de algo parecido hace poco.

Desde que estoy viviendo sólo, algo que ha cambiado de gran manera es posiblemente mi forma de relacionarme con la gente. No digo que sea otra persona o que haya cambiado de forma de ser. Pero seguramente no soy el único que lo nota. Y apuesto a que si lo he notado yo, los demás si me hubieran conocido de antes lo habrían notado también.. Pero, eso lógicamente, es imposible, puesto que mi estado es consecuencia de lo que vivo, y así me han conocido por primera vez muchos aquí.

Cuando llegas por primera vez a un sitio dónde no conoces a nadie te haces a la idea de que tienes que relacionarte con el mayor número de gente posible cuanto antes si no quieres morir de autismo. Y eso hace que seas capaz de aceptar o de llevarte bien con gente a la que igual no te habrías juntado en el caso de que no salieras de tu lugar de seguridad. Esto no es malo, ni es bueno, simplemente es, pero evolucionas de nuevo o, mejor dicho, involucionas.

Cuando eres soltado como un pececillo en una nueva pecera, "cuando llegamos a un nuevo entorno, desconocido, nos adentramos en una carrera en búsqueda de la comodidad que conocimos alguna vez e intentamos crear una zona de seguridad que aún no tenemos y que, mientras nos mantengamos fuera de ella, estaremos alerta y buscaremos siempre el camino a la misma". También hay a quién le apasiona esta zona "de peligro". Yo hablo de mi experiencia.

Ahora estoy notando un ligero cambio. Ahora ya no estoy abierto a cualquier idea. Ahora empiezo a elegir si me parece buen plan o si me apetece ir. Porque es seguro que el no ir no hará que deje de tener esa posibilidad en un plazo de tiempo mínimo. Estoy volviendo a la zona de seguridad. Eso en parte me da miedo.

Si llego a tener una seguridad completa, puede marcar la diferencia para decidir quedarme aquí a vivir... o igual deseo volver a tirarme al vacío y conocer de nuevo esa experiencia excitante que es nadar un río contracorriente. Pues como dijo un tío muy listo hace muchos años: "Nadie se puede bañar dos veces en el mismo río" y si hay algo que tengo claro desde que estoy aquí es que es mucho más emocionante que dejarse llevar.

jueves, 17 de enero de 2013

Retirar nieve

Diario de un inmigrante a 17/01/13.

Hoy he retirado la nieve con la pala. A las 5.30 de la mañana. Sólo estaba yo retirando nieve y los quitanieves. Ha sido una experiencia distinta. Esta vez al llegar al trabajo no tenía sueño o me costaba abrir los ojos. Estaba en forma. Me pregunto si tendré ganas de hacerlo después de dos semanas levantándome antes de tiempo para prepararla.

Cualquiera diría que soy un idiota. Ellos acostumbrados a quitar la nieve y verlo más como una molesta o algo normal que hay que hacer y yo salgo con toda la ilusión del mundo poniéndome música para hacerlo con más ánimo y además antes de irme cojo un montoncito de nieve y hago un mini hombre de nieve encima de uno de nuestros contenedores de basura. Aunque resulta raro hacer esto después de navidad, más raro le parecerá a mis vecinos que a las 5:30 de la mañana tenga ganas de ponerme a hacer un muñeco de nieve y... ¡De hacerle fotos!

Ahora iré a la Stammtisch o (mesO de tertulia, masculina en alemán) a tomar algo y a intentar entender algo de lo que hablen... Porque seguramente se hable más en el dialecto de por aquí que en alemán.


Ya sabéis para la próxima que si véis a alguien realizar una tarea que, normalmente, es desagradable o normal tirando a obligatoria de un modo animoso y casi con alegría, es porque es una persona feliz con mucha suerte en su vida o porque es la primera vez que lo hace. ¡Y creo que esto lo hemos vivido todos!
Con el tiempo vendrá la costumbre junto a las tres o cuatro palabrotas.

lunes, 14 de enero de 2013

Todo es acostumbrarse

Diario de un inmigrante a 14/01/13.

Raro es que escriba un día seguido de otro, pero más raro es que el título que ya tenía pensado me haya sorprendido al darme cuenta de que tiene que ver con lo que quiero hablar y que también se puede aplicar al hecho de que empiezo a coger carrerilla con el Blog.

Yendo al grano. Cuando estás en una tierra que no es la tuya (hablo como si hubiera estado visitando mil países distintos) ocurren 3 cosas.
-Primera: Hay cosas que te sorprenden bestialmente. Tanto que no logras comprenderlo nunca.
-Segunda: Hay cosas que te llaman la atención y que con el tiempo tomarás incluso como costumbre.
-Tercera: Hay cosas que se pasarán desapercibidas. Posiblemente después de un tiempo te darás cuenta de los despistado que te dejan el primero y el segundo caso.

He llegado a esta conclusión hoy al pasar por delante de un parking que lleva ahí desde que he llegado y que está de camino al lugar donde siempre o casi siempre voy a comprar. Es decir, lo he visto, lo he cruzado, he esperado cerca de él, lo he mirado, he reído, he llor... Como iba diciendo, es el caso número 3. Aunque lo lógico ahora es pensar que también hay lugares para aparcar en mi tierra. Cierto. Pero no tantos y tan coquetos como aquí.

Cada empresa/local/supermercado tiene su pequeño aparcamiento, aunque se trate de dos o tres plazas al otro lado de la calle. Están señalizados como aparcamientos para los clientes de la tienda en cuestión y tiene sus horas de utilización en muchos casos. Incluso en las ciudades hay aparcamientos temporales para ir a recoger algo un momento o sacar dinero en el banco de al lado.
Y ahora, al pasar por delante, me he preguntado que por qué no me he dado cuenta o no me ha llamado la atención. La respuesta creo que es clara. Porque me parecía lógico, me parecía bien y porque soy un despistado también.

El caso es que estos aparcamientos no invaden la calzada ni tampoco la zona peatonal. Se construyeron con inteligencia y un saber hacer que después deriva en mejor organización y fluidez que finalmente, elevado a la máxima potencia como país acaba siendo una tierra que tira adelante por su ánimo de superación y costumbre trabajadora. Porque aunque no se crea, aquí se trabaja también para vivir, aunque no sea una vida comiendo sardinas en la playa o sentado en el sofá viendo un partido de fútbol (que también) no quiere decir que no sea una vida digna de vivir.

A lo que quiero llegar es que detalles como estos hay pocos en España y se puede tomar esto como una exageración, pero si tuviéramos en cuenta esos pequeños detalles igual nos iba mejor que ahora. Y lo mismo que se puede tener ingenio para robar a toda un país, también se puede utilizar ese esfuerzo en mejorar las cosas. Porque como dijo mi abuelo, "pesetita a pesetita se hace una casita" que viene a significar que lo que parece no tener valor en pequeñas cantidades o por separado puede llegar a tener un gran valor cuando se valora en conjunto.

Que bueno sería si en vez de renegar y tirar tanto para la tierra aprendiéramos un poco (y ellos también) para acostumbrarnos a estar bien gracias a sacar partido de la más que posible combinación de lo mejor de cada lugar.